El poder adquisitivo de las pensiones: mientes, Fátima, y tú lo sabes

Albert Corominas

13/10/2013

 

La reforma del sistema de pensiones perpetrada por el gobierno del PP con el asesoramiento  de las mayores instituciones financieras del Reino sería, de aprobarse, una de las más graves agresiones a la clase trabajadora desde el final del régimen franquista. Los falaces argumentos con que el gobierno y sus voceros pretenden justificarla han sido y van siendo rebatidos desde muy distintos frentes (por ejemplo: Joan Coscubiela, “Pensiones: las trampas de una reforma injusta y opaca” [1]; “El sistema público de pensiones” [2]), pero la batalla solo acaba de empezar.

Hasta estos últimos años de turbulencias presupuestarias, las pensiones se revisaban anualmente de acuerdo con el incremento del índice de precios al consumo (IPC). En el sistema que el gobierno pretende implantar el importe (nominal, claro está) de las pensiones aumentaría un 0,25 % los años  malos (sí, una pensión de 800 €, pongamos por caso, pasaría a 802 €) y hasta un 0,25 % más el aumento del IPC “cuando la economía se recupere y vuelva a la normalidad”. Así, el sistema ahorraría, en unos años, decenas de miles de millones de euros (es decir, desde el punto de vista complementario,  los pensionistas dejarían de percibir, en unos años, decenas de miles de millones de euros). Pese a ello, la ministra declaró que este año “la inflación cerrará noviembre en el entorno del 1%” y, por tanto, “los pensionistas no van a perder poder adquisitivo” (en todo caso sería cosa de unas décimas, como dijo Montoro con su peculiar desenvoltura). La propia ministra declaró que “las pensiones ganarán poder adquisitivo a medio y largo plazo con toda claridad”.

Al parecer, al gobierno  no le basta con esquilmar a los pensionistas. Siente también la necesidad de menospreciar su inteligencia y la de toda la ciudadanía.

Pero el Consejo Económico y Social ya ha alertado de que la reforma implica la pérdida del poder adquisitivo de los jubilados y Santos Ruesgas (catedrático de Economía aplicada de la Universidad Autónoma de Madrid, miembro del llamado comité de expertos que preparó la reforma y único que votó en contra del dictamen) declaró que “si durante los próximos cinco años, que es bastante probable, las pensiones se revalorizaran sólo un 0,25 % […] para recuperar esa pérdida de poder adquisitivo en cinco años, vamos a necesitar aproximadamente 35 años de crecimiento económico y de crecimiento de los ingresos del sistema de la Seguridad Social para recuperar la pérdida”.

¿División de opiniones?  No: hay quien miente y quien dice la verdad. Sin considerar si la evolución del IPC refleja adecuadamente el aumento de la cesta de la compra de los pensionistas o, sin entrar, por ejemplo, en el posible significado de que la economía “vuelva a la normalidad”, el cálculo de la evolución del poder adquisitivo, dados unos supuestos, no presenta ninguna dificultad. Si consideramos que el poder adquisitivo inicial es igual a 100 y en un año el IPC   aumenta un 2% y la pensión en un 0,25%,  el poder adquisitivo pasa a ser 100 por 100,25 dividido por 102 (análogamente, para otros supuestos sobre la evolución de los precios). Estas sencillas operaciones arrojan para aumentos del IPC del 1, 2 y 3%, respectivamente, los valores 99,26, 98,28 y 97,33, es decir, pérdidas anuales de poder adquisitivo de 0,74, 1,72 y 2,67 %, respectivamente. Para los mismos valores del IPC, para recuperar el poder adquisitivo deberían encadenarse 3, 7 y 11 años “buenos”, respectivamente.

Si consideramos ciclos de 7 años de vacas flacas  seguidos de 7 de vacas gordas, como los que vaticinó el casto José, transcurridos los primeros 7 años las pérdidas de poder adquisitivo serían del 5,08, 11,41 y 17,26 % (para aumentos del IPC del 1, 2 y 3 %, respectivamente) y quedarían en 3,43, 9,88 y 15,44 % después de los 7 supuestos años de vacas gordas (cada uno de estos años, para un aumento del IPC del 2%, por ejemplo, el poder adquisitivo se multiplicaría por el resultado de dividir 102,25 por 102, es decir, aumentaría un 0,2451 % anual). Los años buenos no bastarían, ni de lejos, para recuperar las pérdidas de los años malos: después de 7 años malos harían falta, respectivamente, 21, más de 49 y más de 78 para recuperar el poder adquisitivo perdido.

Afortunadamente, no hay mal ni gobierno que tantos años dure. Salvo si no hacemos nada para impedirlo.

Notas: [1] http://www.sin permiso.info/textos/index.php?id=6277. [2] http://documentopensiones.org/.

Albert Corominas es catedrático de Organización de la Universitat Politècnica de Catalunya y amigo y colaborador de Sin Permiso


Fuente:
www.sinpermiso.info, 13 de octubre de 2013