Ulster: ¿un momento histórico o todo sigue igual?

Kevin Bean

17/03/2017

Tras las elecciones del pasado 2 de marzo, Irlanda del Norte es una vez más foco de atención de los medios después de casi una década de no aparecer en los titulares.

En el momento de entregar este artículo a la imprenta, las conversaciones sobre la crisis ya están en marcha, y ministros de Londres y Dublín se han reunido con los líderes del Partido Democrático Unionista (DUP) y del Sinn Féin para intentar improvisar un nuevo ejecutivo de coalición y volver a la situación de "normalidad" en Irlanda del Norte. A medida que las distintas partes se reúnen para las negociaciones preliminares, los comentaristas políticos estudian detenidamente sobre las encuestas y las pautas de voto para intentar comprender una serie de acontecimientos electorales sorprendentes que posiblemente tengan profundas implicaciones para el futuro político y constitucional del Ulster.

Descrito como "histórico", un "un nuevo umbral" y "un resultado brutal para el unionismo", el aumento inesperado de apoyo del Sinn Féin ha transformado el panorama político en los seis condados del Ulster (1). Los titulares desnudos cuentan la historia: sin dejar de ser el partido más grande en la Asamblea con 28 escaños, el DUP ahora solo cuenta con 1 solo escaño y 1.168 votos en primera preferencia más que el Sinn Féin. Por primera vez en la historia del estado de Irlanda del Norte, los unionistas ya no tienen la mayoría en Stormont. Es significativo que este cambio en el equilibrio de poder no es sólo producto del ascenso del Sinn Féin: un puñado de pequeñas partidos de centro o ''no sectarios”, como el Partido de la Alianza y los Verdes, también han erosionado el voto unionista.

Otra característica notable de las elecciones, señalada por muchos comentaristas y políticos, el incrementó la participación -10% más que en las elecciones de 2016-, con la mayor participación en áreas donde los unionistas han sufrido pérdidas inesperadas. El aumento de la participación en grupos "tradicionales" nacionalistas también ha sido un factor importante en el crecimiento del 3,9% en el voto de primera preferencia del Sinn Féin (2). Como señala un comentarista, la base nacionalista estaba tan movilizada por el estado de ánimo de las elecciones que era "como si creyeran que había vuelto la época de las marchas por los derechos civiles" (3). Este repentino incremento de la participación electoral, que parece haber sido general, pone fin a una década de crecimiento de la abstención electoral, alimentada por un creciente cinismo acerca de la política y de malestar tras los acuerdos de paz en el Ulster.

Antes de las elecciones muchos esperaban la repetición de este patrón, y predijeron un nuevo descenso de la participación y la profundización del distanciamiento de los votantes de los dos partidos dominantes, el DUP y el SF. El Sinn Féin, en particular, había perdido terreno en las elecciones de 2016 a favor de la coalición “La gente antes que los beneficio” (PBPA), que no sólo ganó en el oeste de Belfast, sino que también ganó un escaño en Derry. En esta ocasión una serie de comentaristas sugirieron que el éxito de la PBPA no sólo se repetiría, sino que tal vez incluso mejoraría.

La PBPA llevó a cabo una campaña bien organizada y eficaz que, en las primeras etapas, por lo menos, parecía justificar tanto las expectativas propias como ajenas de un aumento de sus escaños. Muchos activistas del Sinn Féin sobre el terreno en el oeste de Belfast creyeron que se enfrentaban a un reto importante a su izquierda, en la medida que la PBPA rentabilizó la desilusión generalizada con el status quo político y el papel del Sinn Fein en el gobierno (4). Sin embargo, estas expectativas y esperanzas tropezaron con un electorado nacionalista aparentemente removilizado, que apoyó en mayor número al Sinn Féin. Las primeras preferencias de la PBPA en el oeste de Belfast se redujeron de 8,299 a 5,999 (o del 22,9% al 14,9%). Eamonn McCann, el candidato de la PBPA perdió su escaño en Derry debido a la reducción de los mismos en cada circunscripción de 6 a 5. Había quedado el sexto en 2016.

¿Arlene la arrogante?

La causa y el significado de este aumento de la participación y el crecimiento del voto nacionalista se han convertido en temas centrales para el análisis posterior a las elecciones. La impopularidad personal de la dirigente del DUP y primera ministra, Arlene Foster, entre los votantes nacionalistas se ha convertido en una explicación popular. Para muchos, las actitudes y el comportamiento de Foster parecen ser el epítome de la intolerancia y la arrogancia originales unionistas. Su papel en la creación del controvertido esquema de la "energía verde" que precipitó las elecciones, junto con su respuesta agresiva a los llamamientos de que diese "un paso al lado" y se sometiese a una investigación, refuerzan la imagen de Foster como una unionista intransigente de una época pasada. Junto con su actitud desdeñosa hacia el reconocimiento legal de la lengua irlandesa, Arlene Foster, ha sido acusada de ser la principal causa del ascenso del Sinn Féin en las elecciones (5).

Otros, entre ellos el líder del SF, Gerry Adams, han argumentado que el Brexit fue un factor significativo a la hora de movilizar a los votantes nacionalistas. El DUP fue el único partido importante que respaldó el Brexit, en una zona donde el 56% de los votantes respaldó continuar en la UE, y, en los meses siguientes al referéndum, el Sinn Féin ha hecho un llamamiento para que se conceda a Irlanda del Norte un estatus especial en la Unión Europea, convirtiéndolo en una de sus reivindicaciones prioritarias. Los temores a un retorno a una "frontera dura" y la preocupación por el impacto económico del Brexit en toda Irlanda pesan fuertemente en la población nacionalista, especialmente en las zonas fronterizas (6). Estos temores pueden haber contribuido a la pérdida del escaño en Derry de Eamonn McCann: en sus folletos electorales el Sinn Féin recalcó su postura a favor de la UE y recordó a los votantes nacionalistas la posición a favor de un Brexit por la izquierda de la PBPA, que alineaba a la coalición con el DUP, los unionistas fundamentalistas de La Voz Unionista Tradicional (TUV) y los euroescépticos conservadores (7). A primera vista, estas explicaciones del aumento del voto del Sinn Féin sugieren una sociedad cada vez más polarizada en el norte y una creciente ola de republicanismo que podrían ser los primeros pasos que en última instancia conduzcan a la reunificación de Irlanda.

Ya lo hemos vivido antes. Desde la firma del acuerdo de Viernes Santo en 1998 y la creación de un gobierno compartido, se han producido una serie de crisis que han puesto ostensiblemente en peligro el proceso de paz o augurado cambios dramáticos en la "nueva administración". Desde el primer momento la inestabilidad y las crisis coreografiadas se han convertido en parte integrante de las instituciones y la política de la "nueva Irlanda del Norte” que surgió después de 1998. En efecto, la política de la región ha sido una serie de crisis y amenazas de ruptura de las instituciones regionales. Las innumerables rupturas y abandonos de los partidos políticos de las instituciones y las suspensiones de funciones del ejecutivo y la asamblea, seguido de mesas redondas e intervenciones de alto nivel de los presidentes de EE UU, primeros ministros británico y el taoisigh del Eire, se han convertido en un guión habitual de la política de Irlanda del Norte en los últimos veinte años (8).

Este sentido casi permanente de crisis refleja los conflictos políticos no resueltos e incertidumbres que se encontraba en el corazón del proceso de paz. El acuerdo del Viernes Santo fue diseñado para gestionar el conflicto, no para superarlo. Así, el tema central de la situación constitucional de Irlanda del Norte - ¿ permanecer como parte del Reino Unido o reunificación en un estado irlandés independiente? - no sólo sigue sin resolverse, sino que sigue abierto en un sistema caracterizado por la competencia comunitaria entre unionistas y nacionalistas, y se proyecta institucionalmente en la participación coercitiva y el reparto de poder institucional creados por el acuerdo (9). Por tanto, para los gobiernos británico e irlandés, la gestión de estos conflictos entre comunidades ha resultado ser cada vez más difícil y las "soluciones" adoptadas lo son cada vez más a corto plazo.

Entonces, ¿qué es lo nuevo ahora? ¿La dinámica básica de este sistema en que se ha modificado de manera fundamental, como resultado de las elecciones?

La gestión del conflicto

Fundamental para cualquier evaluación de estos cambios es la comprensión de las políticas comunitarias, tanto del electorado unionista como del nacionalista. Desde finales de 1960, el desafío al estado de la población nacionalista tomó varias formas, empezando por el movimiento de los derechos civiles y alcanzando su punto álgido en la papeleta de votación y la estrategia Armalite del republicanismo provisional.

Estas luchas fueron eventualmente contenidas por los británicos, con el resultado de que a partir de mediados de la década de 1980 el republicanismo militante cada vez más se institucionalizó e incorporó a las instituciones locales, lo que culminó con la participación del Sinn Fein en el gobierno de un estado que una vez se comprometió a derrocar. Por lo tanto, los provisionales dejaron de ser un movimiento revolucionario y se convirtieron en un partido de representación de la comunidad nacionalista, inicialmente de sólo una parte de los nacionalistas del norte, pero después de 2001 en la voz dominante de su "comunidad". Esta transformación de la "insurrección al parlamento" también refleja la cambiante relación entre el Estado británico y la población nacionalista en su conjunto (10). Como resultado de las políticas sociales y económicas británicas conscientes, la "alienación nacionalista" y sus quejas encontraron ciertas satisfacciones después de 1985, lo que abrió la posibilidad de nuevas concesiones políticas del estado. Todo ello dió sus frutos en la década de 1990 durante el proceso de paz, otorgando a los nacionalistas un lugar en un gobierno compartido (11).

En esta 'nueva política', el Sinn Féin, al igual que sus contrapartes en el DUP, actuaron como 'tribunas étnicas’ - convirtiéndose en las voces más fuertes y más eficaces en la defensa y promoción de los intereses de sus comunidades. En el caso de los Provisionales todavía retóricamente siguieron defendiendo la causa republicana de una Irlanda reunificada y garantizaron a sus partidarios que la obtención de escaños en la asamblea de Stormont era una nueva fase de la lucha y parte de la transición hacia una Irlanda reunificada. En la práctica, esta transición se aleja cada vez más en un futuro lejano y el Sinn Féin se ha acomodado en su papel de partido de gobierno.

Sin embargo, nunca podría estar del todo cómodo en este papel institucional, debido a las inestabilidades inherentes a la sociedad de Irlanda del Norte y la política emerge periódicamente para impugnar la nueva orientación. La participación en la gestión de los conflictos entre comunidades con frecuencia significa en realidad tomar parte activa en el conflicto mismo. Las reglas del juego político determinan que el Sinn Féin no puede hacer otra cosa si quiere conservar su posición como el partido dominante de la "comunidad nacionalista": para dirigir a "su comunidad" a veces tiene que seguirla. En ocasiones esto exige una serie de maniobras que recuerdan a las del Gran Duque de York: a veces provoca crisis y moviliza a sus seguidores como una oposición, mientras que en otras ocasiones hace concesiones a sus oponentes y "amplia su base". En parte, estas dinámicas políticas entre la dirección del Sinn Féin y sus seguidores explican tanto la "crisis" que provocó las elecciones como el crecimiento del apoyo al partido (12).

¿Adónde conduce esto? En este contexto, ¿cómo se resolverá la crisis y cuál será el resultado a largo plazo para la política en Irlanda del Norte? ¿El fortalecimiento del voto nacionalista señala la "ruptura del acuerdo del Viernes Santo" o un reequilibrio de las dinámicas de poder, seguido de un retorno (eventual) a lo de siempre: la gestión de la crisis de una Irlanda del Norte que está de forma permanente al borde del abismo? (13). Hay una serie de factores desestabilizadores en el paisaje político más amplio, lo que podría alterar la situación de Gran Bretaña, Europa y la política internacional. Estos factores van desde el Brexit y la posibilidad de la independencia de Escocia, hasta el giro proteccionista / aislacionista de Estados Unidos y las crecientes tensiones geopolíticas.

Aunque a menudo el Ulster es considerado un lugar aparte, nunca ha sido inmune a los efectos de las fuerzas políticas externas, como el desarrollo del proceso de paz ha demostrado (14). Más cerca de casa, los programas de austeridad del gobierno del Reino Unido pueden poner en peligro la subvención anual de 10 mil millones de libras que mantienen a los seis condados a flote. Cualquier reducción del apoyo financiero a Irlanda del Norte tendría un impacto dramático - no sólo en el nivel de vida de la población en general, sino también en la limitación de las opciones abiertas a los partidos políticos de la región, sea cual sea su color político (15).

En una época de resultados electorales impredecibles, también vale la pena considerar el 'estado de ánimo' de los electorados nacionalistas y unionistas. El Sinn Féin ha captado claramente el estado de ánimo de desafección hacia el status quo, pero ¿qué significa eso? ¿Es su voto un rechazo del acuerdo del Viernes Santo en sí o impaciencia ante el dramático juego político que caracteriza los avances y frenazos de la política post-acuerdo? La historia de los patrones de voto nacionalista y el apoyo al acuerdo desde 1998 sugiere esto último (16).

El electorado nacionalista votaba para fortalecer su posición comunitaria en el marco del acuerdo del Viernes Santo, no para la reunificación, ni mucho menos por el republicanismo militante en si (que no estaba en la papeleta de votación de todos modos). En cualquier caso, la inclinación del Sinn Féin a participar en negociaciones ampliadas con la posibilidad de un retorno a un gobierno directo conduciría inevitablemente a un abandono de cualquier apariencia de política de masas a favor de su opción predilecta de la diplomacia secreta y la negociación entre bastidores. El Sinn Féin, sin duda, se sentiría mucho más cómodo en la mesa de negociación que gestionando un electorado removilizado pero algo inescrutable - lo que sugiere que unas conversaciones largas que involucren a un DUP psicológicamente debilitado y a los interlocutores de Dublín y Londres son, sin duda, su escenario más atractivo. Del mismo modo, los globos sondas sobre un referéndum sobre la unidad de Irlanda o la exigencia de un estatus especial en la UE en realidad sólo tiene sentido táctico para el Sinn Féin como parte de esta negociación prolongada (17).

Este tipo de estrategia de llamar la atención, gestión al borde de la crisis, negociaciones, y provocaciones unilaterales, ha sido muy útil al Sinn Féin durante todo el proceso de paz como una manera de hacer avanzar la posición del partido, al mismo tiempo que tranquiliza a su base en el sentido de que mantiene su compromiso con la lucha (18). Continuará con ella en los meses de negociaciones sin fin y maniobras políticas que esperan. El Sinn Féin tiene que equilibrar continuamente su imagen a la vez de fuerza de oposición y partido de gobierno con el fin de ganar más concesiones para la comunidad nacionalista en el Ulster, al tiempo que mejora su atractivo como un "socio responsable" para una coalición de gobierno en el Eire. Se trata de una estrategia probada y parece que será la que siga el Sinn Féin en un futuro previsible (19). 

Notas:

1. Ver, por ejemplo, www.bbc.co.uk/news/uk-northern-ireland-39166355 ; y www.irishtimes.com/news/politics/assembly-election-2017/northern-ireland-a-remarkable-election-insome-respects-but-gridlock-remains-1.2998540 .

2. www.irishtimes.com/news/politicsa/ni-assembly-imminent-prospect-of Brexit-causes-shift-in-attitudes-1.2998278.

3. www.irishtimes.com/news/politics/assembly-election-2017/ni-assembly-nati... it-snarled–back-1.2998485.

4. El PBPA está relacionado con el Partido Socialista de los Trabajadores (SWP) en Gran Bretaña y la Alianza Anti-Austeridad-PBPA en la República de Irlanda.

5. www.belfasttelegraph.co.uk/news/northern-ireland-assembly-election/ni-election-seeing-off-uup-will-not-absolve-dups-arlene-foster-from-being-a-recruiting- agente-por-Sinn Fein--35500118.html .

6. Financial Times 7 de marzo de 2017.

7. Para obtener copias de folletos elección de la Asamblea, ver el sitio web https://irishelectionliterature.com .

8. B Hayes and I McAllister Conflict to peace: politics and society in Northern Ireland over half a century Manchester 2013.

9. www.spiked-online.com/newsite/article/the-end-of-northern-ireland-not-so-fast/19537#.WMA1NW_yjcs .

10. T McKearney The Provisional IRA: from insurrection to parliament London 2011.

11. K Bean The new politics of Sinn Féin Liverpool 2007,pp16-50.

12. Ibid pp91-131.

13. El Irish News 3 de marzo 2017.

14. B Williams The Northern Ireland peace process and the international context Pneuma Springs 2010.

15. Financial Times 2 de marzo 2015.

16. B Hayes y I McAllister op cit .

17. Editorial Financial Times 8 de marzo de 2017.

18. The Irish News 8 de marzo 2017.

19. Irish Times 26 de enero 2017.

Profesor del Instituto de estudios Irlandeses de la Universidad de Liverpool y autor de The new politics of Sinn Féin, Liverpool 2007.
Fuente:
http://weeklyworker.co.uk/worker/1145/historic-moment-or-business-as-usual/
Traducción:
G. Buster