Dolores Medina Foussadier
26/06/2026
Quan convé seguem cadenes es una obra colectiva coordinada por Dolo Medina y Sergi Raventós que aborda la renta básica desde múltiples perspectivas (economía, feminismo, ecología, cultura, etc.) y como herramienta de transformación social. Dolo Medina es socióloga y máster en Trabajo y Políticas Sociales. Ha formado parte del equipo técnico de la Oficina del Plan Piloto para Implementar la Renta Básica Universal de la Generalitat de Catalunya (2022-2024). La entrevista la realizó Carme Porta.
¿Cómo nace la idea de coordinar este libro?
Quan convé seguem cadenes* nace gracias a la iniciativa de Sergi Raventós. Apenas acabábamos de cerrar nuestra etapa en la Oficina del Plan piloto para implementar la renta básica en Catalunya. Él como jefe de la Oficina y yo como parte del equipo técnico. Fueron tres años muy intensos, de mucho trabajo y aprendizajes. Habíamos puesto muchas expectativas y, sobre todo, un compromiso que iba mucho más allá del trabajo. Un día nos encontramos y después de ponernos al día, me comenta que existe una editorial interesada en publicar un libro sobre la renta básica en Catalunya, que la idea era hacer un libro colectivo en el que cada capítulo fuera escrito por un par de autoras y/o autores, y me propuso coordinarlo juntos. Además, quería que contribuyera directamente con dos capítulos: uno sobre el plan piloto en Catalunya, que también escribiríamos juntos y otro, con Judit Font, sobre cómo la renta básica podría transformar la lógica del actual sistema de prestaciones y de los servicios sociales. La idea me cautivó enseguida.
A raíz del trabajo diseño del plan piloto de renta básica, tuvimos la oportunidad de compartir espacios de reflexión sobre la renta básica y sus posibles efectos sobre ámbitos muy diversos (derechos humanos, feminismos, mercado de trabajo, financiación, juventud, cultura, etc.) con agentes sociales y sociedad civil organizada. En estos espacios se generó conocimiento muy valioso de que no se podía dejar perder en el fondo de un cajón. Por otra parte, los 25 años de la Red Renta Básica (RRB) estaban muy cerca. El libro, también es un reconocimiento a toda la labor de promoción y defensa de la renta básica que ha hecho y sigue haciendo la XRB en Catalunya.
El libro reúne a más de 30 voces. ¿Cómo se articula una mirada coherente con tanta diversidad?
La naturaleza transversal de la renta básica hacía necesario un enfoque plural e interdisciplinar. Sus potenciales efectos atraviesan ámbitos y colectivos tan diversos que un libro sobre renta básica no podría limitarse a una sola mirada analítica. Sino todo lo contrario. La pluralidad de perspectivas converge en el libro y examina cómo la renta básica transformaría la vida colectiva. Esta mirada es muy potente, puesto que hace posible que cada capítulo pueda leerse de forma independiente, pero en conjunto ofrece una mirada amplia y completa de la propuesta. Todos los capítulos tienen como hilo conductor las posibilidades de una renta básica en el contexto catalán.
¿Existe algún capítulo o perspectiva que te haya sorprendido o interesado especialmente?
Todos los capítulos son muy interesantes, todos aportan conocimiento relevante sobre la propuesta de la renta básica. Pero si que personalmente he conectado de forma especial con algunos de ellos, supongo que por mi trayectoria personal y profesional como son el de feminismo, infancia y juventud, inmigración y antirracismo, derechos humanos, salud mental, mercado de trabajo, el planteamiento filosófico y político que sustenta la propuesta.
A menudo se dice que la renta básica es “utópica”. ¿Cómo responderías a esa crítica?
Se dice que la renta básica es utópica porque plantea un cambio profundo en la forma de organizar la sociedad. Pero muchas conquistas sociales que hoy consideramos normales fueron también vistas como utópicas en su momento. La cuestión no es sólo si la renta básica es imaginable, sino si el modelo actual se adecua y da respuestas eficaces a problemas actuales como la precariedad social y laboral, la desigualdad y la inseguridad socioeconómica. Por otra parte, se han desarrollado experimentos pilotos, estudios económicos y debates institucionales en distintos países. Esto sitúa el debate en el terreno de las políticas posibles, no de la fantasía. La renta básica puede parecer utópica no porque sea imposible, sino porque nos hace imaginar a una sociedad diferente, más justa y libre.
¿Cuáles son los principales malentendidos sobre la RB que detecta en el debate público?
Uno de los principales malentendidos es confundir a la renta básica con prestaciones como la renta garantizada de ciudadanía o el ingreso mínimo vital. Aunque comparten el objetivo de reducir la pobreza, funcionan con lógicas muy distintas. Estas prestaciones son ayudas condicionadas: sólo las pueden recibir las personas que cumplen determinados requisitos de renta, patrimonio y situación laboral, y a menudo implican procesos burocráticos complejos y mecanismos de control. La renta básica, en cambio, la recibiría todo el mundo por el simple hecho de formar parte de la sociedad, independientemente de su situación económica o laboral. Esta universalidad no implica que las personas ricas “ganen”, porque la financiación se haría a través de un sistema fiscal progresivo: las rentas más altas aportarían mucho más de lo que recibirían, mientras que las rentas bajas y medias saldrían beneficiadas.
También a menudo se dice que desincentivaría el trabajo, aunque muchos estudios y experiencias muestran que la mayoría de personas siguen trabajando, pero con mayor capacidad de decidir en qué condiciones. De hecho, la RGC o el IMV, por su incompatibilidad con otras rentas, entre ellas las rentas del trabajo, provocan la conocida “trampa de la pobreza” que se da ante el riesgo, demasiado elevado, de perder la ayuda si se empieza a trabajar o ganar un poco más. La RGC y el IMV, provocan que si la persona trabaja, le recortan o quitan la prestación o también puede ocurrir que lo que gana con el trabajo no compensa lo que pierde con la ayuda. El resultado es que en muchos casos, trabajar no supone mejorar realmente los ingresos y eso sí desincentiva la participación laboral. Sobre todo, si son precarias o mal pagadas. Otro equívoco habitual es reducir el debate sólo al coste económico, sin tener en cuenta los posibles impactos en salud, desigualdad o autonomía personal.
¿En qué sentido la renta básica puede “repensar los trabajos y el valor de los cuidados”?
La renta básica puede ayudar a cambiar cómo entendemos qué es “trabajo” y qué valor damos a las actividades de cuidado. Hoy, una parte importante de los cuidados (crianza, atención a personas dependientes, tareas domésticas) queda fuera del mercado laboral y con frecuencia no es remunerada ni reconocida como trabajo, aunque es esencial para el funcionamiento de la sociedad. La renta básica puede incidir en su reconocimiento social, en la autonomía económica de quien ejerce esta función en el hogar (normalmente, mujeres), en la revalorización social del tiempo y en una elección más libre. En este sentido, la renta básica puede contribuir a romper la jerarquía entre trabajo remunerado y trabajo de doméstico y de cuidados.
¿Crees que la RB puede cambiar la relación entre trabajo, tiempo y vida?
Hoy, para mucha gente, el tiempo de vida está fuertemente condicionado por el trabajo remunerado: es necesario trabajar para obtener ingresos, lo que determina horarios, disponibilidad e incluso decisiones vitales. La renta básica puede ayudar a pasar de una vida centrada en “ganarse la vida trabajando” a una vida en la que el trabajo es una parte importante, pero no el único eje que organiza el tiempo y las oportunidades. Aporta mayor libertad de tiempo, ya que permitiría reducir horas de trabajo o hacer pausas sin perder completamente los ingresos. Asimismo, disminuiría la presión de la obligación de trabajar, por lo que el trabajo no desaparecería, pero ya no sería necesario aceptar cualquier condición laboral para poder sobrevivir. Y esto abriría también más espacio para otras actividades como los cuidados, la formación, la participación comunitaria, la creatividad o el descanso, que podrían desempeñar un papel más central en la vida cotidiana.
¿Formaste parte de la oficina del plan piloto, en qué momento se encuentra? Catalunya podría haber sido pionera en Europa en este campo
Realmente sabemos muy poco de la actual oficina del plan piloto y del trabajo que lleva a cabo en su día a día. Y mucho menos se sabe sobre el plano piloto. Sobre la reformulación de la propuesta de que nosotros trabajamos no tenemos información. Todo ello hace pensar que con suerte está en un cajón esperando tiempos mejores. Hace pocos meses la actual Oficina del Plan piloto hizo público el Informe Social 2025, que es uno de los encargos que tiene en la actual legislatura.
Si la renta básica es tan transformadora, ¿cómo logramos más consenso social?
Es tan transformadora que al mismo tiempo genera resistencias. Siento que en algunos sectores esta resistencia tiene que ver con el miedo al cambio, a salir de lo conocido o imaginar formas distintas de vivir y trabajar. Pero en otros casos existe también un rechazo frontal porque la renta básica pone en cuestión relaciones de dependencia y privilegios de clase muy arraigados. Y esto incomoda a aquellos que se benefician de la precariedad o de la inseguridad material de la población. Pienso que el consenso se construye combinando mucha pedagogía y experiencias prácticas como las pruebas piloto que permitirían demostrar a pequeña escala cómo la renta básica responde a problemas concretos y compartidos como la precariedad, el estrés vital, dificultades para llegar a fin de mes, entre otros.
Por eso era tan importante llevar a cabo la prueba piloto en Catalunya. Pero desgraciadamente el hecho de que no se implementara entonces –ni ahora- pienso que es precisamente por las mismas resistencias que comentaba hace un momento. Hay sectores muy poderosos que no tienen ningún interés en llegar a un consenso sobre la renta básica. Pienso que quienes defendemos la propuesta tenemos ante un gran reto comunicativo, para que se entienda bien y al mismo tiempo se convierta en un reclamo político compartido por parte de movimientos sociales y organizaciones de la sociedad civil.
¿Quién gana con su implementación?
Ganaría la sociedad en su conjunto, ya que la renta básica contribuiría a una sociedad más segura, menos desigual y más libre. Pero especialmente ganaría la mayoría social: personas con rentas bajas y medias, personas que viven en situación de precariedad social y laboral o de dependencia económica. Y muy especialmente ganarían las mujeres, porque además de ver reducida su dependencia económica se reconocería el trabajo de cuidados; los jóvenes porque ganarían en emancipación; los y las trabajadoras porque verían incrementada su capacidad de negociación y de acción colectiva frente a trabajos abusivas; pero sobre todo, ganaría nuestra infancia y adolescencia, que son quienes más están sufriendo las consecuencias de la pobreza y la inseguridad económica de sus hogares.
¿Qué impacto te gustaría que tuviera este libro en el debate público?
Me gustaría que el libro ayudara a ampliar y profundizar en el debate público. Que contribuyera a entender mejor la propuesta, no sólo como una política contra la pobreza sino como una propuesta que interpela la forma en que organizamos el trabajo, el tiempo, los cuidados y la libertad. Si el libro logra que personas que hasta ahora veían la renta básica como una idea lejana o imposible empiecen a considerarla una propuesta discutible e imaginable, habría tenido ya un impacto importantísimo.
(Nota redacción L.I.: La frase “quan convé seguem cadenes” és el verso más conocido del himno nacional de Catalunya, Els Segadors. La traducción al castellano és: “Cuando conviene segamos cadenas”).

