8-M: Una movilización entusiasta, comprometida, masiva y potente

Montserrat Vilà Planas

26/03/2023

Estimadas compañeras de lucha feminista, permitidme que aproveche el contenido de las palabras de bienvenida a la Asamblea de la Plataforma unitaria contra las violencias de género, que tuve el gozo de transmitir en nombre de su Junta, donde de manera clara y resumida me atreví a situar donde estamos en nuestra lucha, cuáles son los rasgos más destacados del movimiento feminista, cuáles son las necesidades más esenciales de las mujeres hoy en día, cuáles son los retos más destacados que proponemos para la Plataforma, y qué proyectos y actividades tenemos previstas.

La Asamblea deliberó, soberana, sobre los contenidos, ejes y campañas para acordar la orientación y el buen tejer de las tareas colectivas. La Junta, el Equipo técnico profesional, las Voluntarias y las Entidades nos debemos a obedecer y aplicar, con abnegación y convicción, las líneas estratégicas y la acción práctica consensuadas. Agradecí con el corazón la participación en un bonito sábado de primavera, pues todas vamos saturadas de trabajo, preocupaciones e ilusiones.

La movilización avanza sana, unitaria, diversa e inmensa

Las movilizaciones del 8 de marzo han sido un gran éxito. Las manifestaciones han superado completamente el parón del confinamiento. 40.000 personas según la Guardia Urbana, 100.000 estimó la organización, en todo caso miles y miles, unas veinte manzanas de la Gran Vía barcelonesa llenas, incluidos los tramos del Paseo de Sant Joan y el de Lluís Companys. Una inmensidad alegre y combativa, diversa y unida. La Huelga feminista en torno los cuidados también se hace un lugar con el eco de “Si las mujeres paramos, se para el mundo”.

Las mujeres hemos llenado las calles con un clamor entusiasta, comprometido, masivo y potente. Alegría y convicción de que pisamos firme sobre los hombros de nuestras gigantas que tanto tiempo, unos cuatro mil y medio años, el poder patriarcal y la jerarquía de la “patria potestad”, nos han ocultado y destruido sus obras, descubrimientos, pericia, reflexiones y talante, o lo han falsificado o plagiado vilmente apropiándoselo los hombres.

Las movilizaciones en todas las ciudades y pueblos, la inmensidad de actos, expresan que el movimiento feminista tiene vocación unitaria y de diversidad. El movimiento está bien vivo, creativo y combativo, impulsado y sostenido por un mar de mujeres de todas las edades y condiciones, de las diferentes profesiones y clases sociales, distintas ideologías, diversidad de género, blancas y racializadas. Aflora la convicción, el sentimiento profundo, de que todas “Juntas son más fuertes!

El 8 M ha sido un éxito que las mujeres estamos bien dispuestas a convertirlo en una palanca que impulse los cuidados y las mejoras imprescindibles, vitales, para la consecución concreta, real, de los derechos de las mujeres; soñamos y engendramos un mundo y una sociedad donde la vida sea en equidad y sin violencia machista, deseamos una existencia feliz inserta en la naturaleza.

La masa feminista ha encarado de forma combativa la fortísima reacción patriarcal que provoca división en el movimiento, dificulta e incluso neutraliza propuestas políticas clave, como pueden ser las del derecho al propio cuerpo o el consentimiento o los intentos de fomentar una educación sexoafectiva, o el hacer retroceder políticas a favor de las mujeres, sucumbiendo a las presiones enfurecidas de los poderes políticos, institucionales, ideológicos, atizados y financiados por una derecha que levanta la bandera de la moral hipócrita y de unas costumbres y hábitos misóginos de sometimiento, dominio y vejación de las mujeres.

La movilización es una respuesta y un llamamiento a proseguir la lucha, activa y masiva, juntas y firmes, a pesar de la polarización y tensión que recorre el movimiento. La división y confrontación dentro del movimiento feminista, en lo referente a conquistas del propio movimiento, dificulta formular y concentrar las propuestas políticas que permitan aplicar y ejecutar los adelantos en la situación y la vida de las mujeres. El poder y moral patriarcal consiguen debilitar el movimiento feminista y unas propuestas políticas en una situación en que el sentimiento, la conciencia y la movilización de las mujeres es más lúcida y potente. Ahora bien, la división y focalización en ciertas propuestas de una parte dentro del movimiento feminista es corregida y absorbida por la voluntad y acción unitaria del grueso de las mujeres movilizadas.

Los manifiestos 8 M de Barcelona/Catalunya y de Madrid, incluso el contra-manifiesto de las afro-feministas, o el del abolicionismo excluyente, muestran que la inmensa mayoría de las mujeres quieren seguir la lucha juntas para hacer efectivos el conjunto de derechos. El análisis de las movilizaciones y de las propuestas avalan la valoración de que las mujeres estamos dispuestas a hacer frente a todas y cada una de las reacciones patriarcales para seguir el camino de libertad y emancipación.

La resiliencia ancestral que aportamos las mujeres frente a los miles de años de agresión, violación y sometimiento, me hace considerar que las diferentes generaciones, niñas, adolescentes y jóvenes, cogen y mejorarán el testigo combativo hasta conseguir la luz de la liberación y el fin de la tortura misógina.

Pasos de gigantas

En los últimos años estamos haciendo pasos de giganta. Del MeToo y el Yo te creo, el Derecho al propio cuerpo, al No es No, hasta el Solo sí es Sí, para ahora poner toda nuestra sabiduría ancestral en la defensa y la ejecución del Consentimiento, libre, de la mujer en toda relación humana, por lo tanto incluida la sexual y afectiva.

Los debates sobre el sexo y el género; los adelantos en políticas y leyes, al reducir la desigualdad y la violencia machista hasta erradicarla completamente; las propuestas de cuidados, las que concretan los derechos formales en realidades práctiques efectivas, cívicas, sociales, políticas, institucionales y morales; la polarización a veces ofuscada sobre la prostitución y el trabajo sexual, o de las leyes (Solo sí es sí, Trans), forman parte de un proceso de metabolización del feminismo que se tiene que fundir con el sentir y las necesidades capitales de las millones de mujeres de nuestros países.

Seamos lúcidas. Los adelantos reales de las mujeres son objeto de una reacción furibunda desde todos los poros y medios de la sociedad patriarcal. Todos los debates están contaminados por la misoginia y el machismo que quiere bloquear los adelantos reales de las mujeres y hacerlos retroceder; en cuerpo y alma el predominio machista va a sostener el patriarcado y el sometimiento de las mujeres, desde las maneras más sutiles y simbólicas a las más brutales o sórdidas. La cantante de ópera Luz de Alba nos lo transmitió, con el corazón en la mano, en la concentración del pasado lunes de homenaje a las mujeres asesinadas, en la plaza de San Jaume de Barcelona; las compañeras del MeToo Universidad lo combaten y explican a cada acto; la niña de 11 años violada grupal en Badalona nos vuelve a horrorizar. Agresiones y violaciones son el pan de cada día y en todo tipo de situaciones. No permitiremos que nos hagan retroceder. No lo conseguirán. Acabaremos con esta lacra contra las mujeres y la humanidad. La vida y los cuidados y estimar erradicarán el sometimiento, la tortura y la misoginia.

Movimiento diverso, respetuoso y unitario

Los retos del movimiento feministas son inmensos y vitales, por eso hemos de ordenarlos, en una estrategia unitaria que nos empodere y guíe la acción destinada a hacer efectivos los derechos, a acabar con los privilegios y el poder del sistema político y moral patriarcal. Concentrar y convertir en propuesta política útil las reivindicaciones significa seleccionar las propuestas básicas para responder a las necesidades de la mitad de la sociedad, las mujeres. Tenemos que apartar el imaginario de que las mujeres somos una minoría; en todo caso somos tanta minoría o mayoría como los hombres. Asumir la conciencia de que somos la mitad, una mitad de la humanidad, forma parte de nuestro empoderamiento. Las mujeres hemos captado que nuestra libertad, emancipación y liberación, se funde con todas las injusticias y agravios de todas las minorías sociales, de género, racializadas, etnias, ideológicas y morales. Las mujeres y los feminismos tenemos que conseguir neutralizar la otra mitad, hombres, tenemos que conseguir juntar el máximo de hombres a la causa emancipadora para destruir el sistema de poder patriarcal, que también debilita y daña a los propios hombres, a pesar de que sea la mitad privilegiada e, individualmente, se beneficien desde la propia intimidad de los hogares.

Las propuestas las selecciona la movilización cuando es amplia e incorpora a segmentos extensos y profundos de las mujeres, junto la lucha y el trabajo abnegado del feminismo, de las sindicalistas, de las entidades cívicas y sociales, de las científicas y filósofas, para conseguir las cosas más concretas y sencillas, hasta las más simbólicas y abstractas que, en unidad, fomenten un cambio telúrico en los hábitos, tradiciones y costumbres de las diversas variantes del derecho de pernada y de la patria potestad patriarcal, masculina.

En este sentido mantengo la defensa de la triple vertiente del Derecho al propio cuerpo, al que incorporamos el libre consentimiento, la libertad de expresión al si del movimiento feminista, que implica el respeto entre nosotras, y la unidad de la movilización y movimiento.

Conviene, llega la hora, que la Plataforma asuma responsabilidades en contribuir a organizar en tanto que movimiento la lucha y la movilización inmensa, resiliente y potente existente; la idea es que dediquemos tiempo de incidencia política desde la vertiente que nos corresponde de la violencia machista.

El movimiento de las mujeres, feminista, tiene que situarse a la altura de los mil y un espacios de lucha de las mujeres, de la movilización, de la ciencia y del anhelo inmenso de cuidados y felicidad que rezuman nuestras hermanas y sororidad colectiva, hermanadas con todos los movimientos sociales.

A las entidades feministas nos hace falta reflexionar y mirar más allá de lo que ya hacemos para responder a los retos que continuamente nos pone la masa de mujeres, la movilización y el movimiento. Lo haremos con ilusión y convicción, desde la concepción de cuidados y con firmeza. Tenemos que situar la incidencia política como troncal, desde tener en cuenta toda pequeña acción y entidad en el territorio, hasta los proyectos centrales y la coordinación y dinamización del movimiento. El liderazgo feminista tiene que ser natural, respetuoso y creativo, que surja del convencimiento y no de la imposición. Una manera es trabajar para reunir, coordinar y dinamizar la gran variedad de actividades que ni sabemos que existen, pero que se hacen y son parte de las heroicidades del saber y buen hacer de las mujeres.

Engendramos nuestra libertad

Estimadas, unos apuntes y finalizo. Os pido atención, apoyo y solidaridad con las mujeres exiliadas de la comunidad ucraniana que han tenido que huir y convivir con nosotras. Hay más de cien mil refugiadas que tienen mucho a compartir; unas mujeres en situación precaria a las que tenemos que abrir nuestros corazones y toda la solidaridad. Son mujeres que tienen familias partidas en medio de la guerra, los hombres en el frente para defender su país o trabajando como puedan. Mujeres que nos hablan de las atrocidades del ejército ruso, pero que también transmiten el machismo y las agresiones de los hombres ucranianos, como hicieron las feministas ucranianas en el manifiesto “El derecho a resistir” del verano pasado.

Conviene una clarificación sobre que el hilo conductor vital, para mínimamente estructurar y organizar la inmensa movilización y acción de las mujeres, en tanto que movimiento feminista amplio, diverso, unitario, útil y efectivo, es captar y entender lo que expresan las mujeres sobre sus necesidades.

La base, el eje de gravedad de la lucha, reside en el conjunto, en la masa de las mujeres trabajadoras y de la población modesta, precaria y empobrecida, hemos de enfocarlo bien, como conviene hacerlo junto a todas las minorías, y las mujeres racializadas, las diversas situaciones en torno al género (LGTBI+), haciendo nuestras las causas injustas de este mundo depredado por un poder patriarcal, completamente imbricado e injertado en el sistema social y económico capitalista.

Contribuir a estructurar el movimiento quiere decir ocuparse y centrarse en las necesidades y las propuestas para resolverlas, convertirlas en políticas, leyes y hechos concretos que mejoren las vida, tanto en los hábitos más próximos, íntimos y cotidianos como en las políticas y las leyes.

Si Shakira estalla airada y contundente con “Las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan”; las feministas decimos que las mujeres ya no lloran, las mujeres impugnan el poder, conseguimos futuro, para las mujeres y para toda la humanidad.

El movimiento feminista se convertirá en el referente de millones de mujeres cuando defienda lo que significa la movilización que se expresa intuitiva, instintiva, espontánea, destellos de lucidez colectiva. Por eso tenemos que analizar qué quieren decir estas manifestaciones de este año y las de los últimos años. Las tenemos que escuchar y hacerles caso. Tenemos que obedecer el mandato que envían las mujeres.

Los manifiestos, las pancartas, los lemas, el clamor generalizado no es, ni tiene que quedar, en papel mojado, son esbozos de necesidades profundas.

En las movilizaciones gritamos “La revolución será con las mujeres o no será”. Las niñas, adolescentes, jóvenes, y mujeres de todas las edades, nos fortalecemos a cada nuevo avance en la consecución efectiva de nuestros derechos, esto es memoria ancestral, presente y luz de futuro. Confío plenamente en vosotras, en vuestros sentimientos y lucha, vuestras cuadrillas, colectivos y entidades, vuestra música, cantos y danzas. Vosotras sois la vida y esta asamblea un eslabón más para engendrar nuestra libertad.

Barcelona, 25 de marzo de 2023

 

presidenta de la Plataforma unitaria contra las violencias de genero de Catalunya. Es miembro de la Plataforma Impacto de Género Ya.
Fuente:
www.sinpermiso.info, 25 de marzo 2023