Trotsky 1917 vs Trotsky 1924

Lars T. Lih

08/11/2017

¿Los bolcheviques creían que la Revolución Rusa era 'democrático-burguesa' o 'socialista'?

En abril de 1917, Georgii Plejanov - un veterano dirigente de la socialdemocracia rusa, pero ahora aislado en el extremo radical 'defensista' del espectro socialista - escribió un par de artículos que, de una forma inesperada y sorprendente se convirtieron en la base de la actual versión de la tesis del ‘rearme' de los bolcheviques durante la revolución. En estos artículos, Plejanov hizo las siguientes afirmaciones:

   ▪      En sus Tesis de abril, Lenin había proclamado el carácter socialista de la Revolución Rusa.

   ▪      Al hacerlo, Lenin minusvaloraba la atrasada naturaleza la sociedad rusa.

   ▪      La nueva posición de Lenin suponía una ruptura abierta con la ortodoxia marxista que él mismo había predicado antes.

   ▪      Al proclamar el carácter socialista de la Revolución rusa era lógicamente necesario para cualquier persona que defendiese la transferencia del vlast (poder político soberano) a los soviets.

   ▪      Reconocer el carácter democrático-burgués de la revolución lógicamente exigía apoyar al gobierno provisional.

Estas cinco afirmaciones son pura ortodoxia indiscutible para la mayoría de académicos y activistas que escriben sobre la Revolución rusa. Curiosamente, sin embargo, el propio Lenin negó de inmediato cada una de estas afirmaciones.

En un artículo dirigido contra Plejanov que fue publicado en Pravda el 21 de abril, Lenin señaló que:

si los [campesinos] pequeños propietarios constituyen la mayoría de la población y si se carece de las condiciones objetivas para el socialismo, entonces, ¿cómo puede la mayoría de la población estar a favor del socialismo? ¿Cómo y quién puede defender establecer el socialismo en contra de la voluntad de la mayoría?

Fundamentalmente, Lenin afirmó que el impulso a favor del poder soviético era, sin embargo, una exigencia dado el carácter democrático de la revolución: “¿Cómo puede uno oponerse, sin traicionar a la democracia - incluso a la democracia tal y como la entiende un [político liberal, como] Miliukov - a la ' toma del vlast político' por las ‘masas trabajadoras rusas?” (1)

Lenin no fue el único bolchevique conocido que atacó a Plejanov. En agosto de 1917, Lev Trotsky dedicó un artículo demoledor a la “la sociología plejanovista”. Según Trotsky, el argumento de Plejanov estaba siendo utilizado por los mencheviques y los eseristas como una débil excusa para negarse a apoyar al poder soviético: estamos en una revolución democrático-burguesa y, por lo tanto, hay que ceder a los partidos burgueses la mayoría en el gobierno que su apoyo popular real de ningún manera justificaría. O, como Trotsky lo resumió con ironía, “el lema real de los SR y los mencheviques” era “¡Al diablo con la democracia! ¡Larga vida a la sociología plejanovista!”

Dado que tanto Lenin como Trotsky se molestaron en refutar a Plejanov, hemos de preguntarnos: ¿por qué la caricatura de su posición por parte de Plejanov llegó a parecer tan correcta y no discutible? La respuesta es sencilla: en 1924, Trotsky hizo un giro y respaldó con gran ahínco la “sociología Plejanovista”. En su pequeño libro Lecciones de Octubre, Trotsky insistió para uso interno que la afirmación de que a cualquier persona que definiese la revolución como ‘democrático-burguesa' la lógica le prohibía apoyar el impulso por el poder soviético. Por lo tanto - sorprendentemente - Plejanov, a través de Trotsky (1924), sentó las bases de la actual ortodoxia sobre el "rearme del partido”.

Lecciones de Octubre apareció por primera vez como un ensayo introductorio de la edición en dos volúmenes de los discursos, artículos y otros escritos de Trotsky durante 1917 y principios de 1918. Aunque estos escritos son un material riquísimo sobre el drama político, no conozco ningún análisis sistemático de ellos (y esto incluye las principales biografías de Trostky de Isaac Deutscher, Tony Cliff y Pierre Broué). (2) Estoy trabajando en un examen completo de este material, y el presente artículo puede ser leído como un avance de este esfuerzo más general. Aunque me centro en un solo artículo en este breve ensayo, puedo afirmar que el argumento de Trotsky en este artículo es plenamente compatible con el resto de sus pronunciamientos en 1917.

Los textos de los artículos pertinentes de Plejanov y Lenin están disponibles en un apéndice al artículo 5 de esta serie. (3) Acompaña al presente artículo el texto de Trotsky de agosto de 1917 titulado 'El carácter de la revolución rusa'. Tras hacer unos comentarios sobre ese artículo, me referiré al Trotsky de 1924 y documentaré su dramático cambio de posición. Así, el lector interesado será totalmente capaz de juzgar por sí mismo la validez de mi interpretación.

Trotsky refuta a Plejanov

En agosto de 1917, Trotsky estaba en la cárcel debido a la represión contra los bolcheviques del gobierno provisional. Su ocio forzado le permitió escribir algo más extenso que los discursos e intervenciones que componen la mayor parte de su producción en 1917. El resultado fue un folleto titulado ¿Y ahora qué? Una sección de este folleto, titulado 'El carácter de la revolución rusa', es un ataque a la “sociología plejanovista”: es decir, el argumento esgrimido por Plejanov sobre la naturaleza 'burguesa' de la revolución rusa que adelanto por primera vez en abril. A mediados de agosto, esta argumentación se había convertido en retórica común, no sólo para los socialistas moderados, como Fedor Dan, el líder menchevique, sino también para liberales como Pavel Miliukov.

Trotsky escribió su artículo inmediatamente después de la conferencia de Moscú (también conocida como la conferencia estatal) que se había reunido antes en agosto. Esta conferencia fue un intento semi-oficial de otorgar una amplia legitimidad al gobierno provisional mediante la obtención del apoyo expreso de un amplio espectro de grupos políticos - excepto, por supuesto, los bolcheviques, que la boicotearon. La conferencia de Moscú fue acompañada de una presión creciente en los círculos respetables a favor de un golpe contra los soviéts y otros comités "de soldados y campesinos ('comité' se convirtió en una palabra grosera en la sociedad educada) - un anhelo que se manifiesta especialmente en la recepción entusiasta ofrecida al general Lavr Kornilov y sus exigencias de “disciplina”. (En el momento en que Trotsky terminó su artículo, Kornilov había llevado a cabo su intento de golpe y Trotsky pudo al menos hacer una mención).

Para Trotsky, el momento que resume el espíritu de la conferencia fue un apretón de manos entre un representante de los propietarios de industrias de Rusia, Aleksandr Bublikov, y el defensor más firme de la coalición entre los socialistas moderados, el líder menchevique, Irakli Tsereteli. Este apretón de manos fue una imagen perfecta de la 'conciliación' entre socialistas y liberales que fue el principal objetivo de crítica del discurso bolchevique durante todo el año:

Los escribas y políticos liberales y social-revolucionarios y mencheviques están muy preocupados por la cuestión del significado social de la Revolución Rusa. ¿Es una revolución burguesa o algún otro tipo de revolución?

Trotsky comienza así su ensayo. Los “escribas y los políticos” defendían que la consigna bolchevique, 'Todo el poder a los soviets!', no tenía sentido en una revolución burguesa. La respuesta de Trotsky: admitamos, en aras del debate, que la actual Revolución rusa es de hecho una 'revolución burguesa'. ¿Esta caracterización justifica la política de “conciliación”, de coalición con la burguesía y su rechazo de un vlast (poder soberano) exclusivamente soviético? De ninguna manera. Por el contrario, la lucha por el poder soviético se deriva del imperativo de llevar la revolución burguesa a su compleción plena.

Trotsky rechazó el repentino interés de los liberales y los socialistas moderados en la naturaleza sociológica de la revolución como un cínico intento de agarrarse a un clavo ardiendo. Los partidos burgueses, como los kadetes liberales, eran derrotados en las elecciones locales democráticas, y los socialistas moderados '' fueron descubriendo que su insistencia en una coalición entre “los trabajadores y los explotadores” era extremadamente impopular. ¿Cómo podían entonces los liberales y los socialistas moderados justificar la coalición con un gobierno dominado por los partidos 'burgueses'?

Apelan a Plejanov, cuyo “sociología” proporciona una excusa ya lista tanto para los liberales como los socialistas conciliadores. Plejanov 'demuestra' que no se puede llevar a cabo una revolución burguesa sin burguesía, por lo que los liberales y los conciliadores estaban obligados por las leyes de la ciencia a ignorar el hecho de que “los soviéts representan a la mayoría de la población que se interesa por la vida política”.

De hecho (continúa Trotsky), “la sociología plejanovista” no tiene el menor valor teórico - es mera cobardía política. Los SR son el partido mayoritario en el país, y si se tomasen en serio la idea de una revolución burguesa, con toda energía “tomarían el vlast en sus manos para la realización de las tareas esenciales de la historia”. En su lugar, atrapados en el fuego cruzado entre la élite imperialista y el proletariado militante, los socialistas moderados se dedican a dar apretones de manos como una muestra de su dócil 'conciliación' con los dueños de las industrias. De esta manera, los SR y sus aliados, los mencheviques, “perdieron la posibilidad de liquidar el viejo barbarismo que impregnaba a aquellos sectores del pueblo [narod] que aún les seguían”.

¿Por qué los socialistas moderados insistían en usar el método 'caballeroso' de la 'conciliación' en lugar de los métodos despiadadamente plebeyos de unos demócratas pequeño-burgueses genuinamente radicales, como los jacobinos? “Es evidente que la explicación debe ser buscada, no en el carácter “burgués” de la revolución, sino en el carácter miserable de nuestra democracia burguesa”. (La frase, “la democracia pequeño-burguesa”, se refiere a los partidos que representaban los sectores no proletarios del narod ). “¡Al diablo con la democracia! ¡Larga vida a la sociología de Plejanov!” - esta era la auténtica consigna de los socialistas moderados.

Habiendo destripado a satisfacción las pretensiones teóricas de los conciliadores, Trotsky procede a justificar la consigna bolchevique de ‘¡Todo el poder a los soviets!' De este modo, explícitamente retrotrae los debates de 1917 a las disputas de antes de la guerra entre mencheviques y bolcheviques:

No importa cuán contradictorias puedan ser las opiniones entre los mencheviques y su líder Plejanov, cuando se comparan sus declaraciones antes de la revolución con las actuales, un pensamiento único domina ambas fórmulas: no se puede hacer una revolución burguesa “sin la burguesía”. A primera vista, esta idea podría parecer axiomática. Pero es solamente una idiotez.

Ya en 1906, Lenin, Trotsky y Kautsky habían denunciado la estupidez de este axioma aparente (como he documentado en el segundo artículo de esta serie (4)). Como Kautsky escribió, “La época de las revoluciones burguesas - es decir, de las revoluciones en las que la burguesía era la fuerza impulsora - ha pasado: también en Rusia”. Por el contrario, el papel de dirigente de la revolución 'democrático- burguesa' rusa recae ahora en el proletariado.

Así, el papel dirigente del proletariado socialista en la revolución democrática era la clave del proyecto hegemónico que compartían Trotsky y los bolcheviques. En 'El carácter de la revolución rusa' - el texto de 1917 que comentamos - Trotsky establece de manera sucinta la lógica de este escenario. La clase que debería haber dirigido la revolución ha “desertado”, por lo que el proletariado debe convertirse en el verdadero dirigente del narod:

Debido a que “voluntariamente” cedieron su poder a las camarillas burguesas, los social-revolucionarios y los mencheviques se vieron obligados a entregar la misión revolucionaria definitivamente al partido del proletariado. ... Por el contrario, una aguda oposición de la política del proletariado revolucionario a la pérfida defección de los actuales líderes [vozhdi] de los soviets, sólo puede traer una diferenciación saludable entre los millones campesinos, arrancar a los campesinos pobres de la influencia traidora de los poderosos mujiks social-revolucionarios y convertir al proletariado socialista en el verdadero líder [vozhd] de la revolución popular [narodnaia], “plebeya”.

Hasta el final de su artículo, Trotsky ha asumido en aras del debate que la Revolución rusa en curso es de hecho “burguesa”. En los últimos párrafos, vuelve a su posición: la revolución rusa “no es una revolución ‘nacional’, burguesa”. Por suerte, la atrasada Rusia tiene “enormes reservas” en una Europa occidental mucho más avanzado y potencialmente socialista:

La Revolución Rusa, por el contrario, tiene frente a sí una Europa que se ha distanciado mucho de eso, habiendo llegado al grado más alto de desarrollo capitalista ... La suerte futura de la Revolución Rusa depende directamente del curso y el resultado de la guerra, es decir, de la evolución de las contradicciones de clase en Europa, a las que esta guerra imperialista da una naturaleza catastrófica.

El impacto potencial de la revolución democrática rusa en Europa occidental era un lugar común en los círculos socialdemócratas de izquierda desde la revolución de 1905, de manera que las observaciones de Trotsky de 1917 sobre el carácter internacional de la revolución son completamente compatibles con el proyecto bolchevique de hegemonía de antes de la guerra. El contexto internacional no conduce a Trotsky a sacar conclusiones sobre la dinámica puramente 'nacional' de la revolución. Los conciliadores siguen siendo cobardes políticamente por rechazar el vlast. El proletariado sigue ostentando el mandato de llevar a cabo las tareas de la revolución democrático nacional para aspirar al vlast como líder del narod .

Cuando leemos 'El carácter de la revolución rusa' de Trotsky paralelamente a 'Una pregunta básica’ de Lenin, tal como hice en un artículo anterior, (5) vemos que la orientación de Trotsky se alinea con la de Lenin para llevar a cabo un ataque concertado contra la “sociología de Plejanov”. Los dos líderes presentan los mismos argumentos básicos: no tenemos que afirmar el carácter socialista de la revolución para justificar el poder soviético. No tenemos que negar que la Revolución rusa por sí misma es ‘democrático-burguesa'. Los principios democráticos básicos justifican el poder soviético. Una antigua dinámica de clases justifica el papel del proletariado ruso como agente del vozhd del narod ruso.

Trotsky transmisor de Plejanov

En 1917, los dirigentes ‘'conciliadores" SR y mencheviques argumentaban de la siguiente manera: Rusia está experimentando una “revolución democrático-burguesa” y, por tanto, el lema, 'Todo el vlast a los soviets, es ilegítimo y desastroso. En respuesta, Trotsky, en línea con Lenin y todos los demás portavoces bolcheviques, respondió: esa posición es solo una estupidez lógica de cobardes. Incluso asumiendo que (tomada en sí misma en un contexto puramente nacional) la revolución actual sea ‘democrático-burguesa', este hecho exige hacerse cargo del vlast con el fin de llevar a cabo una transformación democrática radical de la sociedad.

También hubo una breve discusión entre los propios bolcheviques sobre los mismos temas en la primavera de 1917. Lev Kamenev y otros praktiki bolcheviques estaban preocupados: parte de la retórica de su líder que acababa de regresar parecía dar a entender que el partido ya no consideraba al campesinado como un aliado en la revolución. Por lo tanto, estos bolcheviques insistieron en que los campesinos no tenían aún la tierra y que, por tanto, la 'revolución democrático-burguesa' no había concluido. La vieja consigna bolchevique, por lo tanto, seguía en vigor: establecer un vlast obrero-campesino para llevar la revolución democrática hasta el final.

En respuesta, Lenin aclaró su posición: de ninguna manera estaba descartando la alianza con el campesinado. La mayoría campesina rusa implicaba que el país no estaba preparado para el socialismo, aunque sólo fuera porque una transformación soviética requería un apoyo mayoritario. Sin embargo, contra los conciliadores como Plejanov, Lenin insistió en que una revolución democrática exigía el poder de los soviéts. De esta manera, los bolcheviques aclararon sus dudas mutuas y reconstruyeron su consenso. El objetivo del partido era un vlast obrero-campesino, basado en los soviets, que llevaría a cabo medidas radicales 'democráticas' (la tierra a los campesinos, la paz inmediata), con el objetivo adicional de dar “pasos hacia el socialismo” que no alienasen a los campesinos, y que también alentaran una revolución plenamente socialista en Europa occidental.

En 1924, en su ensayo-libro, Lecciones de Octubre, Trotsky volvió a la disputa entre los bolcheviques en la primavera de 1917. Su argumentación adopta entonces un giro sorprendente. Después de recordar la posición de Kámenev en 1917 de que “la revolución democrático-burguesa todavía no ha terminado”, afirma que la posición de Kamenev era incompatible con cualquier apoyo real al poder soviético y, de hecho, con cualquier otro tipo de  vlast revolucionario. En otras palabras, dio un giro de 180 grados a su argumentación de 1917. En efecto, en 1924 se puso del lado de la “sociología de Plejanov” de la que se había burlado anteriormente: para insistir que, si Rusia estaba experimentando una revolución democrática,  entonces,  el poder soviético era ilegítimo, y los bolcheviques no tenían otra opción que ejercer presión sobre el gobierno provisional 'burgués'.

Busco aclarar este cambio de posición no porque me produzca un gran placer descubrir como Trotsky se contradijo a sí mismo, sino por dos razones. En primer lugar, la posición de Trotsky de 1924 ha tenido gran influencia - de hecho fundamental - para nuestra comprensión de la política bolchevique en 1917. En segundo lugar, Trotsky en 1917 ofrece una de las mejores refutaciones de su propia interpretación, que considero profundamente equivocada y engañosa, de 1924. (A continuación, “según Trotsky” y frases similares se refieren únicamente al ensayo de Trotsky  Lecciones de octubre de 1924. Todas las citas son de su capítulo 2. (6))

De acuerdo con Trotsky, hubo una profunda división en el Partido Bolchevique durante todo el año 1917 entre los que proclamaban “el carácter socialista de la Revolución rusa” y los que insistían en “la realización plena [zavershenie ] de la revolución democrática”:

Para muchos dirigentes del partido, el discurso de Lenin en la estación de Finlandia sobre el carácter socialista de la Revolución Rusa fue como una bomba. Desde el primer día, hubo polémica entre él y los partidarios del “perfeccionamiento de la revolución democrática”.

Lo que estaba en juego en esta división era la cuestión del vlast: un lado quería luchar por él, y el otro no:

Hasta el 4 de abril, es decir, después de que Lenin llegara a Petrogrado, no se planteó ante el partido el problema de la conquista del poder. ... Toda la Conferencia de Abril del partido se consagró a la siguiente cuestión esencial: “¿Vamos a la conquista del poder para realizar la revolución socialista, o ayudamos a perfeccionar la revolución democrática?”.

Cualquier persona que exigiese la realización plena de la revolución democrática con ello renunciaba a la lucha por el poder y se limitaba simplemente a ejercer presión sobre el gobierno provisional. Por lo tanto, no había ninguna diferencia esencial entre bolcheviques como Kamenev y Bagdatev y los líderes conciliadores de los mencheviques y los SR:

Por consiguiente, el período que siguió a la Revolución de Febrero podía estimarse como de consolidación [zavershenie] de la revolución burguesa o como preparatorio de la revolución proletaria. Adoptaban el primer punto de vista, además de los mencheviques y los eseristas, cierto número de dirigentes bolcheviques, que sin embargo se distinguían de aquéllos por el empeño que ponían en arrojar a Rusia a la izquierda de la revolución democrática. Sin embargo, el fundamento de su método era el mismo: “ejercer presión” sobre la burguesía dominante sin salirse del molde del régimen democrático burgués.

Cualquier bolchevique que sostuviese que la revolución democrático-burguesa aún no había terminado era ipso facto un enemigo de 'la orientación revolucionaria'. Su punto de vista no era sino una receta para el desastre:

La principal cuestión en litigio, a cuyo derredor giraban las demás, era la de si se debía luchar por el poder y asumirlo, o no. Eso basta para demostrar que no estábamos en presencia de aparentes divergencias episódicas, sino al frente de dos tendencias de principio. ...

Si esta política [de llevar la revolución democrática hasta el final] hubiera triunfado, el desarrollo de la revolución se habría efectuado dejando al margen a nuestro partido, y a la postre hubiéramos tenido una insurrección de las masas obreras y campesinas no dirigidas por el partido, o sea, unas Jornadas de Julio a gran escala; no como un mero episodio, sino una verdadera catástrofe.

De esta manera Trotsky pintó un cuadro de dos posiciones mutuamente excluyentes: socialista / vlast / revolución vs / presión / reforma democrática.

Hay muchos problemas con el relato de Trotsky de 1924 como descripción de los acontecimientos de 1917. ¿Qué significa exactamente proclamar “el carácter socialista de la revolución”? ¿Cuál es la base textual de la presunta caracterización de Lenin? (Para una historia de la recepción de las tesis de abril, ver el primer artículo de mi serie. (7) ¿Cómo cuadra el relato de Trotsky de 1924 con los argumentos de Lenin en 'Una pregunta básica' de 1917, (8) publicado durante la conferencia de abril?

El relato de Trotsky apenas nos prepara para las posiciones reales de bolcheviques como Kamenev, que insistieron en que, hasta que los campesinos no se hubieran apoderado de la tierra, la revolución democrático-burguesa no había terminado (para el llamamiento de Kámenev a favor del poder soviético antes del regreso de Lenin, ver artículo No 2 (9)). Desde el punto de vista de Kámenev en abril, quienes estaban dejando a un lado la cuestión del vlast eran precisamente los que prematuramente la llamaban una revolución socialista, incluso antes de que la revolución democrática hubiese concluido - es decir, rechazando prematuramente al campesinado como un aliado en la lucha por un vlast revolucionario. Por esta razón, Kámenev afirmó que la perspectiva de Lenin amenazaba con convertir a los bolcheviques en un grupo de propagandistas del socialismo en lugar de un grupo de acción. La cuestión no es si Kámenev comprendía plenamente la posición de Lenin (que no comprendía, por lo que Lenin se apresuró a aclarar las cosas) - sino más bien, los motivos por los que rechazaba Kámenev la supuesta posición de Lenin: precisamente, los de una lucha por el vlast .

¿Cómo trata el relato de Trotsky a un activista del partido como Sergei Bagdatev? De acuerdo con Trotsky, la conferencia de abril reveló una profunda división entre los que llamaban a llevar hasta el fin la revolución democrática y los que llamaban a una lucha por el vlast. Pero, como vimos en el artículo N º 4, (10) Bagdatev defendía  tanto llevar la revolución democrática hasta el final como el poder soviético. De hecho, la Conferencia poco menos que le criticó por querer avanzar demasiado agresivamente hacia una toma real del poder. Si seguimos el argumento de Trotsky, hay que descartar a Bagdatev como una mera víctima de “confusión mental”.

Cuando leemos el relato de Trotsky de 1924 sobre los debates bolchevique de abril de 1917, debemos tener en cuenta que él mismo sólo había regresado a Rusia a principios de mayo. El conocimiento detallado de estas discusiones no fue una prioridad hasta después de la muerte de Lenin a principios de 1924, cuando empezó a leer las fuentes en relación con la publicación de sus escritos de 1917. Las memorias de Sujanov, que se acababan de publicar tuvieron en particular una gran influencia sobre la interpretación propuesta en esta recopilación. Como el propio Trotsky menciona, las actas de la conferencia de abril todavía no se habían publicado.

La insistencia de Trotsky en calificar a los defensores de la “revolución democrática” como enemigos del “curso revolucionario” también amenaza con distorsionar y minusvalorar la verdadera revolución de 1917. Impulsado por su propia retórica, Trotsky parece menospreciar la revolución democrática, reduciéndola a un espectáculo secundario, “una serie de reformas”. Pero basta mirar la Revolución de Octubre. El segundo congreso soviético proclamó tres cosas: la tierra a los campesinos, una paz democrática y un gobierno basado únicamente en la institución demócrática más vibrante de Rusia, los soviéts. Las tres son medidas 'democráticas', no socialistas, - pero transformaron Rusia de arriba a abajo. Trotsky está menos impresionado con estas medidas radicales que con “el ataque puramente socialista del estado obrero en el ámbito de los derechos de propiedad capitalista” (dejando sin explicar por qué un enérgico vlast democrático tendría miedo a inmiscuirse en los derechos de los propietarios).

Pero por el momento dejamos de lado estas cuestiones más amplias y dirijamos nuestra atención a la asunción de Trotsky de que hay una inquebrantable relación gica entre pedir la realización hasta el fin de la revolución democrática, por una parte, y la conciliación y “presión” de estilo menchevique por otra. Este supuesto es clave para todo el relato de Trotsky. Tan fuerte es esta relación en la mente de Trotsky que casi no necesita referirse a la evidencia textual. ¿Defendía esta persona la compleción de la revolución democrática? Entonces era solo un reformista, asustado ante la perspectiva de amenazar los derechos de propiedad burguesas.

Hay dos aspectos sorprendentes en la asunción de Trotsky de 1924. En primer lugar, ha hecho suyas por completo las premisas de la “sociología de Plejanov”. De acuerdo con Plejanov, Lenin proclamó el carácter socialista de la Revolución Rusa en sus Tesis de abril. Lo hizo porque se habría dado cuenta de que solo se podía justificar el poder soviético si la revolución era socialista. La nueva posición de Lenin era una clara ruptura de su posición anterior y de la de su partido - o eso nos asegura Plejanov. Los que correctamente interpretaban que la revolución era de naturaleza democrático-burguesa (como Plejanov) se comprometieron a apoyar al gobierno provisional (como hizo Plejanov). Plejanov mismo había sostenido durante mucho tiempo que sólo la burguesía podía ser el verdadero líder de la revolución democrático-burguesa - un argumento que en 1917 fue calificado sin más por Trotsky como “estúpido”.

Por supuesto, en la versión de Trotsky de 1924 los puntos de referencia se revierten. Trotsky apoyó el poder soviético, por lo que esta encantado, en vez de preocupado, de que Lenin supuestamente rompiese con el viejo bolchevismo para proclamar el carácter socialista de la revolución. Pero por lo demás el argumento es idéntico: una revolución socialistas  exige la lucha por el poder soviético, mientras que una revolución democrática implica limitarse a ejercer presión sobre un gobierno provisional burgués.

Refutación

La otra cosa que llama la atención en la argumentación de Trotsky de 1924 es que, probablemente, la refutación más convincente sea el artículo escrito por el propio Trotsky en 1917. Veamos las principales afirmaciones que se hacen en Lecciones de Octubre  y luego como el artículo de Trotsky de 1917, ‘El carácter de la revolución rusa', niega cada una de ellas.

En 1924, Trotsky argumenta que establecer el carácter de la revolución rusa era “de una importancia de principio decisiva” - de hecho, una cuestión de vida o muerte para la revolución. Si los bolcheviques no hubieran llegado a la solución correcta de esta cuestión, amenazaba la catástrofe. En 1917, por el contrario, consideraba todo el tema del carácter de la revolución como académico, “sociológico”, sin importancia política, excepto para mostrar cuán desesperadamente los socialistas moderados querían evadir sus responsabilidades.

Para Trotsky en 1924, sólo hay una respuesta revolucionaria correcta a esta pregunta sociológica: la revolución rusa era socialista. No hace distinción entre las dinámicas internas y las internacionales. En 1917, Trotsky distingue cuidadosamente la dinámica política de la revolución en su contexto estrictamente ruso y la dinámica internacional de la revolución socialista inminente en Europa en su conjunto. Cuando habla de la revolución en su contexto estrictamente ruso, Trotsky en 1917 no ofrece ninguna alternativa a la calificación de “revolución democrático-burguesa”, ya que ese término se entiende en el discurso marxista (una revolución que lleva a cabo tareas históricas necesarias, pero no socialistas, mediante una amplia coalición de “las clases revolucionarias”). Precisamente sobre la base de esta caracterización, Trotsky explica el fracaso de los socialistas moderados y la legitimidad de las consignas bolcheviques.

En 1924, Trotsky insiste en que los socialistas que calificaban la revolución como “democrático-burguesa” estaban lógicamente obligados a renunciar a cualquier esfuerzo para hacerse cargo del vlast. En 1917, Trotsky insistió en que los socialistas que calificaban la revolución como “democrático-burguesa” estaban lógicamente obligado a luchar por el  vlast. Señaló que si los SR se tomasen en serio su propia argumentación, utilizarían su condición de partido mayoritario para apoderarse del vlast  y llevar a cabo las grandes tareas históricas asignadas por el marxismo a la revolución democrática.

En 1924, Trotsky afirma que cualquier socialista que quisiese la compleción de la revolución democrática se constreñía de ese modo a simplemente ejercer presión sobre un gobierno provisional dominado por la burguesía. En 1917, esta misma afirmación fue formulada por los socialistas moderados y Trotsky la descartó como una débil excusa para ceder a los partidos de la élite una posición dominante en el gobierno provisional - una posición que desde luego no se justificaba por su apoyo en la sociedad.

En 1924, Trotsky afirma que los líderes bolcheviques estaban sorprendidos y escandalizados por la idea de que la burguesía no sería quién dirigiese el gobierno de la revolución democrático-burguesa. En 1917, Trotsky identificó correctamente la antigua división entre mencheviques y bolcheviques exactamente por este problema. Si por “viejo bolchevismo” nos referimos a 'la perspectiva del bolchevismo antes de la revolución'(Lenin utilizó el término en un sentido diferente en abril de 1917), entonces el núcleo del viejo bolchevismo era precisamente la negación de que la burguesía podría o sería la dirigente de la revolución burguesa.

En 1924, Trotsky afirmó que cualquiera que quisiera llevar hasta el final la revolución democrática, lógicamente aceptaba la hegemonía de la burguesía. En 1917, atribuye este argumento específicamente a Plejanov y a los mencheviques y lo rechaza como una “estupidez”.

Lo más importante, en 1917 Trotsky nos proporciona una excelente formulación del veterano proyecto bolchevique de hegemonía, tal y como lo aplicaban a la revolución en curso: “lograr una diferenciación política saludable entre los millones de campesinos, arrebatar a los campesinos pobres de la dirección traidora de los fuertes muzhiki SR y convertir al proletariado socialista en un auténtico vozhd (dirigente) de la “revolución plebeya” narodnaia (popular)”. En 1924, el proyecto de hegemonía es olvidado y Trotsky insiste en que la revolución se llame “proletaria”, en contraposición a “narodnaia”.

En resumen: en 1917, Trotsky rechazó con desprecio la consigna, ‘¡Al diablo con la democracia! ¡Larga vida a la sociología de Plejanov!' En 1924, apoya plenamente el razonamiento detrás de esta consigna.

Como sabemos, Trotsky fue un escritor prolífico. He citado los textos específicos que apoyan mi afirmación de que hubo un cambio radical en el análisis del bolchevismo de Trotsky entre 1917 y 1924. E invito a los lectores a poner sobre la mesa otros textos que pudieran apoyar o refutar estas afirmaciones.

En esta serie de artículos, he argumentado en contra de la narrativa del 'rearme', defendida, entre otros, por Trotsky en 1924 y posteriormente. Algunas personas han preguntado comprensiblemente: ¿quién tiene más probabilidades de haber entendido la dinámica de la Revolución rusa, Lars Lih o Lev Trotsky? Dicho de esta manera, una sola respuesta parece intuitivamente obvia. Pero la pregunta está mal formulada. Debería ser: ¿quién tiene más probabilidades de haber entendido la dinámica de la Revolución rusa, Trotsky en 1917 o Trotsky en 1924? Cualquier persona interesada en la Revolución rusa tendrá que hacer frente a esta cuestión.

En cualquier caso, sea cual sea la respuesta, el resultado será estar en desacuerdo con Trotski. Por otro lado, sea cuál sea la respuesta, el resultado será estar de acuerdo con Trotsky.

Notas:

1. Véase el artículo 5 de esta serie, 'Lenin glosa las tesis de abril'  Weekly Worker 31 de agosto.

2. Para una breve reseña, aunque precisa, ver I Thatcher  Trotsky Londres 2005.

3. 'Lenin rebate una mala interpretación de las tesis de abril' Weekly Worker 31 de agosto.

4. 'Todo el poder para los soviets!' Weekly Worker 4 de abril.

5. 'Lenin glosa las tesis de abril'  Weekly Worker 31 de agosto.

6. Para una nueva edición académica de  Lecciones de Octubre, ver Trotsky’s challenge: the ‘literary discussion’ of 1924 and the fight for the Bolshevik revolution, traducido, anotado y presentado por Frederick C Corney (Brill 2016); Esta edición también contiene todas las respuestas de los muchos oponentes bolchevique de Trotsky de entonces. Por lo que sé, nadie ha señalado hasta ahora hasta qué punto los escritos de Trotsky de 1917 corroboran las afirmaciones de Trotsky en 1924.

7. 'Todo el poder para los soviets!' Weekly Worker 4 de abril.

8. Véase 'Lenin glosa las tesis de abril'  Weekly Worker  31 de agosto.

9. ‘Correcciones desde cerca' Weekly Worker 29 de junio.

10. 'Trece a dos' Weekly Worker  27 de julio de 2017. 'El carácter de la revolución rusa'.

estudió filosofía y ciencias políticas en las universidades de Yale, Oxford y Princeton. Fue profesor en la Universidad de Duke y el Wellesley College y actualmente enseña en la universidad McGill de Montreal, Quebec.
Fuente:
https://johnriddell.wordpress.com
Traducción:
G. Buster