Turquía: una "pelea de puerto" antes del referéndum constitucional

Esen Uslu

11/04/2017

En Estambul se utiliza el dicho “una pelea de puerto”, para referirse a la puesta en escena de una pelea simulada en una calle concurrida que permite desvalijar los bolsillos de los curiosos. El término nació entre los barqueros que transportaban pasajeros entre la antigua ciudad amurallada y los barrios europeos a través del Cuerno de Oro. En éstas supuestas peleas se dejaban caer los remos y algún pasajero o transeúnte recibía 'accidentalmente' un golpe en la cabeza. Después de que hubiera terminado la pelea y la víctima recuperado el sentido, descubría que su cartera o su reloj habían desaparecido.

La gente en Turquía está tan acostumbrada a este tipo de trucos que si se desata una pelea, su primer instinto es dar un paso atrás y poner a salvo sus objetos de valor. Sin embargo, la misma gente es propensa a dejarse engañar por las triquiñuelas de los políticos nacionalistas e islamistas y con frecuencia creen sus alegaciones de que luchan para defender la dignidad y el orgullo islámico de Turquía frente a los enemigos extranjeros cristianos.

Por eso, lo que más le gusta al Partido Justicia y Desarrollo (AKP) y su dirigente Recep Tayyip Erdogan es organizar su propia “pelea de puerto”con los dirigentes europeos. Hay mucho caos y no pocos gruñidos y gemidos, pero al final es la gente común la que recibe los golpes en la cabeza y son desplumados.

Sin embargo, por mucho que lo intenten, los políticos turcos no pueden crear un alboroto así sin ayuda: necesitan un socio o dos en el extranjero. Y la reciente elección general en los Países Bajos les ha proporcionado un socio: cuando Erdogan atacó a los Países Bajos por su trato a los inmigrantes turcos, el VVD gobernante aprovechó encantado los insultos turcos para blandirlos ante sus oponentes de derecha.

Recuperada de la dura e inesperada respuesta del líder del VVD, Mark Rutter, la parte turca cavó profundo para encontrar barro que lanzar a la cara a los holandeses y movilizar a sus partidarios islamistas y nacionalistas. El consulado holandés en Estambul fue rodeado y, bajo la mirada benigna de la policía, un activista subió al tejado, sustituyendo la bandera holandesa por una turca para el deleite de los manifestantes.

El sentimiento anti-holandés se impuso un par de días más y hubo un par de extraños incidentes. Como el equipo de fútbol holandés es conocido como ''los naranjas”, unos matones de derecha organizaron un gran espectáculo 'acuchillando' varias naranjas delante del consulado. Y un prominente político que posee una granja de productos lácteos envió con gran publicidad a sus vacas Holstein-Friesian ¡al matadero! (1)

Cuando Rutter prohibió a una portavoz del Ministerio de Exteriores turco entrar en los Países Bajos para hablar en una concentración organizada por los partidarios del AKP en Rotterdam, esta trató de colarse por la frontera alemana. Cuando volvió a ser rechazada hubo más manifestaciones, con gran cobertura de los medios de comunicación turcos, por supuesto.

Justo antes del follón con los holandeses, Erdogan había mostrado su desacuerdo con la canciller alemana Angela Merkel. Resulta que Alemania se ha negado a vender armas a Turquía desde hace tiempo, alegando que “se podrían utilizar en la campaña de represión interna”. Aunque las sustanciales ayudas en efectivo recibidas de Alemania a cambio del acuerdo para evitar que los refugiados salgan de Turquía hacia Europa Occidental han sido más que bienvenidas en Estambul, el AKP necesita desesperadamente armas para su campaña en curso contra los kurdos.

Además, la solicitud de ingreso de Turquía en la UE, que fue una prioridad para Erdogan en los primeros años de su gobierno, se ha convertido ahora en una contrapartida negociadora, cuando intenta adjudicarse poderes draconianos como presidente bonapartista en el próximo referéndum sobre la Constitución turca.

La camarilla Erdogan renovó sus esperanzas cuando creyó que la nueva administración estadounidense de Donald Trump podría entrar rápidamente en la cacharrería de Oriente Próximo con la sutileza de un toro. Sin embargo, Trump se ha visto empantanado por sus propios problemas y esas esperanzas se han desvanecido.

Después hubo un desastre de relaciones públicas cuando se reveló que Turquía había pagado nada menos que medio millón de dólares a una empresa propiedad del asesor de Seguridad Nacional, Michael Flynn, caído en desgracia (2). El ex jefe de la CIA, James Woolsey, que formó parte del equipo de campaña electoral de Trump, reveló en una entrevista a CNN que había participado en una reunión con Flynn, junto con el ministro de Asuntos Exteriores y el ministro de Energía de Turquía (cuyo suegro es casualmente Erdogan), en un hotel de Nueva York en septiembre de 2016. El tema de discusión fue como subvertir los procedimientos de extradición de Estados Unidos para entregar a Fethullah Gülen, el clérigo musulmán que ha sido una espina clavada para Erdogan, a Turquía. (3)

Desastres

Todos los analistas experimentados de las relaciones exteriores de Turquía pueden enumerar numerosos desastres de este tipo, mientras las relaciones diplomáticas entre Turquía y Europa, en particular, siguen cayendo en picado. (4)

En el frente sirio-kurdo, la promesa de Trump de apoyar al ejército turco en su avance hacia Raqqa con el fin de derrotar a los combatientes kurdos no se ha materializado. Los EEUU prosiguen sus propios planes previamente establecidos, que involucran a las fuerzas estadounidenses en el terreno. Las tropas estadounidenses han sido desplegadas en tierra de nadie entre las fuerzas turcas que avanzan hacia la ciudad kurda de Menbij y un importante nudo de comunicaciones en la orilla oeste del río Éufrates. Los EEUU también han desplazado por vía aérea a combatientes de las llamadas Fuerzas Democráticas de Siria al oeste de Taqba, una ciudad al borde de la carretera que cruza el Eufrates más al sur.

Y Vladimir Putin ha seguido el ejemplo enviando una columna de blindados rusa para cooperar con el ejercito sirio en Afrin, al oeste de al-Bab, que esta ocupado por las fuerzas turcas y sus aliados, para bloquear una incursión turca contra Afrin. Así que las operaciones turcas en el norte de Siria están en un punto muerto - sus tropas son incapaces de moverse hacia el este o el oeste, mientras tienen a a las fuerzas del gobierno sirio en el sur.

Por su parte, Turquía está manejando la terrible situación humanitaria de los refugiados sirios como una posible arma contra los países de la UE. El Ministro del Interior ha amenazado abiertamente con abrir las puertas a los refugiados que deseen viajar hacia el oeste. En un desarrollo paralelo, Estambul ha abierto un conflicto similar con Teherán: la región fronteriza con Irán contiene a miles de refugiados afganos que esperan cruzar a Turquía.

La política oficial turca parece ser la de crear el caos en los países vecinos y en la actualidad sólo Georgia y Azerbaiyán permanecen indemnes. La situación interna de Turquía han dado lugar a un marcado deterioro de las relaciones tanto con los aliados como con los enemigos. Esto ha coincidido con una nueva ola de atrocidades cometidas contra los refugiados.

Se acaba el tiempo

A medida que se acerca la fecha del referéndum constitucional del 16 de abril, las encuestas de opinión sugieren que - a pesar del último recurso de Erdogan de intentar reunir apoyos en torno a una plataforma nacionalista e islámica utilizando la cruda pero potente imagen de la necesidad de derrotar a los ‘enemigos extranjeros cristianos y chiítas’- la campaña del NO va en cabeza. Es más, se cree que es posible ganar a un número importante de indecisos en el último momento para rechazar el golpe constitucional de Erdogan.

En esta situación desesperada, Erdogan es consciente de que, incluso si utiliza todos los trucos del libro para lograr una estrecha victoria en el referéndum, podría estar políticamente acabado. La coalición que agrupa está en crisis y no puede mantenerla unida.

En las manifestaciones de la semana pasada coincidiendo con el  Newroz iraní (Nuevo año) en el Kurdistán turco y las ciudades de Turquía occidental, ha sido evidente la capacidad de movilización de la oposición popular, a pesar de todas las dificultades. Todos los progresistas esperan que ese pueda impedir un conflicto militar provocado por Erdogan como último recurso.

Sin embargo, el peligro de un último truco sangriento es real. Hay que frenar a Erdogan antes de que una nueva calamidad caiga sobre Oriente Próximo.

Notas:
(1). www.al-monitor.com/pulse/originals/2017/03/turkey-netherlands-dispute-an... .
(2). www.al-monitor.com/pulse/originals/2017/03/micheal-flynn-ekim-alptekin-u... .
(3).https://www.washingtonpost.com/politics/federal_government/ex-cia-chief-/
(4). www.al-monitor.com/pulse/originals/2017/03/turkey-europe-netherlands-ger... .

es un analista político residente en Estambul que contribuye artículos regularmente a las revistas Sercesme y Sakayak.
Fuente:
http://weeklyworker.co.uk/worker/1148/a-watermens-fight/
Traducción:
Enrique García