Gilles Candar
17/08/2014

Cien años después de la muerte de Jean Jaurès, asesinado el 31 de julio de 1914, el historiador Gilles Candar, presidente de la Sociedad de estudios Jauresianos y coautor con Vincent Duclert de Jean Jaurès (Fayard, 2014), vuelve sobre la muy disputada herencia, hasta para la derecha, de esta figura de la izquierda. Recoge sus declaraciones Raphaëlle Besse Desmoulins. periodista de Le Monde.
¿En qué momento comenzó a reivindicarse el legado de Jaurès y por parte de quién ?
Desde el principio. Como muere en vísperas de la guerra, se constituyen dos campos: los que ponen por delante la defensa nacional y los que explican que hay que defenderse, pero no hacer de la guerra un absoluto y mantener un lenguaje internacionalista. Los socialistas intentan transcender esas diferencias, pero no pueden evitar, a finales de 1920, la escisión, con la creación del Partido Comunista.
Después, tanto los primeros como los segundos. Desde el hundimiento de los sistemas soviéticos, los comunistas han retomado la tradición jauresiana y ponen el acento en su combate proletario que apunta a reformas muy extendidas.
Los socialistas insisten en la vertiente reformista y evolucionista de Jaurès, su sereno humanismo. Jaurès fue a la vez un hombre de Estado y un rebelde. A algunos les gustaría realizar la síntesis entre ambos, pero esta síntesis jauresiana resulta muy difícil de llevar a cabo.
¿Cómo definir el socialismo del fundador de la SFIO [Sección Francesa de la internacional Obrera]? ¿Quienes hoy en día reivindican el pensamiento socialista se inscriben en su línea ?
Para sus contemporáneos, lo mismo que para él, socialismo significa a la larga propiedad social de los medios de producción y de cambio. Es una sociedad en la que, estima Jaurès, ya no habrá injusticia porque todos los hombres serán llamados a disfrutar de las riquezas del planeta.
¿Es este todavía el horizonte último de los socialistas? Si se leen las declaraciones de principios del PS, yo no estoy nada seguro. Hoy en día, para muchos de ellos, se trata de corregir la sociedad capitalista, más que de reemplazarla por una sociedad socialista.
¿Cómo utilizó François Mitterrand la figura de Jaurès?
Con un Jaurès bastante clásico, republicano, laico. Reivindicado tanto por los socialistas como por los comunistas, Jaurès ha sido siempre el padrino que bendice las uniones de la izquierda. Pero Mitterrand se inspiraba acaso más en Blum. Cuando se está en el gobierno, siempre resulta más difícil reivindicar a Jaurès, que nunca fue ministro ni fue condecorado...
Jaurès sigue siendo el combatiente, cercano a los mineros de Carmaux, a los campesinos de Pampelonne que truenan contra las «leyes desalmadas» o el que demuestra en contra de la justicia militar la inocencia de Dreyfus o se manifiesta contra la ejecución de Francisco Ferrer. No resulta tan fácilmente recuperable por parte de quienes están del lado de las instituciones. ¡Lo que acaso contribuye a su popularidad!
¿Es esa la razón por la que en abril abroncaron a François Hollande en Carmaux al presentar la figura de un Jaurès réformiste?
Los procesos de legitimación de la herencia de Jaurès son antiguos. No creo que los habitantes de Carmaux hayan acogido fríamente al presidente de la República reprochándole su presentación de un Jaurès reformista. Las críticas se centraban en una politica que se juzga ineficaz e injusta, lo cual forma parte del debate democrático normal.
Jean-Luc Mélenchon criticó esta visita, y juzgó que François Hollande interpretaba «la versión moderna del Escupiré sobre vuestras tumbas»
Los historiadores no pueden dedicarse a hacer de árbitros entre unos y otros repartiendo patentes de autenticidad jauresiana. Debemos tratar de analizar, de poner en perspectiva. El ciudadano se puede preguntar si Jean-Luc Mélenchon estuvo inspirado al evocar un remake de los dos cortejos (uno oficial, radical y socialista, el otro, revolucionario y comunista) del traslado al Panteón de Jaurès en 1924. ¿No sería más eficaz concentrarse en el contenido concreto de la política presidencial y su eventual crítica?
¿Cómo puede la derecha, y hasta la extrema derecha, reivindicar igualmente a esta figura de la izquierda? ¿No contribuye esto a despolitizarla?
Jaurès sigue siendo una referencia bastante débil para la derecha. Es verdad que Nicolas Sarkozi se sirvió de ella durante su campaña presidencial de 2007 frente a una izquierda que tituteaba en sus referencias y valores. Pero se veían los límites: cinco años más tarde, no lo mencionó en absoluto. Nathalie Kosciusko-Morizet [candidata de la derecha a la alcaldía de París] dira incluso que su campaña de 2012 ¡se inspiraba en Maurras! [figura central de la Acción Francesa reaccionaria, antisemista y xenófoba de la primera mitad del siglo XX].
En la extrema derecha, los nacionalistas que intentan encarnar una dimensión plebeya se sirven a veces de él. Pero si uno se interesa por Jaurès, por su defensa de la República, por su lucha por la emancipación y por su internacionalismo, la contradicción se deja ver rápidamente. No se recupera a Jaurès tan fácilmente.
¿Qué valor tiene el pensamiento del diputado de Carmaux hoy en día, en una época en la que la clase obrera ya no es mayoritaria?
Antes de 1914, Francia es mayoritariamente rural y la clase obrera no es todavía más que una minoría. Jaurès no habla solamente de la clase obrera. Su análisis de la sociedad se remite a la explotación del trabajo por el capital. Es su terreno de entendimiento con Marx, pero él funda el socialismo sobre una reivindicación de justicia que rebasa la lucha de clases.
Participa tambiénen el plano doctrinal y la práctica de esta generación que aporta al socialismo su anclaje rural. Francia está acostumbrada a tener una definición amplia del mundo obrero y era ésta de Jaurès.
Y sea cual sea nuestro pensamiento sobre la forma de la propiedad o de la sociedad del porvenir, la lucha por los derechos, la dignidad, la emancipación de los medios populares, obreros y demás, siguen siendo actuales.
En su opinión, ¿se cita siempre a Jaurès como una referencia que no puede pasarse por alto porque muchas de sus luchas siguen estando de actualidad ?
Es lo que yo creo. Aunque la sociedad haya cambiado mucho, numerosos problemas del del siglo XXI surgen desde el principio del siglo XX. La mundialización de los intercambios ya estaba presente, lo mismo que las migraciones de población. En la Francia de 1914 hay ya un millón de extranjeros. Para Jaurès, se trata de una cuestión extremadamente importante y lucha por la defensa de los derechos de los trabajadores inmigrados.
Hay algo también extremadamente moderno en él: su forma de hacer política saliendo del marco parlamentario. Su objetivo: que todos los ciudadanos se hagan cargo del debate político. Si hay una cuestión que se planteas en el siglo XXI, es precisamente esa.
Gilles Candar, notable historiador especializado en la historia de las izquierdas francesas y del siglo XIX y XX, preside desde 2005 la Sociedad de Estudios Jauresianos. Amén de haber publicado numerosas antologías y estudios sobre Jean Jaurès, ha venido ocupándose junto a Madeleine Rebérioux de la edición de sus obras completas todavía en curso en Fayard (donde han aparecido ya ocho tomos de los 17 previstos). Ha sido militante del PCF y luego del PS y del club político Gauche avenir.
Traducción para www.sinpermiso.info: Lucas Antón

