Sobre la “Nuit Debout”. Entrevista

Emmanuel Todd

01/05/2016

Fakir, revista bimestral alternativa e independiente de agitación política (“de l´info à l´action”) francesa y publicación “enfadada con casi todo el mundo. O casi”, entrevista por intermedio del periodista François Ruffin a Emmanuel Todd, uno de los intelectuales más vivaces y perspicaces del país vecino, sobre el movimiento de la Nuit Debout”.   

Fakir : Es una cosita esto de la “Nuit Debout”…

Emmanuel Todd : No hay que decir eso. En primer lugar, es acaso una cosa pequeña, pero en medio de la nada. Y eso, el hecho de que los medios se interesen por esta cosa pequeña, es también señal de un gran vacío. Los periodistas que, desde luego, pertenecen a los grandes grupos, vinculados al dinero, que sin duda nunca pondrán en cuestión ni el euro ni Europa ni el librecambismo, pero que es gente con estudios, no idiotas, perciben este gran vacío. Saben que dan la palabra a políticos despreciables, inexistentes, tan huecos. Pues bien, lo que se dice, lo que pasa en la plaza de la República, y en las plazas de provincias, porque hay que fijarse en oeste de Francia, Rennes, Nantes, Toulouse, la juventud de las ciudades universitarias, lo que se dice en esas plazas, por alocado que sea, es siempre mejor que ese gran vacío. Y no se trata sólo de llenar páginas, de vender papel…

¿Colma eso el espíritu? ¿Es indicio de una crisis metafísica?

¡Casi! Y por tanto, por pequeño que sea, es tal vez un signo anticipatorio. Fíjese en “Occupy Wall Street”. Algunos meses después, viendo los sondeos que aparecían en los Estados Unidos, los jóvenes se manifestaban favorables al estado, al proteccionismo. Y hoy, desde luego Bernie Sanders ha perdido frente a Hillary Clinton, pero ha reivindicado el  «socialismo» en los Estados Unidos y sus temas forman parte de la campaña.

¿Podría eso, por tanto, llevar a un vuelco?

Sin duda, es una etapa en la maduración de los espíritus. Si eso pudiera llevar ya entre los jóvenes a un compromiso sencillo: «¡Nunca más votaremos al PS!»... Yo lo llevo mucho mejor, es una liberación desde que me lo juré a mí mismo. Yo soñaría con la condena a muerte del PS. Acaso sea lo que nos va a traer Hollande, hay una apertura a desembarazarse del partido Socialista. Y existe a partir de ahora una vía ancha a la izquierda.

Pero, ¿no son los “bo-bos” [“bohemios-burgueses”] los que se congregan?

Decir eso es fácil. Los jóvenes licenciados de la enseñanza superior son ahora el 40 % de una franja de edad. Ya no es una minoría privilegiada, es la masa. Hay pues un enorme potencial de extensión de los bo-bos. Y sobre todo, hay que comprender, que hacer comprender que las prácticas repetidas, los trabajos de oficina que son un asco, los mal pagados sobrecualificados son lo mismo que el cierre de fábricas, que la sucesión de trabajos temporales para los jóvenes de medios populares. El descenso del nivel de vida se da en toda una generación.

Así pues, ¿está a la vista la reunión de dos juventudes?

Con un marxismo simplista, se diría que sí, tiene que suceder eso, los intereses objetivos son los mismos. Pero el sistema escolar, sobre todo, lleva a cabo una estratificación, separa de tal modo los destinos, selecciona, evalúa, que la unión no va de suyo. Y se ve que la juventud popular se vuelve masivamente hacia el Frente Nacional…

¿A causa, pues, de hábitos culturales distintos? ¿Tecno contra Manu Chao?

Eso no lo sé yo, ¡no se le habrá escapado que no soy joven! Por otra parte, es una cosa muy positiva: he aquí algo que pertenece a los jóvenes. ¡Por fin! La sociedad francesa está bajo la férula de los viejos y de los bancos. No sólo por la riqueza sino por el poder, sobre todo: el sufragio universal se convierte en un modo de opresión de los jóvenes por parte de los viejos, que deciden sobre un porvenir que no van a vivir. Milito a favor de la condena a muerte de mi generación. Así pues, la idea de un territorio liberado a la vez de los viejos y de los bancos no me desagrada. Por esa razón es por lo que la expulsión de [Alain] Finkielkraut [de la plaza de la República parisina, centro neurálgico de los jóvenes de la “Nuit Debout”] me ha parecido una buena noticia. Hasta ahora encontraba a los jóvenes demasiado amables, considerando la dominación que sufrían.

Pero en este movimiento hay como un rechazo a organizarse…

Es el drama de esta juventud: son como nosotros, pero peor. Los sesentayochistas han descubierto los gozos del individualismo, pero tenían detrás de ellos, en su familia, una sólida formación en lo colectivo: el Partido Comunista, la Iglesia, los sindicatos. Estas generaciones han nacido individualistas, son sesentayochistas al cuadrado, casi ontológicos. No tienen ni siquiera el recuerdo de estos colectivos fuertes. Y la voluntad de no organizarse se eleva casi al rango de religión.


Pero es terrible, porque si supieran, si supiesen hasta qué punto están organizados los tíos que tienen enfrente, los patronos, el Estado, el Partido Socialista, los bancos. Son máquinas. Y yo que soy más bien moderado, keynesiano, partidario de un capitalismo domesticado, ¡me acuerdo de la lección de Lenin: « No hay revolución sin organización»!

 

 

célebre historiador, demógrafo, sociólogo y politólogo francés, trabaja en el Instituto Nacional de Estudios Demográficos de París. Entre sus obras más conocidas publicadas en español se encuentran Después del imperio. Ensayo sobre la descomposición del sistema norteamericano (Foca, Madrid, 2003), Encuentro de civilizaciones, (Foca, Madrid, 2009), y Después de la democracia, (Akal, Madrid, 2010).
Fuente:
Fakir, 20 de abril de 2016
Traducción:
Lucas Antón