Huelga general en Bélgica: El coste real de la agenda de austeridad de la coalición Arizona

Marie-Hélène Ska

06/04/2025

Los trabajadores belgas protestan hoy [martes, 31 de marzo] contra los profundos recortes y la negativa del gobierno a gravar a los ricos como es preciso.

Los políticos belgas de la coalición recién formada, denominada Arizona [por los colores de las cuatro formaciones que la componen, naranja, rojo, azul y amarillo, que se corresponden con los de la bandera de dicho estado norteamericano], defienden a menudo su acuerdo de gobierno insistiendo en que las medidas propuestas son esenciales para salvaguardar el futuro de nuestros hijos, y en que no hay, sencillamente, alternativa. Se trata de una doble falsedad. Ofrecemos aquí un análisis que explica por qué los trabajadores de Bélgica organizan una huelga general para este 31 de marzo.

«Lo hacemos por nuestros hijos». ¿Qué significa esto hoy cuando los políticos belgas en el gobierno invocan esta justificación? ¿Recortar las pensiones y los planes de jubilación? ¿Congelar de nuevo los salarios y proponer reformas del sistema de indexación automática que protege a los trabajadores de la pérdida de poder adquisitivo debida a la inflación? ¿Desvalorizar los turnos de noche y las horas extraordinarias? ¿Normalizar el trabajo en domingo? ¿Recortar los presupuestos para las pensiones más bajas y otras prestaciones? ¿Obligar a los enfermos a volver al trabajo y recortar sus prestaciones? ¿Aumentar las formas precarias de empleo? ¿Cómo van a ayudar estas medidas a nuestros hijos? Es una pregunta válida, que exige una respuesta clara.

La verdad es que nuestros hijos, como muchos de los que ya trabajan, salen perdiendo. Estas medidas tendrán efectos perjudiciales a largo plazo para la sociedad. «Lo hacemos por los accionistas» sería la única explicación honesta que podría darnos la coalición de Arizona. Si se espera que los trabajadores trabajen más tiempo, más duro y por menos salario, los únicos beneficiarios serán los accionistas. Mientras tanto, se alimenta a los ciudadanos con la misma historia ya manida: «no hay más dinero».

Luego viene la segunda falsedad de Arizona: «no tenemos otra opción». Esta excusa es la preferida de quienes quieren evitar el examen detenido de las cifras. Les permite afirmar que «todo el mundo debe contribuir» sin temor a contradecirse. Sin embargo, resulta evidente que los trabajadores contribuyen mucho más de lo que les corresponde. Nadie podría argumentar de forma creíble que nuestros sistemas de pensiones o de asistencia sanitaria son excesivamente generosos. La verdadera cuestión es que a los ricos -y conviene señalar que en este país la riqueza no se adquiere principalmente a través del trabajo- les va sumamente bien. Se ha acordado en el seno del Gobierno que la contribución de los que tienen las espaldas más anchas no debe superar en ningún caso el 11 % del esfuerzo global. Por otra parte, el ahorro adicional nunca es un problema.

Ahora se está introduciendo un impuesto sobre las plusvalías, con el que se espera recaudar algo más de 500 millones de euros. Eso si se aplica, ya que el MR [Movimiento Reformador, liberales de Valonia] y el N-VA [<Nueva Alianza Flamenca, nacionalistas] llevan trabajando para minarlo desde los primeros días de este gobierno. En comparación, se ahorrarán 2.700 millones de euros anuales en pensiones y otros 2.700 millones en prestaciones de jubilación, presupuesto sanitario y ayudas al desempleo. A esto hay que añadir 500 millones de euros en recortes sanitarios. Mientras tanto, las autoridades públicas siguen mostrándose notablemente generosas con las empresas. Cada año, las empresas belgas reciben 16.000 millones de euros en subvenciones, lo que convierte a Bélgica en campeona europea a este aspecto. Con otros 2.000 millones de euros de reducción de las cotizaciones patronales, este gobierno se asegura de que las empresas estén más que cómodas.

Y, sin embargo, se nos dice que no hay dinero.

No es de extrañar que las cuentas no cuadren. Cada euro que no pagan los ricos o las empresas tienen que recuperarlo los ciudadanos de a pie. Ya basta. Un gobierno verdaderamente comprometido con la resolución de estos problemas sabe muy bien lo que hay que hacer. Sólo hace falta voluntad política. Por nuestros hijos. Pero eso requerirá acción, no sólo buenas palabras.

Este artículo está patrocinado por la confederación sindical belga ACV-CSC

es secretaria general de la confederación sindical belga ACV-CSC [Algemeen Christelijk Vakverbond – Confédéation des Syndicats Chretiens] desde 2014. Sindicalista de larga experiencia, desde 1993, es diplomada en Sociología y Economía por la Universidad de Namur y la Universidad Católica de Lovaina, y forma parte del Grupo de los 10, órgano federal belga de concertación entre representantes de trabajadores y empresarios.
Fuente:
Social Europe, 31 de marzo de 2025
Traducción:
Lucas Antón