3.000 muertos: ¿quién lleva la cuenta?

Cindy Sheehan

22/01/2007

Gerald Ford, el incompetente expresidente que nunca fue elegido para el cargo de presidente, está siendo conmemorado por uno de sus mejores compañeros y cercanos confidentes, Dastlardly Dick. La ejecución de Saddam Hussein está siendo celebrada por unos medios de comunicación sanguinarios y por otro presidente nunca electo, complacido por la ejecución e incompetente. Docenas, si no cientos, de nuevos inocentes iraquíes murieron hoy, y muy posiblemente, el trimilésimo soldado cruzó la línea que separa la vida de la muerte. Ya hemos visto esta película y oído esta canción antes. Como Yogi Berra dijo: "¡Ya lo hemos visto –todo— antes!” En septiembre de 2004, durante una atormentada campaña entre un tipo que realmente fue a la guerra tildado de cobarde y otro tipo que se escapó del servicio militar a la vez que encumbrado como líder duro, nuestra nación cruzó la línea sangrienta de 1.000 soldados. En octubre de 2005, las ineptas políticas de nuestros líderes mataron a 2.000 soldados. Mientras, junto a otras dos docenas de personas, yo era arrestada durante el die-in (Nota de la R: los die-ins son concentraciones en donde los manifestantes simulan estar muertos) delante de la Casablanca, la organización MoveOn.org estaba organizando la segunda concentración y vigilias nocturnas con velas en poco más de un año con motivo de otros 1.000 soldados muertos. El 16 de junio de 2006, 2.500 soldados murieron sin sentido, y Tony Snow - portavoz de prensa de la Casa Blanca- dijo que había sido solamente "un número". Lo mismo que cuando tuvo lugar el hábeas corpus; cuando el Sangriento George añadió una declaración a un proyecto de ley del Senado que institucionalizaba la tortura, y cuando también otro criminal contra la humanidad fue aceptado como Secretario de Guerra supliendo al previo criminal de guerra, nosotros, denunciamos a una: "¡Esto es horrible! ¿Qué es lo que podemos hacer para detener a estos locos?" Entonces una amplia mayoría de nosotros, de muchos millones, nos lo sacudimos de encima, nos encogimos de hombros con resignación derrotista y sintiéndonos falsamente impotentes, nos invadió el concepto de nuestro deber como americanos, sin tener en cuenta que mientras nosotros “somos americanos” hay miles de millones de personas en este planeta que no lo son, y millones de personas en Irak que están siendo destrozadas por  las malévolas fuerzas de Washington.

Mientras la "cifra" alcanza los 3.000 hoy, o mañana, otro ataúd envuelto en dolor llegará a la casa de una madre, cuyo corazón quedará para siempre cubierto por la desesperación, independientemente de si está de acuerdo o no con la guerra del Sangriento George. Otra madre se llenará de pena mientras se le entrega la bandera que cubre el ataúd de su hijo, después de haber sido cubierto con la misma delicadeza que con descuido su hijo fue enviado a la guerra. El padre envejecerá diez años en pocas horas, y quizás un marido o mujer va a perder su compañero de vida, o un niño va a tener que enfrentarse al dolor de perder demasiado prematuramente una madre o un padre. Mientras estaba tendida en el frío suelo, vestida con las presidiarias rayas negras y blancas en Waco, Texas, la otra noche, compadeciéndome de mi misma, pensé en el valor de nuestros jóvenes en Irak, que la codicia corporativa ha sentenciado a la prisión de la guerra que se convierte por minutos en la mayor pesadilla, y no me sentí tan mal. Pensé en los iraquíes inocentes que no pueden escapar de la prisión de una ocupación que les está matando por cientos de miles cada año, y me sentí definitivamente afortunada. Entonces recordé que el Sangriento George y su pandilla estaban decidiendo el nuevo envío de 40.000 soldados a Irak (de hecho, por esto estaba yo encarcelada esa noche) y me sentí absolutamente aterrorizada.

De igual modo que el Sangriento George y cia. está contemplando la criminal escalada carnicera, sé que muchos grupos y comunidades están ya planificando concentraciones y vigilias nocturnas con velas, que deberían ser mantenidas en honor de nuestros fantásticos y valientes jóvenes que han sido matados sin sentido. Sin embargo, las concentraciones y vigilias nocturnas con velas no van a parar en el 3.001 o 3.002, y, ¡Dios nos libre!, estaremos de luto por la cifra 4.000 en el futuro próximo.

Gold Star Families for Peace (GSFP), tanto en grupo como individualmente, están de luto por cada una de las pérdidas, independientemente del color de la piel o de la religión de la persona perdida. GSFP aborrece y desaprueba decididamente cualquier oleada de tropas y hace una llamada a un nuevo compromiso radical, de activismo no violento, a favor de la "ola pacífica".

Haz tus concentraciones y vigilias nocturnas con velas. Canta Give Peace a Chance, y We shall Overcome. Antes de que la última nota haya muerto, dirígete hacia la oficina del representante en el Congreso, y haz una sentada, y exige a tus representantes que voten “No” a cualquier futuro que financie las matanzas, y “Sí” por pedir responsabilidad al Sangriento George y cia. Dile a él o ella que no te vas a ir hasta que acepte hacer lo que les pides. Las personas elegidas trabajan para ti, no al revés.  Cuelga mensajes en las autopistas. Apoya la petición de Military Redress (Resarcimiento Militar) que soldados en activo están organizando. Envía dinero a los grupos y a los medios de comunicación progresistas. Ven a Washington, DC, y manifiéstate con nosotros el 27 de enero. Ven a Camp Casey en semana santa y manifiéstate en la puerta del Presidente. Reduce tu dependencia del petróleo y de sus derivados. “Simplemente vive para que otros simplemente puedan vivir”. Todos tenemos la temida experiencia de que un amigo no cercano nos pida ayuda para movilizarse. Voy a suponer que te pido que me ayudes a movilizarme. Ayúdame a acercar el mundo a la paz. Ayuda a la innumerable cantidad de personas que trabajan en la línea del movimiento no violento, de la no-violencia. A veces, a menudo la tarea es ardua, y tenemos que sacrificar mucho; a veces el movimiento es gozoso, y nos encontramos acompañados, con amor y la satisfacción de que cada pequeño movimiento y cada pequeña victoria es celebrado. Sin embargo el movimiento es siempre sagrado y más urgente que nunca. ¡3.000 muertes! ¿Quién está contando? Puedo asegurar que hay un ser querido de un soldado en algún lugar conteniendo su respiración, rezando para que el soldado no se convierta en tan “sólo un número” para Tony Snow o en otro dólar para el sangriento banco de los que se benefician de la guerra. 3.000 muertos. Les puedo casi asegurar quien no está contando: el Sangriento George, que fácilmente admite que concilia sin problemas el sueño cada noche, mientras ha condenado a millones de personas de todo el mundo a noches agonizantes de intensa preocupación o angustioso insomnio. ¿Por qué debería el Sangriento George perder su sueño? El negocio de la guerra está marchando bien, y sus propios hijos están a salvo por la protección del Servicio Secreto. No puedo recordar ningún tiempo en que la paz haya estado más ausente, y por eso sea tan urgente.

¿No vas a hacer una cosa al día para ayudar a evitar el próximo millar de muertos estadounidenses y los próximos cien mil iraquíes? ¿Por favor?

Cindy Sheehan es la madre del soldado Casey Sheehan, muerto el 04-04-04 en la guerra emprendida por George Bush. Es cofundadora y presidenta del Instituto Gold Star Families for Peace and the Camp Casey Peace.

Traducción para www.sinpermiso.info: Teresa López, corregida por Guillermo F. Parodi

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Fuente:
zmag, 16 enero 2007