Sudáfrica: La reestructuración del gabinete Zuma y los desafíos de la izquierda

Amandla!

04/04/2017

El pasado viernes 7 de abril más de 60.000 personas salieron a la calle en manifestaciones en las principales ciudades de Sudáfrica para exigir la inmediata dimisión del presidente Jacob Zuma. La jornada de protesta, que congregó a 25.000 personas en Johannesburgo y unas 10.000 en Ciudad del Cabo, es la reacción de hartazgo frente a la corrupción del ANC y la reestructuración del gabinete presidencial. El cese del ministro de Finanzas Gordhan provocó la segunda devaluación en una semana de la calificación de la deuda sudafricana. El próximo miércoles 12 de abril, 75º cumpleaños de Zuma, están convocadas nuevas movilizaciones de protesta. Reproducimos el editorial de la revista Amandla!, publicada en Ciudad del Cabo, sobre la situación política del país, redactado una semana antes de las movilizaciones, que han desbordado todas las previsiones. SP

Es un cliché y algo trivial señalar que Sudáfrica se enfrenta a una profunda crisis política. El cese de los ministros de Finanzas (Gordhan y Jonas), así como de varios otros Ministros y Viceministros probablemente provocará divisiones aún más profundas en el seno del African National Congress (ANC), así como en la administración del estado. Zuma ha sobrevivido a la tormenta política que ha desatado y se ha hecho con el control total del Tesoro público en nombre de una élite depredadora, de manera que nuestra frágil democracia evolucionará rápidamente hacia una plutocracia. Es mucho lo que está en juego.

En el corazón de esta crisis, está la crisis del gobierno del ANC. Y la crisis del gobierno del ANC tiene mucho que ver con la transformación del ANC de un movimiento de liberación en un instrumento para la promoción del capital negro, una pequeña élite con muy pocas raíces en los sectores productivos de la economía. La naturaleza depredadora de esa élite es la consecuencia de su nacimiento mediante operaciones financieras al amparo del programa estatal de empoderamiento económico negro (BEE). En la mayoría de los casos, esa élite mantienen posiciones menores en la economía, es vulnerable a los vientos inconstantes de los mercados financieros y se ha vuelto más estridente en sus esfuerzos para reproducir su riqueza. Bajo la errónea dirección de la teoría del Partido Comunista (SACP) de la necesaria creación de una 'burguesía nacional' y de una etapa de 'capitalismo no racial', la política de BEE siempre fue un proyecto de “construcción de un capitalismo negro”. Nunca fue un proyecto de la clase obrera. Creó un movimiento social de presión en el interior del ANC. Esta política ha destruido el ANC y continúa dividiendo al partido. Los teóricos del 'capitalismo no racial' olvidaron que “la acumulación primitiva de capital” (Marx) siempre es muy primitiva. Siempre comienza con el robo a gran escala.

Con una economía en recesión y la caída del valor de las acciones en la minería, un sector de la 'nueva' burguesía, humillada por el carácter obligatorio y los favores caciquiles del BEE en sus proyectos empresariales, ha intentado de forma desesperada hacerse con el control de las instituciones del Estado como un medio para tener mayor acceso a las oportunidades económicas. Con la presidencia de Zuma, no sólo ha crecido de manera alarmante el amiguismo y la corrupción, sino también el desprecio por el estado de derecho y la Constitución. Mientras las prebendas sigan fluyendo a los escalones más bajos del partido, poco le importa a la dirección del ANC. Lo que queda por gestionar es el equilibrio en el reparto del pastel entre las diferentes fracciones para que todas estén mínimamente satisfechas. La creciente intervención activa de los miembros de la familia Gupta en el proyecto de promoción del capitalismo negro, ha desestabilizado los procesos de patrocinio clientelar y ha consolidado una poderosa facción alrededor de Zuma a expensas de otras fracciones.

Es importante destacar que los intereses empresariales menos dependientes del patrocinio del estado, como los del Presidente Adjunto del ANC Cyril Ramaphosa, Sipho Pityana y Patrice Motsepe, con lazos más estrechos con el gran capital, han sido progresivamente marginados del burdo saqueo llevado a cabo por los Zuptas (Zuma+Guptas). Su aversión a la élite depredadora tiene que ver con su integración en el gran capital monopolista, que prefiere acumular de forma tradicional, trabajando dentro del estado de derecho que, histórica y fundamentalmente, favorece sus intereses. El cese de un ministro de Finanzas, como Nhlanhla Nene, muy respetado por los 'mercados' (los inversores), había desestabilizado la economía y, en particular a los mercados de valores. Es posible imaginar como se sienten marginados quienes están en el gobierno, pero están menos vinculados a la elite depredadora, por las acciones de Zuma y su círculo, especialmente cuando tuvieron que hacer frente a las advertencias de las grandes empresas en relación con las turbulencias financieras que podría desatar el cese de Nene en caso de no ser corregido. A medida que se acerca la conferencia electiva del ANC y Zuma tiene la difícil tarea de gestionar su sucesión, se están producido divisiones más profundas en el ANC. Todo ello agravado por el papel de los Gupta, que ejercen claramente una enorme influencia sobre el presidente Zuma. Hasta el punto de desplazar en importancia a otros benefactores de Zuma, tales como los Shaiks y Vivian Reddy, y que Zuma esté dispuesto a afrontar grandes riesgos políticos para protegerlos y rescatarlos.

En parte, el cronograma de la reorganización del gobierno tiene que ver con las necesidades específicas de los Gupta: el ministro de Finanzas Gordhan era un obstáculo en su camino para conseguir una financiación bancaria crucial y el ministro Jonas había denunciado públicamente sus manipulaciones para controlar el estado mediante la compra de ministros para que ejecutaran sus órdenes.


 

Esta remodelación del gabinete, que va más allá de la eliminación de Gordhan y Jonas, es una cruda operación para obtener el control del Tesoro. Con el control del Tesoro por los Zuptas colocan bajo su control casi todas las instituciones del Estado e importantes empresas estatales clave, como la eléctrica ESKOM, la telefónica Transnet, y la linea aérea SAA, etc. El muy lucrativo camino hacia un nuevo programa nuclear queda abierto.

Se utilizará un crudo nacionalismo negro y un populismo económico radical para confundir y desviar la atención de su intención real de saquear el Estado y la economía. Ya Zuma ha justificado su cambio de gabinete como un medio para “la transformación económica radical”, la reforma agraria y la confrontación con el “capital monopolista blanco”. Cabe esperar en los próximos meses, especialmente en la Conferencia Política del ANC (próximo junio) y la conferencia electiva (en diciembre), un aumento de la retórica populista para intentar acallar y marginar a los críticos del Zuma en su partido y la sociedad en general. Lo que estamos presenciando es la rápida evolución del régimen de Zuma en una versión sudafricana del Zimbabwe de Mugabe y la “zanufication” del ANC.

Zuma ha optado por la ruptura y la confrontación y las consecuencias plenas de este cambio de gabinete sólo serán evidentes en la Conferencia del ANC de fin de año. Entre otras cosas, esta reorganización tiene por objeto reforzar a su fracción en su lucha contra las de Ramaphosa, Mantashe y Nzimande para el control del ANC. Pero antes tendrá que sobrevivir a las revueltas en el seno del ANC, varios votos de confianza en el Parlamento, diferentes casos judiciales incluida su destitución por impeachement y posibles manifestaciones en las calles. Pero no cabe duda que Zuma es un político astuto cuya capacidad táctica no debe ser subestimada. Ha dejado hábilmente la pelota en el tejado del SACP. Se ha resistido a cesar a los ministros del SACP, que amenazaron con dimitir si cesaba a los ministros de Finanzas. También se ha resistido hábilmente a incorporar al gobierno a Brian Molefe y Nkosazana Zuma, resguardándolos para las peleas que están por venir.

Cuando acabe la Conferencia del ANC es posible que se hayan creado las condiciones para un reajuste sustancial de las fuerzas políticas. Existe la posibilidad de nuevas divisiones en el ANC - tal vez el nacimiento de un “Nuevo ANC”, con Ramaphosa y Gordhan al timón, apoyados por los 'veteranos' y el SACP.

La izquierda, las fuerzas de clase y progresistas se enfrentan a importantes decisiones tácticas y estratégicas dentro de esta situación compleja y difícil. En primer lugar, tenemos que intentar tomar la iniciativa siendo la vanguardia de la resistencia contra la apropiación y el control completo por parte de Zuma de la Hacienda y los recursos del Estado. Ya la nueva federación sindical, la Federación Sudafricana de Sindicatos (SAFTU), que dirige Zwelinzima Vavi, amenaza con ocupar el Tesoro. Habrá que organizar acciones de masas decisivas, incluyendo marchas, piquetes y ocupaciones. Pero hay que reconocer la debilidad de los movimientos sociales y fuerzas progresistas. El movimiento sindical es una sombra de sí mismo, dividido y fragmentado. Casi no hay movimientos sociales capaces de convocar y transformar las miles de protestas y luchas comunitarias dispersas en un movimiento coherente que pueda tener un impacto nacional. El movimiento estudiantil contra el aumento del precio de las matriculas se encuentra en un reflujo por el momento. Gran parte de la clase obrera ha sido engañada por COSATU y el SACP para que apoyen al “hombre del pueblo”, Jacob Zuma, que desde su llegada al poder no ha tenido ni un solo gesto progresista. Fascinados por la integridad personal de Pravin Gordhan, los liberales y el centro-izquierda constitucionalista sólo han tenido elogios para las políticas neoliberales de Gordhan, defendiendo la “estabilidad” ante todo, unidos en un llamamiento para que “No haya cambios”. Sin embargo, para los trabajadores y los pobres, la “estabilidad” que defienden estos sectores de las clases dominantes es la estabilidad de la opresión y la explotación.

Las masas querían cambio. Pero Zuma nos ha dado una farsa de cambio, que terminará en tragedia, si no es bloqueada. En este contexto, la izquierda tiene que ser tácticamente flexible y estar preparada para forjar alianzas tácticas con extraños compañeros de cama. En el primer caso, la nueva federación sindical SAFTU debería hacer un llamamiento a la acción de masas común con aquellos con los que está luchando enconádamente por el control del movimiento sindical, es decir, con COSATU y sus afiliados. Teniendo en cuenta la influencia del SACP sobre COSATU, será necesario llegar a acuerdos con el SACP. Los Economic Freedom Fighter (EFF) son potencialmente una fuerza importante para la movilización de masas contra el plan de Zuma de hacerse con el control completo del Estado. Incluso habrá que buscar la unidad de acción con las fuerzas liberales y neoliberales que se oponen a la captura del Estado. La unidad de acción en torno a una sola reivindicación no debe cuestionar la independencia de clase. De hecho, es una forma de lucha por la hegemonía de la clase trabajadora. Un frente unido muy amplio será necesario para movilizar acciones de masas. Si se materializa, se podrán poner las bases para una huelga general y la conquista de la dirección de la clase obrera en la lucha contra la captura del Estado por los Zuptas.

Ciudad del Cabo, 31 de de marzo de 2017

Revista publicada por el Centro de Información y Desarrollo Alternativo (AIDC) de Sudáfrica
Fuente:
http://aidc.org.za/comment-zumas-cabinet-reshuffle-amandla-editorial/
Traducción:
Enrique García