Carme Junyent i Figueras (1955-2023)

Carme Junyent

03/09/2023

Carme Junyent i Figueras ha muerto hoy 3 de septiembre. Fue una lingüista de gran prestigio. Incluso personas que no estaban de acuerdo con algunas de sus posiciones la tenían en alta estima por sus aportaciones en distintos campos de la lingüística. En Sin Permiso hemos publicado dos entrevistas de esta autora del año 2014: https://sinpermiso.info/textos/no-he-conocido-ninguna-comunidad-bilingue-que-se-haya-mantenido-estable-todas-han-acabado-en-la y https://sinpermiso.info/textos/que-se-acabe-esta-comedia-de-desdoblar-en-masculino-y-femenino-entrevista. Ahora publicamos traducido uno de los últimos artículos que escribió. Descanse en paz. SP

 

El multilingüismo: ¿el futuro del catalán?

 

La muerte de las lenguas como objeto de investigación es un fenómeno bastante reciente en la historia de la lingüística. Salvo algunos trabajos pioneros, no es prácticamente hasta el cambio de milenio que comienza de manera sistemática. ¿Por qué ha tenido un desarrollo tan tardío? Incomprensiblemente, porque no se veía como un problema. Los grandes lingüistas estadounidenses de la primera mitad del siglo XX (Boas, Sapir, Bloomfield), trabajaban con lenguas que estaban desapareciendo y, si es que hacen algún comentario, es para lamentar la pérdida de datos, no para preguntarse por las consecuencias para los hablantes. Pero el tiempo fue avanzando y, ayudado por las facilidades de comunicación y desplazamiento, llevó a una situación insostenible. Entonces se empezaron a disparar las alarmas. 1992 reúne varios acontecimientos (publicaciones y congresos) que empiezan a hablar de la magnitud del problema y de sus consecuencias para la humanidad. Y, sin embargo, siempre hay quien cree que los diagnósticos en este ámbito no llevan a ninguna parte. Alguien quizás todavía recordará la polémica que se creó en el año 92 por la publicación de un artículo de Michael Kraus en el monográfico de la revista Language sobre la cuestión, donde afirmaba que el 95% de las lenguas desaparecerían en el transcurso del siglo XXI. Y no hablo de polémica en el ámbito de la lingüística, que también, sino en la prensa, especialmente El País.

Desde entonces, a los estudios sobre la sustitución lingüística se añadieron los de revitalización (el primer congreso internacional sobre revitalización se celebró en Barcelona en 2017) y, si ahora tenemos un conocimiento teórico de cómo mueren las lenguas, todavía no hemos encontrado el desarreglo a la hora de detener los procesos de sustitución. Está claro que sabemos que lo imprescindible es que las lenguas se usen y se transmitan, pero de cuáles son los factores o los mecanismos que pueden estimular el uso y la transmisión sabemos poco. Y si sabemos poco es porque no tenemos casos de revitalización exitosa (por si alguien piensa en Israel, no es un caso replicable precisamente).

Sabemos cómo se mueren las lenguas, hemos visto cómo iban desapareciendo por todo el planeta, pero también es cierto que muchas han sobrevivido. África, por ejemplo, es el continente en el que, de momento, se ha preservado más la diversidad lingüística. Nos podemos preguntar, pues, ¿por qué no han desaparecido las lenguas que han sufrido las mismas presiones que las que sí han desaparecido? En la evidencia de que no existen respuestas sencillas para problemas complejos, sí se observa un fenómeno: las lenguas se preservan más en contextos multilingües. Si bien existe la creencia de que las sociedades más homogéneas garantizan la preservación de la lengua el hecho es que, cuando a estas sociedades llega una lengua invasora, son mucho más vulnerables. Si pensamos en las lenguas minorizadas de Europa, el proceso es casi siempre el mismo: la bilingüización de la sociedad es el punto de partida de un proceso en el que la lengua invasora va ocupando los espacios de la subordinada hasta que la hace desaparecer. En el caso de las sociedades en las que se hablan muchas lenguas, con estrategias comunicativas compatibles con la diversidad, una lengua invasora es una lengua más que se puede incorporar en el sistema.

A menudo, se dice que las comunidades reducidas son cerradas y marginales, pero los humanos desde siempre hemos desarrollado estrategias cooperativas y comunicativas, porque sin intercambio no hay supervivencia. Las estrategias pueden ser muy diversas, el poliglotismo es una de ellas frecuente. Se aprenden las lenguas de los vecinos, de los amigos, de los lugares donde se va a vivir… Amadou Hampâté Bâ, en su libro autobiográfico Amkul·lel, el niño ful, explica este procedimiento. Este autor recogió las tradiciones orales en cinco lenguas africanas distintas, que eran las que hablaba. Otra estrategia es aprovechar la inteligibilidad, éste es el modelo que sigue la propuesta EuroCom y que nosotros, como conocedores como mínimo de dos lenguas románicas podemos experimentar. Con este sistema, todos tienen competencia activa en su lengua y pasiva en las lenguas del mismo grupo lingüístico. Lo que en EuroCom es un procedimiento elaborado funciona espontáneamente en muchos lugares del mundo. Otro procedimiento es la adaptación del código al interlocutor. Éste, que ha sido descrito en Papúa Nueva Guinea, nosotros lo utilizamos espontáneamente cuando no cambiamos de lengua y percibimos dificultades de comprensión, adaptamos nuestro vocabulario para que nos entiendan. Por ejemplo, podríamos utilizar la palabra “zanahoria” como elemento intragrupal, “safanoria” cuando nos dirigimos a un hispanófono y “carrota” cuando hablamos con un francófono.

Teniendo en cuenta estos hechos, cabe preguntarse si esto sería aplicable al caso del catalán. Ya digo de antemano –y lo digo siempre- que puede que me equivoque, pero como de todos modos no lo logramos, la cosa no pasará de ser una equivocación más.

Estamos en una fase de sustitución que hace ya tres siglos que dura, en el sentido de penetración de dos lenguas (francés y castellano) que en algunas zonas ya ha conseguido la sustitución prácticamente total y, en general, ha culminado el proceso de bilingüización de todos los hablantes de catalán. Esta observación es aplicable en los años 90 y probablemente antes, pero en los 90 estábamos a las puertas de un fenómeno que cambiaría radicalmente el país. En muy pocos años llegaron a casa un millón y medio de personas procedentes de todo el mundo. Pero estas personas llevaban un regalo inesperado: cientos de lenguas, muchas de ellas amenazadas. ¿Qué podía implicar esto? De entrada, una oportunidad única para cambiar la dinámica lingüística. Un hablante de ilocano, de wolof o de amazig tiene la misma distancia respecto del castellano que respecto del catalán, por tanto, puestos a aprender una lengua sólo hacía falta que recibieran el mensaje de cuál era la lengua del país. Pero una vez más, por mucho que la acogida (a ayuntamientos, servicios sociales, escuelas, institutos, etc.) se hiciera en catalán, el mundo continuaba –y sigue- girando como si esta acogida no existiera. Sin embargo, hay muchas personas que han querido participar plenamente en la vida del país, que no han querido renunciar a lo que les ofrecía el catalán. Y también ha habido personas que han realizado un viaje de ida y vuelta, que confrontados con la situación de aquí han repensado la situación de origen y han adquirido conciencia de la situación de su lengua. Hay quien cree que esto fomenta la guetización. ¿Decimos lo mismo cuando nos encontramos casales catalanes en todo el mundo donde se intenta mantener la lengua? Tener claros los vínculos con la comunidad de origen es la mejor forma de incorporarse a una nueva sociedad. La confianza de saber que puedes aportar algo es mucho más valiosa que el diletantismo de los ciudadanos del mundo que esperan vivir por todas partes como viven en su casa.

Najat Hachmi dice que, cuando te piden que te integres, a menudo lo que te están pidiendo es que te desintegres. Quizás no es fácil entender que una persona integrada, es decir, una persona que participa en igualdad de condiciones en todos los aspectos de la vida que quiera o que necesite, es una persona que nos está enriqueciendo con opciones alternativas, formas diferentes de hacer y decir. Desde el microcosmos que pueda ser un grupo de alumnos universitarios, he podido vivir la transformación que ha significado la diversidad. El aprendizaje entre iguales, por ejemplo, surge espontáneamente entre personas que tienen bagajes muy diferentes y la función del profesor ya no es sólo impartir conocimientos sino, cada vez más, hacer aflorar a los que los alumnos ya tienen para poder compartirlos.

Podemos asustarnos, sentirnos amenazados y encerrarnos en casa, por supuesto. Es una forma de no ver cómo se pierde lo que nosotros podemos aportar. Pero también podemos valorar esta oportunidad y disfrutarla, porque en este encuentro tenemos la esperanza.

En todos los modelos que he descrito anteriormente existe reciprocidad. En nuestro caso, no es tan una cuestión de aprender lenguas (ojalá) sino más bien de respetarlas y hacerles un hueco en nuestro paisaje. De lo que sí se trata es de acabar entendiendo que el futuro de la lengua es un proyecto de todos y que todos los que se han sumado al proyecto se merecen salir adelante.

Carme Junyent i Figueras (1955-2023). Lingüista. Autora catalana de muchas trabajos sobre diversidad lingüística en distintas partes del mundo y sobre aspectos teóricos del bilingüismo.
Fuente:
https://www.nuvol.com/llengua/el-multilinguisme-el-futur-del-catala-137040
Traducción:
Roger Tallaferro