Francesc Matas Salla
28/06/2026
La comunidad docente ha conseguido acabar el curso 2025/26 con combatividad y fuerza para preparar un retorno en septiembre que suponga nuevos embates. El sistema educativo público en Cataluña se encuentra en una profunda crisis por la infrafinanciación de recursos. La situación es de emergencia y necesita de un cambio estructural de modelo. La movilización y organización de la huelga ha significado un paso adelante en la conciencia. La participación y la fuerza colectiva ha construido las asambleas de centros, su coordinación comarcal y territorial en una Asamblea Educativa de Cataluña (AEC) y una plataforma reivindicativa amplia que hace de organismo general de dirección de la lucha.
La construcción de la huelga
La movilización ha transformado la conciencia y la organización de la comunidad educativa, en concreto en primaria y secundaria, y con la incorporación de las ignoradas escuelas Bressol y de las infantiles de 0-3 años.
La enseñanza pública que ha construido la huelga educativa en Catalunya comprende unas 90.000 personas, repartidas en 2.600 centros escolares; el manifiesto que comprometía a la lucha y a la movilización recogió 50.000 firmas; las docentes han formado asambleas en más del 20% de centros; han realizado 23 jornadas de huelga rotativas y tres generales, con un pico de un 85 % de participación; las manifestaciones han agrupado hasta 100.000 personas, y unas 10.000 en los piquetes para cortar las principales vías de comunicación. Barcelona se ha visto bloqueada en distintas ocasiones de este año memorable que enlaza con las grandes movilizaciones y huelga de 21 días del año 1988, además, más de la mitad de los centros (1.300) se han adherido al manifiesto “Paremos las salidas educativas” (utilizar como medida de presión el no realizar excursiones y colonias).
La actual movilización en Catalunya ha ido de la mano con la potente lucha en el País Valenciano, en otras comunidades, y la eclosión de la lucha del 0-3 de la escuela infantil en Madrid y estatal.
La mesa negociadora superada por la fuerza movilizada
El gobierno de la Generalitat, presidido por el PSC con el apoyo parlamentario de ERC y Comuns, se ha cerrado en banda ante la plataforma reivindicativa y una realidad de degradación grave en la enseñanza pública. La mesa negociadora del gobierno con los sindicatos se ha visto superada por la fuerza de la movilización. Los sindicatos sin representación sindical suficiente y voces de las asambleas de centro exigían que la negociación fuera con el comité de huelga, propuesta que la Generalitat se ha negado siempre a aceptar. En esta mesa el sindicato mayoritario es USTEC, seguido de CCOO, Sindicato de Profesores de secundaria y CGT, UGT también forma parte por representación general, aunque es minoritaria en este sector.
El gobierno del PSC hizo unas primeras concesiones a las reivindicaciones, centradas en cierta recuperación de sueldos y disminución de ratios con la intención de dividir y frenar la marea reivindicativa educativa, pero lo realizó en paralelo a la mesa negociadora y a sus espaldas, con el apoyo de CCOO y UGT que se descolgaron sin preaviso de la movilización y de las decisiones de la mayoría sindical que lideraba la huelga, y de los acuerdos de las asambleas. El 9 de marzo de 2026 el presidente Illa, la consellera de educación, con la secretaria general de CCOO y el de UGT, presentaron el pacto que traicionaba la lucha como un gran “acuerdo de país”. Las concesiones realizadas representaban un avance, pero muy insatisfactorio en relación a las reivindicaciones presentadas.
El golpe a las miles de docentes movilizadas fue de órdago. Pero la reacción de las asambleas, de USTEC y de los sindicatos de la mayoría movilizada fue aún más contundente. El 13 de marzo realizaron una consulta de las noventa mil docentes sobre la aceptación del acuerdo y sobre si finalizar la movilización o proseguirla. El resultado fue inapeable: participaron 42.965 persones, casi el 50% de la plantilla. Un 95% respondió NO. Solo 2.185 avalaron el acuerdo, mientras 40.780 lo rechazaron y se comprometieron con las huelgas. Esta era la verdadera legitimidad. La huelga general y la manifestación del 20 de marzo ratificó la continuidad de la huelga con la masividad y entusiasmo en la calle.
La movilización entra en una nueva fase a mediados de mayo. El gobierno hace nuevas cesiones con un preacuerdo en la mesa negociadora, de tal modo que la USTEC y el Sindicato de Profesores consideran aceptables al superar las del “acuerdo de país” anteriores.
Una onda de doble sentido impactó en toda la comunidad, los centros y asambleas que acusaban el desgaste de una lucha dura y larga. Por una parte, cierta tranquilidad y resignación de que se había conseguido una parte de las reivindicaciones, aunque lejos de lo que se pedía y necesitaba para empezar a atajar el descalabro en la enseñanza. Por otra parte, una gran desazón, rabia y combatividad con la sensación de que el contenido de la defensa de la enseñanza pública no se merecía quedarse a menos de la mitad del camino empezado. De las asambleas se expandió que era necesario seguir, con una convicción de que era la manera de poder ganar. CGT, Intersindical y COS se hacen eco de este sentir que crece por momentos.
El Sindicato de Profesores considera que se ha llegado a buen puerto y firma, con lo cual tiene la virtud de consolidar los nuevos acuerdos. En cambio, USTEC lidera una nueva consulta a todas las noventa mil implicadas para el 4 de junio. Hay ciertas reticencias y presiones para que la consulta sea solo a la afiliación de USTEC, pero USTEC se mantiene firme en hacer caso a las asambleas, y decide proseguir con el método iniciado de consultar al conjunto. USTEC procura por encima de sus propias propuestas mantener la unidad de la movilización y del comité de huelga.
El NO al preacuerdo volvió a ser contundente: del 61,11% de participación el SÍ recogió un 34,9% de votos (21.184 personas), mientras el NO conseguía el 65,1% (39.502 personas). Inmediatamente USTEC reconoció que se había equivocado en la percepción del desgaste del colectivo, y la valoración de lo conseguido, pues la consulta ofreció un panorama de necesidad y predisposición mayoritaria para la movilización. Otra de las razones que ha esgrimido USTEC ha sido que el marco de la mesa negociadora no tenía en cuenta al conjunto del colectivo movilizado, lo que favorecía percepciones parciales, por lo cual se necesitaba superarlo y que la negociación del departamento de educación fuera directamente con el comité de huelga.
“Luchando también estamos educando”
Éste fue uno de los gritos más coreados en las siguientes manifestaciones. Educación a las estudiantes y autoeducación de las docentes. La gran renovación de docentes jóvenes ha experimentado la fuerza del colectivo, la empatía de la calle, el juntarse con docentes de centros alejados decenas de kilómetros, unidas por el cambio de conciencia y de perspectivas sobre la educación necesaria.
Los métodos de combinar centros, asambleas y sindicatos ha cristalizado en una confianza combativa en la organización y en el sindicalismo de base.
Fue en 2024 que se inició un estudio sobre la sensación del deterioro en la educación con 14.000 respuestas. El curso 2024/25 se realizaron 5.000 entrevistas presenciales y más de 3.500 respuestas electrónicas encaminadas a establecer las prioridades objetivas. De aquí surgió la primera plataforma reivindicativa que se ha convertido en la columna vertebral de la convicción combativa.
La propuesta de la enseñanza pública, gratuita y de calidad, vehiculizada con la lengua catalana, se ha convertido en la manera en que el movimiento ha pasado de la defensa del sector a concretar el dar pasos sólidos a conseguir el 6% del presupuesto. No puede haber calidad educativa si no hay calidad en las aulas y la atención a la gente que estudia (ratios, educadoras especiales, menos horas de burocracia, climatización, etc.), y tampoco si no hay calidad en las relaciones laborales y salariales.
Las asambleas de los centros
La Asamblea Educativa de Cataluña (AEC) ha representado el motor verdadero de participación y decisión de los centros escolares de la mayoría movilizada. Son 524 las asambleas registradas y 30.875 trabajadoras, con la participación de los sindicatos USTEC, CGT, Intersindical-IAC, CNT y COS, y una Coordinación por comarcas (26 zonas) y nacional.
A la sexta Asamblea de junio, reunida en el Ateneo del Clot de Barcelona, asistieron 120 representantes que han fijado los elementos de presión al gobierno durante el verano, y han acordado retomar la movilización desde el primer día de curso de septiembre. Se harán nuevas consultas a la afiliación de los sindicatos y en la comunidad docente para concretar el modelo de huelga y cuáles son las mejoras que tienen que ser sustanciales y útiles, como reclama la comunidad docente en lucha.
Para la portavoz de la AEC, Mònica Rodrigo, “son los sindicatos quienes tienen que convocar las huelgas, pero, en todo caso, lo harán después de escuchar las decisiones de las asambleas”, mientras precisa que las organizaciones sindicales están invitando a la asamblea a tener representación dentro del comité de huelga.
“Paremos la emergencia social y educativa” es el lema bajo el que se convocó la movilización y las huelgas que han sacudido toda Catalunya. La movilización la convocaron los sindicatos USTEC, CGT, Intersindical, CNT y COS, los que no firmaron el preacuerdo con la Conselleria de Educación.
Mejoras laborales, aumento salarial, reducción de ratios, atención en la escuela inclusiva y aumento del presupuesto educativo articulan la plataforma reivindicativa, destinada a avanzar hasta conseguir el 6% de los presupuestos de la Generalitat.
La AEC y los sindicatos sitúan tres vertientes para los nuevos embates desde el primer día del curso 2026-27: a) la plataforma reivindicativa actualizada y el tipo de movilización de la huelga; b) las enmiendas en los presupuestos a través de los grupos parlamentarios (la CUP se ha comprometido, y se presiona para tener el apoyo de ERC y Comuns) y c) el apoyo de las familias y del conjunto de la población.
La presión a los grupos parlamentarios de ERC y Comuns, de momento, no ha tenido el efecto deseado, pues si bien ERC y Comuns dicen defender la movilización educativa, en la práctica se han negado a apoyar las enmiendas de los sindicatos. Más en concreto han votado contra su trámite para mantener el apoyo al gobierno del PSC, y Comuns también para no distanciarse de CCOO.
El momento docente exige que la negociación con la Conselleria de Educación sea con el comité de huelga en vez de la mesa de negociación, por eso la USTEC ya no aceptó participar en la última convocatoria de la mesa negociadora. Y se harán consultas en todos los centros y docentes, de forma que sea la participación de todo el colectivo docente quien tome las decisiones, tanto de contenido como del tipo de movilizaciones.
La construcción de la huelga, como denominan a convocarla y organizarla desde la base docente de los centros, es una experiencia democrática directa movilizada innovadora, una buena práctica inédita, mucho más representativa y amplia que los propios sindicatos. Lo que implica que estos han de respetar y obedecer las decisiones colectivas. Ha de mandar la comunidad docente y las asambleas de los centros, de manera que los sindicatos vehiculicen y contribuyan a organizar la lucha para conseguir la plataforma acordada.
La enseñanza afecta a toda la población
El debate que introduce CCOO en una jornada sobre la educación, sobre el corporativismo o el gremialismo de la huelga docente, como si USTEC y la mayoría movilizada solo se preocupara de las condiciones laborales de las personas enseñantes, y no se tuviera en cuenta el contexto social de pobreza, de la infancia y de la segregación, no corresponde a la vida y a la plataforma de las asambleas, ni de los sindicatos de la mayoría movilizada.
Las posiciones resumidas en “el diario de la educación” sobre las imposibilidades para conseguir los adelantos de la plataforma reivindicativa resultan condescendientes con el gobierno, es decir con la negativa gubernamental del PSC de acceder a las reivindicaciones y a avanzar en resolver la degradación de la enseñanza. Estas posiciones que se pueden calificar de defensistas pero que son derrotistas, son presentadas como las realistas, porque argumentan que “no se puede llegar al 6% del presupuesto”, que “se tiene que mejorar antes (el conjunto social) o no se puede avanzar en la enseñanza”, o que “un gremio no resuelve el conjunto de la clase trabajadora... (porque) mejoras en las condiciones de la docencia no significa resolver el problema educativo”.
Criterios que no se utilizan para enfocar el desastre ferroviario, o la crisis en la vivienda, para citar dos sectores candentes. ¿qué es lo que convierte la lucha y la organización en la enseñanza en gremial o corporativa, o de solo querer mejoras laborales, qué no se usa para el ferrocarril o para el Sindicato de alquileres?
Son unas reflexiones que contrastan con el grito “Niubó dimisión” de la manifestación, o con la defensa enconada por una enseñanza pública de calidad y en catalán.
O como lo expresa Òscar Simón, delegado de USTEC, en Viento Sur: “las condiciones laborales de las trabajadoras son también las condiciones de aprendizaje del alumnado. No hay educación de calidad sostenida sobre la precarización de quien la hace posible”.
Un sector como la enseñanza representa una perspectiva de futuro de mejora por el conjunto de la clase trabajadora y de la población. La movilización, la participación y decisiones en consultas de toda la comunidad docente, la plataforma reivindicativa, las asambleas de centros y la Asamblea Educativa de Cataluña, son experiencias útiles para todos los sectores de la población.
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Seguimiento en Sin Permiso del proceso de movilización en la enseñanza.
https://www.sinpermiso.info/textos/sigue-la-rebelion-de-los-docentes
https://www.sinpermiso.info/textos/rebelion-en-la-ensenanza-y-otras-luchas
https://www.sinpermiso.info/textos/reino-de-espana-la-ensenanza-y-la-sanidad-publica-se-defienden

