Sudáfrica: El poder del pueblo llama a la puerta de Zuma

Ranjeni Munusamy

13/04/2017

La presidencia de Zuma ha llegado al punto de partida. Zuma llegó a la presidencia en la cresta de una ola de popularidad masiva y por lo que parece será también un descontento de masas lo que le haga doblar las rodillas. El miércoles 12 de abril, en su 75º cumpleaños, 10 de los partidos de oposición de Sudáfrica convocaron a una multitud de más de 80.000 personas al Jardín Sur de los Edificios de la Unión, la sede del gobierno, donde exigieron que la pesada y destructiva presidencia de Zuma llegue a su fin. Como la política sudafricana ahora es la parodia de una fotonovela, todo esto sucedió en el cumpleaños del presidente, que contó con una elaborada celebración organizada por la facción de Zuma en el ANC. Vivimos un momento de redefinición de la historia y la política. 

El 10 de mayo 1994, unas 100.000 personas se congregaron ante los imponentes Edificios de la Unión para asistir a la transferencia de poder de un régimen ilegítimo y racista al primer gobierno democrático de Sudáfrica. Después de más de tres siglos de dominación blanca, Nelson Mandela tomó posesión de su cargo como el primer presidente negro y democráticamente elegido de Sudáfrica. Fue un día de celebración sin precedentes para una nación que surgía de sus cenizas en una nueva era con uno de los grandes líderes mundiales al timón.

23 años después decenas de miles de personas se congregaron ante los Edificios de la Unión, no para alabar al presidente, sino para tratar de enterrar su desastrosa y muy criticada presidencia. Esta manifestación, el 12 de abril de 2017, respiró un ambiente muy diferente. Fue una muestra de la revuelta popular; decenas de miles de personas de todos los partidos marcharon desde la Plaza de la Iglesia, en el centro de la ciudad de Pretoria, a la sede del poder.

Su mensaje era bastante sencillo: el presidente de Sudáfrica debe renunciar o ser cesado. 

Y así otra nueva era comienza. Esta vez, la revolución no está dirigida por el ANC, el partido a la vanguardia de la lucha contra el apartheid y el partido de gobierno en la era democrática. El ANC se ha encerrado en sí mismo y se retuerce por causa de una corrupción que devora su alma, víctima de demasiados escándalos que involucran a sus líderes, amargas luchas fraccionales, el secuestro del estado por una familia que no respeta su mandato político, y un presidente que ha hecho todo lo que ha podido para avergonzar a su organización. 

El declive del ANC dura años, pero el punto de inflexión fue exclusivamente obra de Zuma. En un acto de irracionalidad para complacer a aquellos con los que está en deuda, Zuma reorganizó su gabinete, cesando al muy prestigioso equipo del Tesoro. Pravin Gordhan y Mcebisi Jonas fueron cesados como ministro y viceministro de finanzas, sin ninguna explicación lógica, y la directora general Lungisa Fuzile ha dimitido posteriormente. Este acto de sabotaje deliberado de la economía de Zuma - el segundo en 15 meses – ha provocado la disminución de la calificación de la deuda a la categoría de basura por parte de S & P y Fitch, sumiendo al país en un estado de crisis política y económica sin precedentes. 

El liderazgo de Zuma ha sido una pesada carga para el ANC, que ha obligado al partido a defender una serie de acciones intolerables, incluyendo una violación de la Constitución. Sin embargo, ha sido de gran ayuda para la oposición. El ANC perdió el control de tres grandes ciudades en las elecciones locales del año pasado a manos de gobiernos de coalición liderados por la Alianza Democrática (DA, dentro-derecha).

Mientras Zuma dividía a su propio partido, sus acciones empujaban a los partidos de oposición a un frente unido contra él. 

La marcha masiva a los Edificios de la Unión fue dirigida por dirigentes de la DA, los Combatientes de la Libertad Económica (FEP), el Movimiento Democrático Unido (UDM), el Partido de la Libertad Inkatha (IFP), el Congreso del Pueblo (COPE), el Partido Demócrata Cristiano Africano (ACDP ), Agang SA, la Convención Popular Africana, el Congreso Independiente de África, y AZAPO. Por lo general competidores, los partidos congregaron a sus partidarios juntos en una demostración sin precedentes de fuerza. 

El líder de la UDM Bantu Holomisa propuso la celebración de una cumbre de dirigentes de la sociedad política y civil “para forjar una visión común, compartida, de cómo debemos abordar los problemas del país”. 

“No podemos seguir manifestándonos para siempre. Tenemos que encontrar una manera de converger en un mismo lugar para discutir el futuro de Sudáfrica “, dijo Holomisa. 

El dirigente de la brigada juvenil del IFP, Mkhuleko Hlengwa, acusó a Zuma de estar en la Presidencia para servir a sus propios intereses y los de su familia. 

“Zuma es un luchador por la libertad fracasado y debe irse ... Estamos aquí con la tarjeta roja para decirle a Zuma que ha llegado el momento de que se vaya”.

El líder de los FEP, Julius Malema, que tuvo un papel central durante la jornada, dijo a las masas de manifestantes que el día nacional de acción no era un evento aislado. Prometió que continuarían las acciones de masas hasta que Zuma fuese eliminado. No se entregaría ningún memorándum a la Presidencia, dijo Malema, porque la persona que ocupa la presidencia no lee.

Malema se burló de la acusación de Zuma de que las protestas en su contra eran racistas: “Si querer que Zuma se vaya, todos somos racistas”. También rechazó las afirmaciones de los aliados de Zuma en el ANC de que la reducción de las calificaciones a la categoría de bonos basura sólo afectaría a los ricos y a los blancos. 

“La calificación de la deuda como bono basura no es un problema de los blancos solo. Va a afectar a los trabajadores más pobres y peor pagados ... Cuando tomemos el poder en 2019, el pan costará R80 y nos echarán la culpa “, dijo Malema. 

Malema acusó a los diputados del ANC en el Parlamento de cobardes, diciendo que no votarían en contra de Zuma abiertamente en una moción de confianza. Debido a las amenazas y las intimidaciones contra los parlamentarios, Malema pidió al Tribunal Constitucional que “proteja la vida” dictaminando que la votación sea secreta como ha solicitado al TC la UDM.

El Parlamento anunció el miércoles que el debate sobre la moción de confianza había sido pospuesto hasta el 18 de abril a petición del líder de la DA Mmusi Maimane, para que el Tribunal Constitucional se pueda pronunciar sobre la petición. 

De acuerdo con la Presidencia, Zuma estaba en su oficina el miércoles por la mañana, reunido con sus ministros, pero se fue al final del día para celebrar su cumpleaños en una fiesta del ANC en Kliptown, Soweto. Al inicio del evento, Zuma apareció fatigado y abatido pero se recupero ante el espectáculo de culto a su personalidad. El partido puede competir en el elogio cantado a su dirigente con las sesiones dedicadas a los peores déspotas del mundo: los aduladores hacían cola para expresar sus buenos deseos y prometer su fiel apoyo a Zuma. 

Se hizo un gran esfuerzo para presentar a Zuma como un líder universalmente querido que permanecería en el cargo hasta el fin de su mandato. Pero era evidente que la celebración solo contó con la presencia de personas de la facción de Zuma en el ANC, con la notable ausencia de cuatro de los seis líderes del partido, el vicepresidente Cyril Ramaphosa, el secretario general Gwede Mantashe, ña presidente nacional Baleka Mbete y el tesorero del partido Zweli Mkhize. Sólo el secretario general adjunto Jessie Duarte asistió e hizo una duras declaraciones en su discurso contra quienes habían abandonado al presidente Zuma.

Otros personalidades que asistieron y hablaron fueron el presidente de la central sindical COSATU S'dumo Dlamini, el presidente de la Asociación de Veteranos de Umkhonto we Sizwe, Kebby Maphatsoe, el secretario general de la Liga Juvenil del ANC, Njabulo Nzuza y la presidenta de la Liga de Mujeres del ANC, Bathabile Dlamini. Uno de los principales defensores de Zuma, Nomvula Mokonyane, fue el maestro de ceremonia.

En su discurso, Zuma dijo que no estaba preocupado por la avalancha a la que se enfrentaba. Aseguró que no sufría estrés, ya que era una aflicción de gente blanca. Les dijo a sus seguidores que no se preocupasen por las protesta contra él y por la campaña de los partidos de oposición para removerle de su cargo. Mandela y el ex presidente Thabo Mbeki también habían pasado por lo mismo. 

Zuma ridiculizó las protestas y las exigencias de que dimita, diciendo que los líderes de la oposición podrían exigir su renuncia, incluso si tosiera o estornudase, o si viera la caravana presidencial. 

Cara a la galería, Zuma aseguró que solo renunciará si se lo pide el ANC.

“Quedan unos cuantos meses antes de que concluya mi tarea como presidente. En diciembre se elegirá un nuevo presidente“, dijo Zuma. “En 2019, dejaré de ser el presidente del Estado. Quiero decirles que incluso si mañana me piden que renuncie, lo haría con un corazón limpio“.

Zuma prometió, sin embargo, que incluso si tuviera que renunciar, no desaparecería de la escena política. 

Por muy aislado que este de la realidad, Zuma debe saber a estas alturas que la situación ha cambiado. Desde el momento en que cesó a Gordhan tras su gira extranjera para dar garantías a los inversores, el país ha atravesado una rápida sucesión de acontecimientos sorprendentes. Su remodelación del gabinete provocó una explosión de ira popular y aceleró la crisis del ANC. Cada vez más gente se está alejando de Zuma. 

Las organizaciones de la sociedad civil y los partidos políticos de la oposición han descubierto el poder de una voz unida y ahora están trazando un nuevo camino para intensificar la presión sobre Zuma y el ANC. Mientras que una votación mayoritaria contra Zuma en la moción de censura es una posibilidad muy remota, el foco se desplaza de nuevo al ANC, con llamamientos a una reunión especial del comité ejecutivo nacional para discutir la crisis. Pero el estado de parálisis del ANC está tan fuerte que parece bastante imposible que adopte ninguna decisión.

A medida que la marcha de protesta avanzaba hacia los Edificios de la Unión el pasado miércoles, justo por delante de la fila de líderes convocantes, alguien arrastró los restos de una camiseta del ANC con el rostro de Zuma a lo largo de la carretera. La gente le daba patadas y la pisoteaba. Y ya en el césped de los edificios se quemó un ataúd de cartón con el nombre de Zuma. Ardió y se desintegró en cenizas mientras los manifestantes cantaban “Feliz Cumpleaños Zupta”.

Mientras Zuma se agarre al poder, solo puede esperar una avalancha de malas noticias contra él y su camarilla. De la misma forma en que llegó al poder, parece destinado a caer. Si algo predice como tratan su imagen, puede acabar de manera ignominiosa.

es editorialista del diario digital sudafricano The Daily Maverick.
Fuente:
https://new.dailymaverick.co.za/article/2017-04-13-national-day-of-action-when-mass-power-knocked-on-zumas-door/#.WO8-plIrzI5
Traducción:
Enrique García