Redacción de La Directa
26/04/2025
La manifestación convocada por la plataforma Sant Jordi per la Llengua reclama al Ayuntamiento promover el uso del catalán en la ciudad. La gentrificación, la desprotección legal de la lengua y los insuficientes recursos para facilitar su aprendizaje, entre los factores de minorización que denuncian.
Hacía muchos años que la festividad de Sant Jordi no era escenario de una movilización explícitamente reivindicativa en defensa de la lengua catalana. Lo ha vuelto a ser esta tarde [23 de abril, NdR] con una manifestación para exigir “acciones urgentes” que protejan el catalán ante el “retroceso histórico”, como lo ha definido la plataforma Sant Jordi per la Llengua, y que promuevan su uso social.
La última encuesta de usos lingüísticos de la población indica que solo un tercio (32,6%) de la población catalana tiene el catalán como lengua habitual.
15.000 personas, según cifra la organización —dato que la Guardia Urbana rebaja a 2.000—, han participado en la manifestación convocada en el centro de Barcelona, a la que se han adherido una treintena de organizaciones: desde Òmnium Cultural, la ANC, el Sindicato de Inquilinas, el Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes y Unidad Contra el Fascismo y el Racismo, hasta la Plataforma per la Llengua, la Coordinadora de Asociaciones por la Lengua, la Red de Casales y Ateneos de los Países Catalanes, el Centro Irídia, el CIEMEN y los sindicatos CGT, Intersindical o COS.
La manifestación ha recorrido la calle Pelai, la plaza Catalunya, la Via Laietana y la calle Princesa, para finalizar junto al Born Centro de Cultura y Memoria, con parlamentos finales de Màrius Serra, Maria Rovira (Oye Sherman) y Naoufal Amrani Ouazzani Semmari. Bajo la batuta de la periodista Laura Aznar, han cerrado el acto las actuaciones de Jèssica Pulla y el grupo Svetlana.
“Surgió de la necesidad de canalizar la frustración y la tristeza por el decrecimiento del uso social del catalán en forma de acción política; de volver a tomar las calles y recuperar el espíritu reivindicativo de la festividad de Sant Jordi, que en los últimos años ha vivido una folklorización y las instituciones, este año incluso, han intentado desvincularla de la cultura y la lengua catalanas”, plantea Núria Alcaraz, una de las portavoces de la movilización.
Al hacer el llamamiento a la movilización por la festividad, la plataforma Sant Jordi per la Llengua ha recordado el precedente de la manifestación del 23 de abril de 1985, que fue fuertemente reprimida y cuya intervención policial “causó heridos entre manifestantes, paradistas y transeúntes”. “Cuatro décadas después, la situación de la lengua no ha hecho más que agravarse”, expone un manifiesto de la plataforma.
“Vivir plenamente en catalán se ha vuelto utópico en el comercio, la sanidad, la enseñanza, el cine o la justicia, mientras la lengua se ha convertido en el cuarto motivo de discriminación en Barcelona”, recoge el texto.
Sant Jordi per la Llengua dirige sus demandas al Ayuntamiento de la capital, como garantizar la atención en catalán en los servicios que dependen del consistorio, aumentar los recursos del Centro de Normalización Lingüística y utilizar el catalán en todas las comunicaciones.
“Consideramos que Barcelona, como capital, debe ser líder en la defensa del catalán; la imagen que proyecta al mundo debe tener esta visión de país y, además, Barcelona y su área metropolitana es donde el catalán retrocede más, y donde el modelo turístico y económico tiene un gran impacto en los usos lingüísticos”, explica Alcaraz sobre la decisión de centrar la protesta en la ciudad y enfocar las demandas en el gobierno de Jaume Collboni.
Según defiende la plataforma Sant Jordi per la Llengua, la debilidad en la que ahora se encuentra el catalán está vinculada al modelo de ciudad. “La Barcelona construida a base de grandes eventos se ha convertido en una poderosa máquina de triturar la cultura y la lengua, y favorece la política de asimilación promovida por el Estado español”, exponen las convocantes en un manifiesto.
“El enorme porcentaje de alquiler de temporada nos hace pensar que se prioriza la vivienda para personas de alto nivel adquisitivo que vienen sin intención de arraigarse; que no necesitarán aprender catalán, mientras esta realidad expulsa a las comunidades y rompe el tejido asociativo de los barrios, que son la columna vertebral del catalán, y que hay que reivindicar como herramienta poderosa para el catalán como lengua de cohesión social y para garantizar su futuro en la ciudad”, argumenta Alcaraz.
Las convocantes denuncian que el catalán sufre un proceso de minoración que consideran vinculado a procesos de gentrificación, la desprotección legal de la lengua y los insuficientes recursos para facilitar y garantizar el aprendizaje de la lengua catalana. Por ello, reclaman medidas para promover el catalán en todos los ámbitos, perseguir las discriminaciones lingüísticas y destinar todos los recursos necesarios para cubrir la demanda formativa de catalán.
“Entendemos que la lengua es una reivindicación que va ligada a la reivindicación de derechos sociales, sin los cuales tampoco podemos garantizar el catalán como lengua de cohesión”, remarca Alcaraz.

