Maurizio Matteuzzi
13/05/2007El papa y América Latina. Vuelta al orden: Benedicto XVI empieza como Juan Pablo II. Llegó el pontífice al Brasil, la mayor reserva de catolicismo del mundo, en donde pescan a manos llenas las sectas evangélicas y en donde resisten los teólogos de la liberación que Ratzinger intentó, sin éxito, debilitar. Dos crónicas de Mauricio Matteuzzi.
8 de Mayo.- Como su predecesor polaco, el papa alemán ha escogido América Latina para su primer viaje al otro lado del océano. Karol Wojtyla fue a Puebla, en México, para abrir la tercera conferencia del Consejo episcopal latino-americano (el Celam), Joseph Ratzinger llegará mañana a Sao Paulo, en Brasil, para abrir la quinta conferencia del Celam y proclamar al primer santo brasileño (un hermano milagrero del siglo XVIII).
Pero los tiempos han cambiado mucho del 79 al 2007, incluso si América Latina continua siendo el continente de la esperanza y Brasil el país más católico del mundo.
La mitad de los 1.300 millones de católicos del planeta actualmente con los musulmanes a la zaga- se encuentran en tierras latinoamericanas y 125 millones en tierra brasileña. Hace poco menos de 30 años el belicoso Wojtyla hizo el primero de sus 26 viajes a América Latina para empezar a ocuparse de un continente y de una jerarquía inquietos e indóciles, donde la Teología de la liberación y la opción preferente por los pobres, hecha en Puebla en el 68, estaban llevando a la iglesia católica por una camino juzgado peligroso por Roma. Y demasiado próximo de aquel comunismo - imperio del mal, contra el que el arzobispo de Cracovia había declarado una guerra sin cuartel. Wojtyla llegó con el espíritu y el gesto del conquistador. Ratzinger llegará con un espíritu y un gesto muy distintos, aunque el mensaje y el objetivo serán probablemente los mismos.
América Latina y el Brasil son la gran reserva del catolicismo, pero es una reserva que se agota, en la que pescan, además del tentador secularismo, las sectas o iglesias, si se las quiere llamar así - pentecostalistas. En el continente estas religiones mesiánicas que llegan de los Estados Unidos prometen milagros y felicidad, llenan los espacios dejados vacíos por la iglesia católica (y también por el protestantismo tradicional) y están creciendo a una velocidad explosiva. Una noticia reciente dice que en Guatemala los pentecostalistas probablemente ya han alcanzado y superado a los católicos. En Brasil hace 20 años que aumentan a un ritmo del 1% anual: según las cifras disponibles actualmente son el 15% de los 185 millones de brasileños, pero hay también quien dice que el 24%, mientras que el número de católicos decrece con la misma velocidad: actualmente son 125 millones, a pesar de que las cifras del Vaticano hablan de 155. La Renovaçao carismática que intenta tomar los aspectos más espectaculares de los ritos pentecostalistas - cantos, música, trances, milagros, exorcismos, felicidad, salud, dinero, Espíritu santo - ha sido la respuesta católica al ataque de las sectas menos compromiso social, más compromiso espiritual - y ha producido algunos fenómenos pintorescos, como la transformación del padre Marcelo Rossi de profesor de aeróbic en pop-star de dios con más de 6 millones de discos vendidos y un Grammy latino ganado por el mejor álbum de música cristiana. Pero no ha servido para frenar la hemorragia.
El pastor alemán corre el riesgo de llegar cuando las ovejas ya se han escapado. Si Brasil continua siendo el mayor país católico del mundo, actualmente es también el mayor país pentecostalisita del mundo.
En 27 años de pontificado Wojtyla ha cambiado el semblante de la jerarquía católica latinoamericana a través de la nominación de decenas de cardenales y centenares de obispos. Muchas de las grandes figuras de la iglesia progresista brasileña ya no existen el cardenal de Sao Paulo, Evaristo Arnas, el arzobispo de Olinda, Helder Camera muchas han sido reducidas al silencio el peruano Gustavo Gutierrez, el brasileño Leonardo Boff y hace solo un par de meses, el jesuita basco-salvadoreño Jon Sobrino. La tarjeta de visita de Ratzinger habla claro y con la misma lengua del papa polaco. Los nuevos líderes situados en cabeza de las diócesis brasileñas se eligen con cautela. En Rio de Janeiro reina el cardenal Oscar Sheid, un conservador para el que la Teología de la liberación = una forma de herejía; en Sao Paulo, 6 millones de católicos, la tercera diócesis más grande del mundo, acaba de ser nombrado arzobispo dom Odilo Shere, considerado muy próximo al Vaticano. Brasil cuenta con solamente 18.685 curas, de los cuales 2.800 son extranjeros: un cura por cada 10.000 habitantes, frente a un cura por cada mil en Italia. Demasiado pocos, y además muchos se van, y cifras fiables dicen que una tercera parte del total de curas que ejercen en Brasil han colgado los hábitos, en muchos casos debido a la insistencia de Ratzinger y compañía en el celibato. Otras estimaciones no oficiales dicen que el 50% de los sacerdotes tienen una amante y ha habido que recurrir a la ordenación rápida de diáconos casi 2000 que no están obligados al celibato, para rellenar los agujeros.
La visita del papa alemán al Brasil no será fácil aunque pueda parecer lo contrario. Permanecerá allí cinco días, entre Sao Paulo, Aparecida sede de la patrona brasileña, Nuestra Señora Aparecida, y donde abrirá los trabajos de los 165 obispos latino-americanos y Guarantinguetà donde nació aquel fray Galvao que hacía milagros haciendo recitar novenas y tragar misteriosas píldoras envueltas en papelitos que llevaban escrita una pregaria a la Virgen. Será el primer santo brasileño, o más bien el segundo, porqué la primera, la madre Paulina canonizada en el 2002, era italiana de nacimiento y otros 33 están a la espera prontos a seguirlo. Con santos y beatos Ratzinger espera frenar la hemorragia, reconquistar al pueblo y revitalizar a la sufrida iglesia brasileña.
También vendrá Lula, que le pedirá unirse a su guerra contra la pobreza. Un argumento fácil. Pero otros problemas están en el horizonte. Como la despenalización del aborto, que el nuevo ministro de sanidad, José Gomes Temporao, ha dicho que quería poner en la agenda del gobierno lo más pronto posible. Actualmente en Brasil está permitido solo en los casos en que esté en peligro la vida de la madre o el embarazo sea debido a un estupro. Visto lo que está sucediendo en México, donde la despenalización votada la semana pasada por la asamblea de Ciudad de Méjico ha provocado la amenaza de excomunicación, por parte de los obispos, contra los diputados que la han votado, hay motivos para pensar que tampoco en Brasil la jerarquía estará mano sobre mano. A pesar de que los obispos mexicanos no son lo mismo que los brasileños.
LA OBSESIÓN DEL ABORTO Y LAS PRIMERAS BOMBAS B-XVI: ¿TAMBIÉN LULA EXCOMULGADO
10 de mayo.- El Papa Ratzinger no ha perdido el tiempo. Ya en el Boeing de Alitalia que partió ayer por la mañana de Fiumicino y aterrizó ayer por la tarde (noche en Italia) en el aeropuerto de Guarulhos en Sao Paulo de Brasil, ha puesto el fuego en la pólvora al defender a los obispos mexicanos que han amenazado con la excomunión a los diputados de Ciudad de México que, hace unos diez días, han despenalizado el aborto en el Distrito Federal. Los dirigentes de la iglesia mexicana no están haciendo nada nuevo, sorprendente o arbitrario. Solamente han anunciado públicamente lo que está escrito en la ley de la iglesia ha dicho Benedicto XVI, llamado popularmente B-16. B-16 parece más bien un bombardeador que un papa. Y B-16 ha metido fuego a la pólvora con un ojo mirando hacia atrás hacia Italia donde el sábado empezará la Kermesse del Día de la Familia y uno hacia adelante Brasil , donde el gobierno ha vuelto a poner en la agenda el problema de la despenalización del aborto, suscitando la inmediata reacción de la jerarquía católica y de varios grupos Pro-Vida.
Todavía no había aterrizado en Sao Paulo cuando en Brasil ya había habido una manifestación antiabortista. Incluso la iglesia brasileña que en muchos aspectos es progresista, en algunos temas no acaba de serlo. Aborto, camisinhas (como se llama en Brasil al preservativo) para frenar el SIDA y los embarazos cada vez más frecuentes de adolescentes cada vez más jóvenes....Lula, que se dice católico, había tratado de escabullirse, en una entrevista radiofónica, declarándose personalmente contrario al aborto, pero que, como presidente de la república, es favorable a su reglamentación. No ha podido escurrir el bulto. Dom Filippo Santoro, un obispo brasileño lo ha atrapado inmediatamente: La persona es única, no se puede separar la vida privada de la vida pública. Un verdadero problema, porque con este paso también Lula que ha hecho gran parte de su carrera de sindicalista y más tarde de político, bajo la protección de la iglesia católica corre el peligro de encontrarse excomunicado bajo las bombas de B-16.
Y no se trata solo del aborto. Tampoco en el tema de los preservativos que durante el famoso carnaval brasileño desde hace años son distribuidos gratuitamente por la autoridad pública la jerarquía está dispuesta a transigir (otro cosa es la iglesia de base) . El jefe de la Cnbb, la Conferencia episcopal brasileña, el cardenal Geraldo Majella, ha dicho que la decisión gubernamental de distribuir camisinhas a los jóvenes para prevenir el SIDA significa inducir a todos a la promiscuidad sexual y que la iglesia no lo consentirá ni siquiera en estos tiempos de subjetivismo y relativismo. Menos preservativos y más santos es la respuesta de B-16 a América Latina, el continente de la esperanza bajo el ataque de las sectas pentecostalistas. Por esta razón ha elegido el Brasil como meta de su primer viaje como papa al otro lado del océano (como cardenal de la inquisición había ido ya allí tres veces y es quien ha silenciado a muchos de los 140 teólogos que no iban en la buena dirección). El sábado proclamará al primer santo brasileño, fray Galvao, un inofensivo hacedor de milagros y quizás incluso desbloquee, aquí o en otro lugar, ahora que ya no hay comunistas, la canonización de monseñor Arnulfo Romero, el obispo asesinado en Salvador en 1980 por las muy católicas escuadrillas de la muerte por haber elegido el estar con los pobres.
Pero B-16 podría haberse equivocado en sus cálculos y también en su continente. En América Latina el aborto es un tema tabú pero el problema es actualmente de una relevancia social tan trágica y devastadora que el tabú está a punto de romperse. Se calcula que el número de abortos en América Latina es de 4 millones al año y la muerte de mujeres por aborto de 6000. El aborto, clandestino en la mayoría de casos la excepción son obviamente las mujeres de las clases sociales más ricas es la primera causa de muerte en Argentina (500 mil abortos al año), Chile y Paraguay, la segunda en Colombia y Perú, la tercera en Brasil ( 1,4 millones de abortos al año), México y Panamá. Los únicos países donde está permitido son Cuba, ¡mira por dónde!, y Puerto Rico, Guayana y Barbados. En muchos países está prohibido incluso el aborto terapéutico. En Colombia una sentencia del Tribunal constitucional de agosto de 2006 que lo despenalizaba ha tropezado con los escollos de la iglesia que- también allí ha amenazado con la excomunión. En Chile, donde el divorcio es legal solamente desde 2005, la presidenta Michelle Bachelet, que es pediatra de formación, ha debido recurrir a un decreto presidencial ejecutivo para imponer, a principios de año, la distribución gratuita, incluso sin el consentimiento de los padres, de la píldora del día después a las jóvenes mayores de 14 años....
B-16 descargará sus bombas pero no le será fácil centrar el objetivo.
Maurizio Matteuzzi es el editorialista para asuntos internacionales del cotidiano comunista italiano Il Manifesto.

