Unión Europea: Diez años después, ¿el riesgo es menor?

Francisco Louça

16/06/2017

Entre marzo y agosto de 2007 comenzaron a circular noticias extrañas en el mundo financiero. Algunos fondos de inversión fueron liquidados por los bancos que los habían creado, aunque pocos. Más preocupante, las exageradas oscilaciones de los precios de algunas acciones sugerían algo extraño. Poco después, no mucho, el director financiero de un banco importante admitió en público que se había dado cuenta de que la probabilidad estadística de que tuvieran lugar oscilaciones del mismo tamaño, por lo que se conocía del pasado reciente, era más pequeña que las ganar 42 veces seguidas la lotería británica, lo que hay que reconocer, sería demasiado bueno para ser verdad. Ese director comenzó a vender los títulos que tenía en su cartera, pero la mayoría de la tribu financiera sigue creyendo que todo iba bien. Desde el verano y otoño de 2007, sin embargo, ya no es posible hacer caso omiso de las señales: han aumentado el número de hipotecas en mora, en las bolsas cundió el pánico, los bancos quebraron, se inició el rescate de grandes empresas, como la mayor aseguradora del mundo, se produjo poco después la crisis de la deuda soberana, y tuvimos una década de austeridad.

Miremos hacia atrás la década transcurrida. 2007 nos dejó un par de años de recesión y una crisis política. Esta recesión, con el patrón que ahora nos sirve para medir, era moderada: asustó, pero no destruyó. La crisis provocada por la invasión de Irak dividió a Europa (Francia y Alemania la condenaron, pero Blair, Aznar y Durão Barroso se unieron a Bush) y prendió fuego a Oriente Próximo. Pero el problema más profundo, que por cierto estos acontecimientos solo sugerían, era la enormidad de un sistema financiero, alimentado por la privatización, las rentas de las asociaciones público-privadas y la desregulación, que canaliza los excedentes de ahorro, las ilusiones y los engaños, para enriquecer vertiginosamente a una plutocracia situada por encima de los Estados e inmune a los sobresaltos de las democracias. Así comenzó la peor recesión en ochenta años.

Diez años más tarde, el inventario de lo corregido es desgarrador. Algunos estados se han endeudado para nacionalizar las pérdidas de los bancos, lo que sirvió como pretexto para adoptar medidas de austeridad que han permitido encauzar hacia el sistema financiero una parte del producto nacional (en Portugal, al igual que en otras economías, esto se llama "saldo primario elevado" ). La Unión Europea aprobó un Tratado Fiscal que define las reglas de la presión económica durante veinte años. En el Reino Unido, Italia, España, Francia, Holanda, Austria y otros países, el sistema de partidos fue sacudido por aventureros, la corrupción, la incredulidad o incluso el desprecio de las poblaciones. Y nada indica que esto se detiene ahí. En Hungría y otros países, la transformación vertiginosa de las fuerzas políticas tradicionales ha dado el poder a una extrema derecha de botas enceradas.

Dicen los optimista que hubo otros cambios, para mejor, y sin duda recuerdan la inundación de liquidez creada por Mario Draghi en la zona euro, que salvó de los sufrimientos de las tasas de interés a las economías más atacadas. Pero también se puede observar que con este remedio, la valoración de los activos financieros se acentuó, es decir, ganan los que ya se han beneficiado del auge anterior, o se forman nuevas burbujas especulativas.

Así que tenemos algunos gobiernos nacionales más frágiles, pero más autoritarias, las economías debilitadas, de nuevo el carrusel financiero y a las instituciones democráticas más sometidas al interés inmediato de los poderes asimétricos. Diez años más tarde, lo que ahora no se puede decir es que esta vez nadie se dio cuenta de los signos, porque son demasiado obvios - llegamos al punto en que los que celebran a Macron ya solo esperan salvar a Europa con la flexibilización de los despidos, la promesa más solemne del joven César.

catedrático de economía de la Universidad de Lisboa, ex parlamentario y miembro del Bloco de Esquerda, actualmente es Consejero de Estado.
Fuente:
http://blogues.publico.pt/tudomenoseconomia/2017/06/13/dez-anos-depois-o-risco-e-menor/
Traducción:
G. Buster