Reino de España: Se rompen las costuras

Miguel Salas

14/12/2025

El año va a acabar con un deterioro generalizado de la vida política, de la mayoría de las instituciones y del propio régimen. Estos son algunos de los hechos solo de estas últimas semanas:

*El Tribunal Supremo (con dos votos en contra) condena al fiscal general en una sentencia (publicada 19 días después de anunciar la condena) en la que no se prueban los hechos, ya que dice que el fiscal “o una persona de su entorno inmediato y con su conocimiento” filtró el mail en disputa. Para la Unión Progresista de Fiscales (UPF) “la justicia se resquebraja” y que el Tribunal Supremo ha dado “un giro constitucionalmente letal”, pues no se condena por algo que esté probado. Para Juezas y Jueces por la Democracia “se ensancha el perímetro del Derecho penal sobre conductas vinculadas a la comunicación institucional, se rebaja de facto el estándar probatorio exigible para condenar sobre indicios y se flexibiliza el control de proporcionalidad sobre medidas de investigación especialmente intrusivas”.

*El presidente y el vicepresidente de la Diputación de Almería (del PP) dimiten tras ser puestos en libertad provisional acusados de corrupción.

*El presidente de la Diputación de Lugo (del PSOE) dimite por una acusación de acoso sexual.

*El alcalde del PP de Algeciras y senador dimite también por acoso sexual y malversación.

*Varios dirigentes del PSOE dimiten por acusaciones de acoso sexual.

*El exministro Ábalos y su compinche Koldo son encarcelados por corrupción.

*La Guardia Civil investiga diversas tramas de corrupción en las que pueden estar implicados militantes socialistas.

*La jueza de Catarroja que investiga la dana de Valencia sigue acorralando a dirigentes del PP por su criminal gestión y ha citado como testigo al presidente del PP, Núñez Feijóo

*Un audio en el hospital de Torrejón de Ardoz saca a la luz los intereses y beneficios privados a costa del dinero público en la sanidad que privatiza la Comunidad de Madrid.

Todos los ingredientes están presentes: el capitalismo de amiguetes y la corrupción complementaria y necesaria, que prolonga el período de M.Rajoy; un gobierno progresista paralizado legislativamente y con escasas iniciativas en su gestión, con un PSOE arrastrado a la misma ciénaga y cercado por los escándalos; la justicia echando una mano, a veces dos, para ayudar a las derechas; el acoso contra las mujeres como expresión del patriarcado y de ejercicio del poder más allá del color político. El bipartidismo perdió peso, pero los partidos que lo sostuvieron siguen siendo los garantes del poder y los que acumulan mayor capacidad de gestión y, por lo tanto, más dependientes del Estado y de todas sus corruptelas. No son solo unos cuantos aprovechados y desalmados, es un hilo conductor de todo el desarrollo histórico de este régimen. A la cabeza el rey emérito; el gobierno González acabó corroído por la corrupción y la guerra sucia; unos cuantos ministros de la etapa Aznar pasaron por la cárcel; el gobierno Rajoy no pudo aguantar la corrupción que le rodeaba ¿qué pasará con el gobierno Sánchez?

Porque una vez constatada la gravedad de la situación la pregunta clave es ¿qué hacer? La correlación de fuerzas parlamentarias es endiablada, el bloque progresista esta minorizado y después del abandono de Junts de la mayoría de investidura, las derechas no solo pueden bloquear la acción del gobierno sino ganar una buena parte de las votaciones.  Pero tampoco existe una mayoría de derechas, de ahí la incapacidad de Feijóo para organizar una reprobación o una moción de censura. O sea, que se podría alargar la legislatura sobreviviendo como se pueda o se podría reaccionar mediante un plan político, que pusiera más énfasis en las propuestas sociales y democráticas, un giro social a la izquierda en los márgenes de la gestión del gobierno, para confrontarlas a las políticas de las derechas.

Para evitar una mayoría del PP y Vox no es suficiente con la amenaza real de “que viene el lobo”. El retroceso social y democrático que representaría está claro: menos derechos para las mujeres, ataques contra los inmigrantes, negacionismo climático, recortes de los derechos sindicales (Feijoo anunció en Barcelona que para que haya comités de empresa se necesitaría una plantilla de 250 trabajadores) y la extrema derecha ya lanza sus dardos contra las pensiones públicas. Y además su voluntariosa implicación en el trumpismo global, en los ataques al multilateralismo y en la economía de guerra.

Es imprescindible la movilización social, sindical y asociativa que genere confianza y una alternativa real de satisfacción de las necesidades de la población trabajadora (salarios, empleo, vivienda, una renta básica universal) y de respuesta a los déficits democráticos (ley mordaza, inmigración). No se puede apostar solo al juego parlamentario. Es la movilización social quien puede animar las reivindicaciones populares y parar las amenazas. Es la que puede romper la tendencia abstencionista y animar al voto cuando sea el momento. Organizarla es una tarea múltiple y de confluencia, desde los movimientos sociales, el sindicalismo de clase, la juventud estudiantil, el municipalismo, el feminismo y el ecologismo… hasta los partidos políticos. Un frente unido para oponerse a las derechas y, sobre todo, para levantar una alternativa de cambio real. 

La división es la peor opción. Eso no significa ir detrás del gobierno o no denunciar sus limitaciones o carencias. Construir la unidad no es limitar las opiniones o las propuestas del otro sino ponerse de acuerdo sobre un plan político y social que apoyado sobre la movilización responda a las necesidades de la población trabajadora.

Cuando las costuras se rompen es posible rehacer la prenda maltrecha, pero llega un momento en que ni una buena modista o un buen sastre pueden recoser lo imposible. Entonces es la ocasion para pensar en un traje nuevo.

 

Sindicalista. Es miembro del comité de redacción de Sin Permiso.
Fuente:
www.sinpermiso.info, 14 de diciembre 2025