Israel y los "lobos solitarios" de Gaza

Stanley L. Cohen

10/11/2016

Los historiadores militares cuentan que los primeros cohetes aparecieron en los campos de batalla de Asia Central, en las invasiones mongolas del siglo XIII de la periferia china y de Europa del Este, cuando salieron de la estepa como una fuerza de la naturaleza.

Adaptaron los fuegos artificiales de pólvora negra chinos a tubos huecos que atravesaban por encima las líneas enemigas, agotaban su combustible, caían y explotaban. Setecientos años de desarrollo produjeron la llegada a la Luna en 1969, los misiles balísticos intercontinentales, y no por casualidad, la computación telemétrica, que hace posible el milagro del GPS de bolsillo. En la década de 1960, todas las escuelas secundarias en los Estados Unidos tenía un club de construcción de cohetes dedicados al arte de volar ... el genio y la explosión de la adolescencia.

Hace dos semanas, un pequeño cohete, poco más de un metro de longitud, voló durante unos segundos desde el extremo norte de la Franja de Gaza, agotó su combustible y cayó a tierra, dejando una mancha quemada de asfalto en una carretera fuera de la ciudad israelí de Sderot.

Un aparato sencillo

Un cohete sencillo, que carecía de capacidad de orientación, o de control de telemetría, o poder destructivo importante y que, al igual que sus predecesores del siglo XIII, era del tipo de los que "se queman y caen".

Fotos del sitio de su impacto muestran a policías israelíes de pie alrededor de lo que parece ser un tubo metálico ligero arrugado, roto en pedazos, y la superficie de la carretera ennegrecido, pero no otros daños.

El ejército israelí informó que 10 residentes de Sderot fueron tratados en el hospital como consecuencia del cohete, "con ataques de ansiedad", lo que sugiere un problema de salud pública subyacente de dimensiones inciertas entre los nerviosos residentes de la ciudad.

Un grupo salafista, Los Nietos de los Compañeros del Profeta - una franquicia aspirante del Estado Islámico - algunos de cuyos miembros habían sido detenidos hacía poco por Hamas, la autoridad de facto en Gaza, se atribuyó la responsabilidad en un comunicado en árabe y hebreo, burlándose abiertamente del ministro de Defensa, el halcón Avigdor Lieberman.

Pues bien, al igual que con nuestros clubes de cohetes de aficionados, se podría concluir que "los chicos siempre serán chicos", incluso en Gaza, el mayor campo de prisión al aire libre del mundo ... ahora en su 11 º año de cruel, total y carencial bloqueo a manos de la maquinaria militar de Israel.

Como era de esperar, Israel respondió en cuestión de horas con artillería y ataques aéreos y, durante la siguiente semana, con ataques antes del amanecer de caza bombarderos F-16 contra Gaza ... hiriendo a varios residentes, destruyendo viviendas particulares, campos agrícolas, edificios comerciales y gubernamentales en las densamente pobladas zonas urbanas ... y provocando un incendio en la ciudad de Gaza que quemó un bloque de casas en el barrio de al-Tufah.

Fue un milagro que no causara decenas de muertos. Mientras que el ejército israelí habló de "infraestructuras terroristas" de Hamas como sus objetivos explícitos, y reconoció al mismo tiempo que como no se puede esperar que "... vaya detrás de cada pequeño grupo con un par de docenas de miembros que sale una noche y dispara un cohete desde Gaza", hará responsable de sus acciones a Hamas , así como a los ciudadanos de Gaza, " porque es Hamas quién gobierna en la Franja de Gaza, y por lo tanto es responsable de todos los incidentes de terror que emanen de ella".

¿Derecho a represalia?

Una ronda similar de ataques de represalia se produjo en agosto después de que un cohete fuese lanzado por otro lobo solitario desde el extremo norte de la Franja.

La prensa occidental informó sobre los ataques aéreos y en sus argumentaciones hizo un gesto de asentimiento, como si quisiera decir: "Sí, por supuesto, Israel está justificado", mientras que pasa en silencio la admisión de la "soberanía" pre-estatal de Hamas.

Sin embargo, es importante situar la posición oficial israelí según la cual tiene "derecho" a atacar como represalia a las autoridades gobernantes de Gaza y a sus residentes en venganza por hechos lesivos de individuos de acuerdo con el derecho internacional. Todos los elementos de un castigo colectivo están presentes en estos ataques aéreos y, por lo tanto, constituye un crimen de guerra según los tratados legales en vigor.

Los Convenios de Ginebra de 1949 incluyen los castigos colectivos a su lista de crímenes de guerra como una respuesta directa a los ataques calculados realizados en la Segunda Guerra Mundial por las potencias ocupantes - en particular, la Alemania Nazi y el Japón fascista- en contra de los ciudadanos para aterrorizar a las poblaciones, obligarlas a obedecer al ocupante o como represalias violentas contra personas inocentes, con la intención de sofocar la resistencia organizada contra la ocupación.

Las SS alemanas utilizaron esta táctica, de manera infamante en el gueto de Varsovia y en las Cuevas Ardeatinas, cuando los ocupantes nazis de Roma tomaron venganza contra los partisanos italianos seleccionando a 10 romanos por cada policía SS muerto en un atentado, ejecutando a 335 italianos en una sola masacre.

Sin embargo, el castigo colectivo no tiene por qué ser tan descaradamente letal o incluso de manera matemáticamente tan quid pro quo. En virtud del artículo 33 de las Convenciones, una potencia ocupante no puede infligir ningún castigo masivo contra la población ocupada y establece claramente, en términos amplios, una prueba sencilla para dictaminar si se trata de un crimen de guerra:

“Artículo 33. Ninguna persona protegida puede ser castigada por un delito que no ha cometido. Están prohibidos los castigos colectivos, así como toda medida de intimidación o de terrorismo.

Está prohibido el pillaje.

Se prohíben las represalias contra las personas protegidas y sus bienes”.

Los habitantes de Gaza, como una población ocupada, se ajustan a la definición de "personas protegidas".

Los deberes del ocupante

Otros artículos en la Sección III ( "territorios ocupados") de la Convención establecen los deberes del ocupante, incluyendo el mantenimiento de la infraestructura para uso médico, sanidad e higiene, la no interferencia con los alimentos y artículos de primera necesidad y la protección de la propiedad privada de su destrucción.

En general, los Convenios prohíben a la potencia ocupante maltratar a los sometidos a ocupación, de ninguna manera y en general, imponiéndole la obligación de atender a las personas ocupadas bajo régimen militar.

A los defensores y protectores del sionismo les encanta argumentar que dado que los palestinos no tienen un estado, Israel no ha estado en guerra con ellos todos estos años y que, como actores no estatales y ciudadanos sin Estado, el artículo 33 es irrelevante y, por lo tanto, la Convención de Ginebra inaplicable a los palestinos.

Alternativamente, si a regañadientes llaman a Gaza un “estado de facto”, es sólo para defender que Israel no ocupa Gaza después de su retirada de la Franja y que el bloqueo total y el control militar sobre Gaza y sus residentes no constituyen una ocupación y que, por lo tanto, no están obligados por los artículos de una ley que afecta a los ejércitos de ocupación.

En realidad, la retirada de Israel de Gaza tuvo lugar después de años de resistencia. Su antiguo régimen de gobierno militar y asentamientos judíos en Gaza ha sido sustituida por una ocupación de hecho a través de un bloqueo completo por tierra, mar y aire, con sometimiento económico total de la Franja.

Todo el intercambio de mercancías, alimentos, medicinas, energía, agua potable, viajes y contactos con el exterior pasa por el cuello de botella de un solo punto de control que puede ser cerrado a voluntad. Gaza no posee un puerto o un aeropuerto "libre" o cualquier otra forma de viajar, de entrada o salida, que no esté controlada directamente por los militares israelíes. En otras palabras, es la ocupación por otros medios.

Según el derecho internacional, de acuerdo con la Regla 149 "La responsabilidad de las Violaciónes del derecho internacional humanitario" , la admisión explícita de Israel de octubre pasado de que había atacado a Hamas, una entidad gubernamental, y a los residentes de Gaza, personas protegidas, en represalia por actos de individuos que reconocen que son ajenos a Hamas (o, para el caso, a otros habitantes de Gaza), es simple y llanamente un crimen de guerra.

Un reconocimiento sorprendente de Israel

Tal como se reconoce en los Convenios de la Cruz Roja Internacional aplicables, un estado sólo puede ser considerado responsable de los actos que lleva a cabo directamente, o se subroga de otros, o permite que otros los lleven a cabo. Cualquier nexo que conecta a Hamas con los Nietos yihadistas es en este caso inexistente.

Reconozca o no Israel a Hamas como una entidad estatal, Hamas no es responsable de las acciones incontrolables de las personas que atacan a Israel y, de hecho, las ha detenido y castigado a estos "lobos solitarios".

Por otra parte, los residentes de Gaza no tienen ninguna responsabilidad colectiva por actos individuales. La norma es clara y la sorprendente confesión de Israel debería desencadenar su imputación legal.

Este último crimen se sitúa de forma prioritaria de una larga lista de crímenes de guerra por los que Israel debe responder. Desde finales de 1980 Israel ha utilizado ataques de represalia contra los palestinos en Cisjordania y en Gaza como un medio de implementar su programa de conquista, sometimiento y anexión, en contravención del derecho internacional.

Como un simple experimento mental, imaginemos la situación inversa: israelíes individuales desde hace muchos años han actuado con la violencia terrorista contra las comunidades palestinas en Cisjordania y Gaza.

¿Deberían el aparato del Estado de Israel, sus militares y ciudades, ser blanco de ataques palestinos en represalia justificable?

Cuando Baruch Goldstein mató a 29 fieles en la mezquita de Abraham en el Hebrón ocupado; o cuando el joven de 16 años de edad, Mohammed Abu Khdeir fue secuestrado y quemado hasta morir por los colonos en Jerusalén Este; o cuando los colonos de Hebrón en 2008 quemaron casas palestinas; o cuando los colonos en el otoño de 2013 talaron o quemados más de 1.000 olivos de propiedad palestina, ¿justificarían cada uno de estos crímenes ataques contra objetivos israelíes?

Nadie vislumbra la idea de que los palestinos tienen un "derecho" legal de llevar a cabo ataques de represalia. Se esperaba que el estado de Israel detuviese en cada caso a los criminales israelíes y los procesase. Hamas, de hecho, ha hecho precisamente eso al llevar a cabo la detención de miembros de los Nietos el mes antes.

Israel, al afirmar que tiene el "derecho" a llevar a cabo ataques millonarios de incursiones de F-16 contra propiedades palestinas, hiriendo a los habitantes de Gaza, viola el derecho internacional. Los cohetes caseros de 100 dólares similares a los empleados en el siglo XIII no plantean una amenaza existencial. La respuesta desproporcionada de Israel parece tener como objetivo una vez más castigar a los habitantes de Gaza colectivamente para aniquilar cualquier vestigio de resistencia.

Esto puede hacer que el ministro de Defensa  Lieberman  tenga mayor prestigio a los ojos de su electorado de derechas, pero al mismo tiempo, su incrementada estatura sin duda lo convierten en el objetivo obvio para sentar en el banquillo si algún día se aplica el derecho internacional contra los crímenes de guerra.

activista y abogado de derechos humanos que ha trabajado en numerosos casos en Oriente Medio y África.
Fuente:
http://www.aljazeera.com/indepth/opinion/2016/10/lone-wolf-gaza-161019091217518.html
Traducción:
Enrique García