Kathleen Belew
12/12/2021
Cuando la semana pasada Kyle Rittenhouse fue absuelto de asesinar a dos hombres durante las protestas contra el racismo en Kenosha, en el estado de Wisconsin, el veredicto lo celebraron políticos y expertos de extrema derecha de todos los Estados Unidos. Varios legisladores republicanos ofrecieron a Rittenhouse un trabajo de becario y el presentador de Fox News, Tucker Carlson, lo calificó de "chico dulce".
Kathleen Belew, historiadora de los movimientos de poder blanco en Estados Unidos y autora de Bring the War Home: The White Power Movement and Paramilitary America (2018), sostiene que el hecho de que el juicio de Rittenhouse se vea como una victoria por parte de los componentes de la derecha más dominante tiene el potencial de servir de banderín de enganche para aumentar el vigilantismo militante contra los manifestantes por la justicia racial en los Estados Unidos.
Belew charló con la periodista April Glaser, del diario The Guardian, sobre cómo los autores de acciones violentas de la derecha en EE.UU. se han visto fortalecidos en el pasado por veredictos como el de Rittenhouse, y cómo el resultado del caso debe verse en el contexto del crecimiento de los movimientos sociales militantes.
El viernes, cuando Kyle Rittenhouse fue declarado inocente de todos los cargos, tuiteó usted que "Nunca ha hecho falta más que un susurro de aprobación para avivar las llamas de la acción de la derecha militante, y la absolución de Kenosha es un grito". ¿Qué quiso decir con ello?
Ha habido muchas absoluciones y veredictos parciales que el movimiento del poder blanco y los grupos militantes han tomado como señales de que pueden continuar con sus actividades sin descanso. Estoy pensando en las absoluciones de los juicios de Greensboro a escala estatal, federal y civil, [cuando miembros del Ku Klux Klan y del Partido Nazi norteamericano dispararon y mataron a cinco manifestantes en una concentración contra el Ku Klux Klan organizada por el Communist Workers Party en 1979], las absoluciones en el juicio por conspiración sediciosa de 1987-88 [después de que un jurado compuesto exclusivamente por blancos absolviera a 13 supremacistas blancos acusados de conspirar para derrocar al gobierno de EE.UU. y matar a funcionarios federales] y el enjuiciamiento parcial de Timothy McVeigh tras el atentado de Oklahoma City, en el que vimos la condena de uno solo de unos cuantos conspiradores, en lugar de un enjuiciamiento centrado en un movimiento, que es lo que era esto.
Creo que Kenosha es un momento mucho más significativo. No me corresponde a mí cuestionar nuestro sistema judicial. Creo en el Estado de derecho. Creo en el juicio con jurado. Pero sabemos por los registros históricos que, cada vez que hay un incidente como este, se desencadena una renovada actividad del movimiento de poder blanco, a menudo con víctimas inminentes. Kenosha no sólo ha sido objeto de atención de los extremistas, sino de muchísima gente de la derecha. Es un momento que anima no sólo a los márgenes, que es lo que hemos visto antes, sino también a componentes de la corriente principal.
Sobre el tema de los marginales y la corriente principal, a menudo me encuentro con que ya no quiero usar la palabra “extremista”, pues parece que estamos viendo cómo las creencias marginales se convierten cada vez más en la corriente principal.
Yo soy historiadora. El período que estudio es el de los años 80 y 90, y en ese período el movimiento del poder blanco no creía realmente que tuviera ninguna posibilidad de hacer incursiones en la política dominante. Pero está claro que eso ya no es así. Acaba de circular una información sobre cómo al menos 28 cargos electos son miembros actuales o antiguos de los Oath Keepers [“Fieles al Juramento”], que es un grupo de milicia extrajudicial, un ejército privado. La idea de que podamos tener cargos electos que provienen de un ejército privado es algo muy, muy preocupante.
Para aclarárselo a los lectores que puedan irritarse cuando usamos la palabra milicia: toda la actividad legal de las milicias se incorporó a las unidades de la guardia nacional de los estados en 1903, de acuerdo con la Ley Dick. Todo lo demás es extralegal. Hay leyes en los códigos de los 50 estados que limitan el disponer de ejércitos privados. Y sin embargo, ahí están. Tenemos cargos electos que informan a estos grupos.
Hay al menos 10 personas que participaran en la insurrección del 6 de enero y que han sido ya elegidas para ocupar cargos en el Partido Republicano. Ya no estamos hablando de una persona que ha dicho cosas cuestionables o de alguien que dijo algo escandaloso hace mucho tiempo. Estamos hablando de un movimiento de personas que actúan de forma concertada. Esto es algo muy diferente. No solo tenemos que pensar en la amenaza de sucesos con víctimas masivas, algo que ha sido inminente durante los últimos años, sino también en la amenaza a nuestro sistema democrático.
En 2019, hubo tiroteos masivos en Christchurch, Nueva Zelanda, El Paso, Texas, y Poway, en el estado California . En cada uno de estos casos, el presunto tirador publicó un manifiesto en el tablón de anuncios de mensajes 8Chan. En octubre de 2018, antes del tiroteo en la Sinagoga del Árbol de la Vida, en Pittsburgh, el tirador publicó mensajes en la red social Gab. Kyle Rittenhouse utilizó las redes sociales para encontrar una comunidad afín a sus creencias militantes. El uso de las redes sociales es una pieza de conexión entre estos tiroteos. Como historiadora, ¿considera que estos sucesos están interconectados?
Tendemos a tratar los actos de violencia por motivos políticos que son obra de personas afiliadas a la derecha militante y al movimiento de poder blanco como algo que lleva a cabo un individuo o como acciones de unos cuantos agentes nocivos. Verás amenudo la frase "terrorismo de lobo solitario", aunque no he visto que se utilice tanto en relación a Kyle Rittenhouse. Se trata de una historia más compleja, en parte porque era un crío en el momento del tiroteo y, en parte, porque la forma en que la organización funcionaba era algo diferente de lo habitual. Fue una especie de “flash mob” convocado a través de Facebook, más que una acción organizada por un grupo coherente que se reuniera previamente. Pero eso no significa que no sea ideológico.
Lo que tenemos que recordar es, en primer lugar, que la idea del lobo solitario vino del movimiento del poder blanco en los años 80 con el propósito expreso de confundir a todo el mundo sobre lo que era este movimiento. Sigue a una acción llamada "resistencia sin líder", que es efectivamente un terror de tipo celular y ambas cosas están destinadas a desviar la atención del público de lo que es, que es simplemente un movimiento social interconectado.
Así que cuando pensamos en Charlottesville, Charleston, El Paso y Pittsburgh y las demás comunidades que han sufrido las repercusiones de esta violencia, lo que solemos ver es que lo de El Paso se califica como violencia contra los “latinos”, Charleston como violencia anti-negra y Pittsburgh como violencia antisemita, pero son todos actos de violencia del poder blanco. Y al juntar estas historias, creo que estas comunidades pueden vincularse más eficazmente en sus esfuerzos por combatir este problema.
¿Cuál es el papel de las plataformas de los medios sociales, lo mismo como proveedores de noticias que como lugares de reunión para comunidades que pueden fomentar la violencia?
Algo que hay que recordar, y que la gente a menudo no hace, es que los activistas del poder blanco han estado utilizando el activismo de las redes sociales desde principios de los años 80, con tablones de anuncios de mensajes de ordenador a ordenador anteriores a Internet. Tenían una red llamada Liberty Net, que establecieron distribuyendo a grupos de todo el país millones de dólares de dinero robado, e instruyéndolos luego para que consiguieran ordenadores Apple y dirigiéndoles después en lo que es configurar y utilizar esta red. Y la red, en 1983-84, no sólo tenía cosas como objetivos de asesinato y contenido ideológico, también tenía cosas como anuncios personales. Esto es minúsculo comparado con el monstruo que son las redes sociales en todas nuestras vidas hoy en día, pero es importante recordar que estos activistas llevan décadas, si no generaciones, utilizando esa tecnología. Fueron los primeros, si no los pioneros, en adoptar este tipo de trabajo.
Sería un error pensar que no son capaces o no están preparados para manipular este tipo de espacios.
Hemos hablado de cómo la absolución de Rittenhouse crea un telón de fondo de permisividad para las personas con creencias de odio , pero ¿cómo se vislumbra su desarrollo de cara al futuro?
Yo diría que hay dos componentes principales. Uno es lo que está ocurriendo con la legislación y la acción judicial en torno a la posesión de armas, donde la verdad es que vemos que la aguja se mueve más y más hacia el acceso sin restricciones a las armas, sin barrera alguna en absoluto cada vez que hay decisiones que aumentan la permisividad.
La otra parte tiene que ver con el poder blanco y los grupos de la derecha militante que son esencialmente oportunistas. Buscan un hueco y este es un gran hueco. Porque lo que hace es que les permite no sólo armar tiroteos similares al que se produjo en Kenosha, para ver si pueden hacerlo en otros lugares, sino que también les permite movilizarse en un sector de la corriente de la derecha que simpatiza con la historia de Rittenhouse.
Este caso es [para ellos] un momento de bonanza. Y debemos estar atentos asimismo a los veredictos que van apareciendo respecto al tiroteo de Ahmaud Arbery [en el que los agresores han sido finalmente condenados] y en Charlottesville, con la acción civil de Kessler, que estoy seguro que se leerán siguiendo las mismas coordenadas.
Nota editorial del diario: El martes pasado, un jurado declaró a los principales organizadores de la mortífera manifestación de Unite the Right de 2017 en Charlottesville (Virginia) responsables de daños a los contramanifestantes por valor de 25 millones de dólares en virtud de la ley del estado. El jurado no llegó a un acuerdo acerca de si los organizadores violaron la ley federal de derechos civiles.

