Declaraciones fascistas de una ministra cubana desembocan en escándalo y dimisión

Julio Antonio Fernández Estrada

23/07/2025

La ministra cubana de Trabajo y Seguridad Social escogió el 14 de julio de 2025, en sesión de trabajo de la Asamblea Nacional del Poder Popular, antes de la celebración de la reunión en plenario, para presentar un informe que ofende a toda la tradición revolucionaria y progresista de la historia, - parece que el 14 de julio, en Cuba, no es tan importante- pero que sobre todo ofende al pueblo cubano.

La funcionaria, llamada Marta Elena Feitó Cabrera, ha hablado de lo que el gobierno cubano define como «conductas deambulantes» de personas que en otros lugares del mundo son consideradas en situación de calle, personas sin casa, muchas veces relacionadas con enfermedades mentales o necesitadas de ayuda psicológica.

El objetivo del discurso oficial cubano es crear otro concepto, discriminatorio pero original, para referirse a nuestros pobres, los pobres y hambrientos, sin techo y sin amparo de casi ningún tipo que ha producido el sistema «socialista» cubano.

No es nuevo, ni un invento de esta ministra, lo de llamar «conducta deambulante» a la situación de vida de miles de personas en situación de calle en Cuba. Ha sido la terminología escogida desde hace unos años para trasladar la responsabilidad de la pobreza extrema a los pobres y para quitarle la responsabilidad de esa pobreza al estado y al sistema económico, social y político cubanos.

Marta Elena Feitó nos aclaró, -protegida por el típico PowerPoint que usan los cuadros cubanos mientras explican sus informes-, que le llamamos, erróneamente, «conducta deambulante» a casi cualquier cosa, cuando, por ejemplo, los individuos que limpian parabrisas de autos en los semáforos no son deambulantes sino «personas que se están ganando el dinero fácil, realizando una actividad que les dará ganancias que seguramente se gastarán después en bebidas alcohólicas, no se resuelve nada bajando la ventanilla del carro y dándoles dinero, esas conductas lo que hay que hacer es combatirlas».

Las palabras anteriores fueron las de una ministra del gobierno cubano, que pertenece a un estado dirigido por un partido único, el Partido Comunista de Cuba, que se supone que es de izquierda, o más, se supone que es un ejemplo para los militantes socialistas del mundo, para los que han soñado alguna vez con una sociedad socialista, con una alternativa humana y justa al capitalismo salvaje.

Para la ministra- ahora exministra- Feitó Cabrera, la solución es combatir a los pobres, a las personas que limpian parabrisas de autos en la vía pública e invita a no darles dinero, a no bajar las ventanillas de los autos para darles dinero, lo que significa, además de su fascismo ramplón y silvestre, que la otrora titular cubana de trabajo y seguridad social, andaba en carro con aire acondicionado, porque nadie en Cuba tiene que bajar las ventanas de los automóviles para darle dinero a un necesitado, en Cuba se conduce con las ventanas de los carros bajadas, no hay dinero ni gasolina para mantener carros con aires acondicionados y la mayoría de los autos son viejos y por lo tanto no tienen esta posibilidad instalada.

La alocución de la ministra Marta Elena Feitó ha sido transmitida por la televisión cubana, que pertenece al estado cubano, que está dirigido por el Partido Comunista de Cuba, lo que significa que las declaraciones de la ministra están respaldadas política e ideológicamente por el PCC, aunque ahora parezca que fue un impulso personal de la representante del gobierno.

La ministra Feitó ha hecho estas declaraciones ante un órgano que se supone que representa al pueblo cubano, un pueblo que sabe que la pobreza y la mendicidad no se pueden disfrazar ni esconder en la Cuba del 2025. Sus declaraciones ante el órgano legislativo y constituyente de la mayor isla del Caribe no recibieron ninguna réplica por ninguno de los diputados presentes en la comisión permanente ante la que informaba ni por ninguno del resto de dirigentes del estado y el gobierno cubanos, que escuchaban y que la aplaudieron al terminar su discurso.

La dirigente dijo que los supuestos mendigos cubanos son «personas disfrazadas porque en Cuba no hay mendigos. El fascismo de la ahora «tronada» ministra Feitó es escalofriante, es un fascismo orgulloso en su descaro, en su ingenua prepotencia, en su estúpida inhumanidad, es obtuso, insensible, humillante, descarnado y criminal.

La ministra tuvo razón en una idea que expuso. Dice en un momento de su discurso, en el que no titubea ni una vez, ni parece estar preocupada por las cosas dantescas que está diciendo, que a las cosas hay que llamarlas por su nombre.

Es verdad. Al fascismo hay que llamarle por su nombre. Esta era una ministra de trabajo fascista, dentro de un gobierno que se dice socialista, comunista, progresista y revolucionario.

No sabemos cómo el modelo político cubano ha logrado tener representantes de una derecha tan grotesca dentro de sus organismos de la administración central del estado, pero podemos asegurar que la ministra Feitó no es una excepción ni una anomalía, sus palabras significan la forma de entender los problemas sociales por la alta cúpula dirigente cubana.

La ministra dijo que «si se les miran las manos y la ropa a esas personas se verá que no son mendigos, están disfrazados de mendigos». Es difícil mantener la calma ante las palabras de esta funcionaria, ella que nunca le ha mirado las manos ni la ropa a ningún pobre, dice que ese es el método que hay que usar para descubrir a los disfrazados de pobres.

Es muy difícil encontrar una derecha tan derecha en el mundo como la que gobierna en Cuba a nombre de una revolución que traicionaron hace mucho tiempo.

Es difícil encontrar más fanatismo que el que permite que una parte importante de la izquierda de América Latina y Europa mire hacia otro lado cuando el gobierno cubano hace declaraciones como esta.

Pero la ministra Feitó no había acabado todavía. Más adelante habló de los llamados «buzos», personas que buscan en la basura y revuelven en los contenedores en busca de cualquier cosa que se pueda usar o aprovechar.

La funcionaria dijo que estas personas no buscaban comida, que es mentira que estén buscando comida, que son en realidad trabajadores ilegales que evaden impuestos porque encuentran materias primas que venden y no tributan por esta actividad económica y laboral.

Según Feitó, entonces, no hay en Cuba pobres, ni mendigos, ni personas hambrientas sino gente que se disfraza de pobres y personas que se aprovechan del sistema para obtener ganancias sin pagar impuestos.

A todos ellos, según la exministra, hay que combatirlos. En realidad, lo que es más probable es que Marta Elena Feitó estuviera disfrazada de ministra, estuviera disfrazada de socialista y de militante comunista, cuando en realidad, lo que puede entenderse de sus palabras es un combativo y espeluznante fascismo.

Más lamentable aun es atestiguar que el gobierno cubano ha desembocado, desandando el camino del dogmatismo, el culto a la personalidad, el extremismo ideológico, el esquematismo político, la censura política, el unipartidismo, la negación de los derechos por supuestamente burgueses, la negación de las libertades políticas por supuestamente liberales, en un fascismo capaz de venderse como una alternativa a la enajenación capitalista.

Escándalo y defenestración.

Las reacciones en redes sociales y en la calle, en Cuba y en todos lados donde viven cubanos, fue inmediata. Intelectuales, artistas, profesores, ciudadanos de diversas ideologías y militancias políticas «cayeron» sobre las palabras de la ministra Feitó.

Algunos comentarios, de personas que acompañan y defienden el proyecto político cubano, llegaron a pedir la dimisión de la dirigente o su remoción.

El «incendio» llegó hasta el presidente Miguel Díaz Canel, que en la misma Asamblea Nacional enmendó la plana a la ministra, refiriéndose a la insensibilidad que significaba no reconocer nuestros problemas sociales más graves, pero hizo estas rectificaciones sin mencionar el nombre de la dirigente y sin poder mencionar los problemas con la sensibilidad que decía ameritaban.

En la lógica del sistema cubano, sobre todo para los que llevamos la vida entera viéndolo funcionar, no se supone que «sobreviva» una funcionaria del gobierno que reciba críticas directas del jefe de Estado. Ese tipo de funcionamiento, común en otros sistemas políticos, significa entre nosotros, que los «días burocráticos» de ese cuadro, han terminado.

Y así ha sido, hoy hemos despertado con la noticia de la dimisión de la ministra Feitó, que ha reconocido los errores cometidos en su informe ante la Asamblea Nacional.

La forma en que se ha resuelto este escándalo político fugaz, a la cubana, demuestra, según mi criterio, que el sistema político sabe que no puede darse «lujos» de insensibilidad y de grosería políticas, a estas alturas de la poli crisis que se vive en Cuba.

También se demuestra que el sistema cura sus «mataduras» con soluciones poco democráticas, como quien zanja un asunto, no como quien lo problematiza, discute y trata política y jurídicamente hablando.

La exministra Feitó no «escapó» de su disparate político, pero ella sabe, lo sabe bien, que no dijo nada que ella misma no hubiera escuchado decir a altos dirigentes cubanos, muchas veces.

Ahora, la ministra que hizo declaraciones de corte fascistas y neoliberales, estamos seguros de que no ha tenido ninguna garantía jurídica de la cual asirse para defender, por ejemplo, que sus criterios no eran personales, sino que responden a una política oficial.

El totalitarismo nos ha enseñado a contentarnos con los «truenes», con los «explotes» políticos, sin que nos interesemos por la forma y fondo legales e institucionales de lo que está sucediendo. Es la cultura política del estadocentrismo y el monopartidismo, no esperamos soluciones de estado de derecho sino de «desapariciones políticas». Hemos convivido tanto tiempo con los «fantasmas» en que se convierten los cuadros defenestrados, en Cuba, que nos parece esta una forma correcta de hacer política que los dejemos de ver de un día para otro, como si el olimpo político de nuestro país estuviera ahí para lanzar rayos y cóleras, no para defender el orden, la ley y la seguridad jurídica de las instituciones y de los seres humanos.

Licenciado en Derecho y en Historia. Doctor en Ciencias Jurídicas. Profesor universitario
Fuente:
www.sinpermiso.info, 27-7-2025
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